8 beneficios de la lectura en los niños

Daniela Echeverri Castro · 27 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 27 febrero, 2019
La lectura no solo ayuda a alimentar la imaginación y entretener a los niños sino que les ayuda a desarrollar su capacidad intelectual. 

Incentivar el buen hábito de la lectura en los niños tiene muchos beneficios para su desarrollo. Aunque en la actualidad hay muchas otras herramientas que permiten “entretenerlo”, enseñarles a amar los libros les ayuda en su formación intelectual, social y emocional.

Sin lugar a dudas, a través de la lectura aumenta la creatividad y se abre la puerta hacia nuevos mundos y cosas por descubrir. Por eso, se trata de un recurso imprescindible para despertar la curiosidad de los pequeños y facilitar su proceso de aprendizaje.

¿Quieres conocer otros motivos para inculcar la lectura en los niños? En realidad hay muchas otras virtudes. Dado que muchos aún no las conocen, a continuación queremos compartir en detalle las 8 más importantes.

1. Adquisición de vocabulario

Poco a poco, conforme crecen, los niños comienzan a explorar el lenguaje. Al principio por imitación a los padres y luego, al iniciar la etapa escolar, a través de diversas actividades, como la lectura. Esta actividad les ayuda a establecer asociaciones y entender los rudimentos del lenguaje.

A medida que aprenden a leer, los niños no solo descubren nuevas palabras y enriquecen su vocabulario, sino que comienzan a comprender mejor el discurso. Por ello, es de suma importancia apoyar el proceso de lectura y guiarlo adecuadamente, tanto en el aula como en el hogar.

Para poder desarrollar diversas habilidades lingüísticas, los niños deben aprender a dominar el hábito de la lectura.

Lectura en los niños.

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2. Mejora de la expresión

En relación con el beneficio anterior hay que mencionar que la lectura contribuye significativamente a mejorar la expresión de los niños. Dicho de otra forma, cuantas más palabras aprenden, mejor consiguen expresarse en su entorno familiar, escolar y social.

3. Desarrollo de la imaginación y creatividad

Los libros contienen “mundos” que les permiten a los niños potenciar su capacidad de imaginación y creatividad. A través de estos recursos los pequeños pueden “transportarse” a otros lugares, recreando en su mente los personajes y escenarios que allí se exponen,

Lo más interesante es que, más tarde, ellos tratarán de volverlos realidad, bien sea mediante un juego de roles o practicando el dibujo. Todo esto, en conjunto, será clave para su formación intelectual.

4. Mejor comprensión lectora

La compresión lectora es una herramienta poderosa e indispensable para todo ser humano. Sin ella, el proceso de formación académica se dificulta y se ralentiza.

Por ello, es primordial trabajar en ella desde el hogar, con lecturas complementarias y actividades afines. Ayuda a despertar la curiosidad por distintos temas, hacerse preguntas, intentar responderlas, procesar la información y comprender mejor las cosas. 

Un niño que ha sido acostumbrado a leer con regularidad, tanto lo que le mandan a leer en la escuela como textos recreativos, no tendrá muchas dificultades a la hora de aprender.

5. Menos problemas de concentración

Un buen hábito de lectura ayuda a los niños a desarrollar su concentración. Por ejemplo, en un cuento, a través de los personajes y la acción, se capta su interés y, en consecuencia, los niños se ven motivados a centrar su atención para saber cómo termina todo.

Aunque es normal que al principio, cuando aún son muy pequeños, se distraigan con facilidad. Pero el hecho de que poco a poco consigan centrar su atención en un texto les ahorrará, a corto y largo plazo, muchas dificultades en cuanto al aprendizaje se refiere.

Niño leyendo.

6. Desarrollo de la personalidad

La lectura también ayuda a formar la personalidad de los niños ya que, a través de ella, descubren parte de lo que les gusta y qué no, con qué se sienten más identificados, qué les llama la atención y muchos otros aspectos.

7. Ejercicio para el cerebro

La lectura es, en sí misma, un ejercicio para el cerebro. De allí que se establezcan conexiones y se mejore la memoria y el entendimiento. E incluso si el texto no tienen una gran complejidad, el cerebro trabaja.

8. Más empatía

Los niños que leen desde temprana edad tienden a ser más empáticos, en general. Esto no solo se debe a que las historias les ayudan a entender mejor las emociones, sino que aprenden a ponerse en el lugar de otros y a intentar saber qué les pasa y por qué. 

La empatía puede contribuir positivamente en su adaptación al entorno social y a ser mucho más tolerante ante distintas situaciones y personas.

Niña con libros.

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¿Cómo incentivar la lectura en los niños?

A diferencia de lo que se suele creer, los padres no deben dejar la labor a los maestros. Al contrario, hay que despertar su interés por la lectura, desde muy pequeños, desde el hogar.

  • Practica la lectura con tus hijos en casa, por lo menos, media hora.
  • Tómate un tiempo para leerles un cuento. Por ejemplo, antes de ir a dormir.
  • Da un buen ejemplo para que el niño, al imitarte, consiga desarrollar su propio hábito de lectura.
  • Después de una lectura recreativa, haz una pequeña sesión de preguntas. ¿Qué hicieron los personajes?, ¿cómo lo lograron?, ¿qué hizo falta para llegar al final?, etcétera.
  • Conversa con tus hijos acerca de lo que han aprendido de la lectura del día. Y si tienen dudas respecto a algún término, anímales a saciar su curiosidad con el diccionario y a contrastar la información contigo. 
  • Trata de ofrecerle lecturas varias, acorde a su edad, pero sin limitarlo. Ofrecerle a un niño solo lecturas infantiles podría interferir en su evolución como lector.

La lectura como herramienta de poder

La lectura viene a ser una herramienta de poder no solo porque ejercita la imaginación y ayuda a tener un mejor dominio del lenguaje, sino porque facilita el aprendizaje de otras cuestiones, como las matemáticas, por ejemplo. Así que no la subestimes y ¡cultívala!