8 consejos para conectar con tu hijo mediante el juego

El juego es aprendizaje, comunicación y relaciones sociales para los niños. Los padres podemos disfrutar el juego con los hijos, mientras aprovechamos y estrechamos el vínculo con ellos.

El juego es el lenguaje de los niños, su forma de conocer el mundo y de relacionarse. Todo pasa jugando. Para conectar con tu hijo mediante el juego hay que jugar como niños. Se dice fácil, pero estamos tan inmersos en nuestras vidas de adultos que, cuando el niño pide jugar juntos, generalmente no tenemos tiempo.

Un niño entre los 2 y los 6 años jugará en todo momento. Es una etapa en la que reina la fantasía que se expresa de muchas formas en un juego. A partir de los 6 años seguirá jugando, pero las prioridades cambiarán.

Para conectar con tu hijo mediante el juego hay que entender en qué momento evolutivo se encuentra tu niño. Ese será la mejor forma para vincularte efectivamente con tu hijo, con tu niño interior y sobre todo para que puedan disfrutar juntos de ese momento de diversión.

¿Cómo conectar con tu hijo mediante el juego?

Para comenzar a conectar con tu hijo mediante el juego tenemos que estar bien dispuestos a que el juego sea lo más importante en ese momento. Tenemos que estar dispuestos a jugar como niños.

Eso significa dejar nuestra posición de adultos y conectarnos con nuestro niño interior. Solo así nos tomaremos en serio el juego que nos ha planteado nuestro hijo, y estaremos dispuestos a aprender y disfrutar.

Los consejos básicos para conectar con tu hijo mediante el juego son los que te planteamos a continuación. ¿Listos para jugar? ¡Prepárate para disfrutar!

Lee este artículo: El juego según cada etapa de crecimiento del niño

1. Tu hijo controla el juego

Saber si estás preparado para ser padres.

El juego le pertenece al niño. Si vas a conectar con tu hijo mediante el juego, tu niño decide a qué jugar y cómo jugar. Deja que su imaginación y creatividad controlen el juego.

Si vas a jugar con tu hijo es el momento de dejar de controlar todo. Tu niño es quien debe llevar las riendas del juego. Nos adaptamos a ellos, no a la inversa.

2. Intenta volverte niño

Sabemos que no es tan fácil. Vivimos sumergidos en nuestro mundo de adultos, con preocupaciones, responsabilidades y horarios. Pero ,si vas a jugar con tus hijos, tienes que conectarte con tu niño interior.

Inténtalo. Por unos minutos, aléjate de la computadora o del teléfono, despreocúpate de todo lo que te rodea y deja volar tu imaginación; sumérgete en su mundo de fantasía, con todas sus princesas y superhéroes.

3. Respeta a su hijo

Para lograr conectar con tu hijo mediante el juego, debes respetar la edad y el momento evolutivo de tu hijo. No pretendas que un niño de 4 años juegue como uno de 10, o viceversa.

Tu hijo tendrá necesidades de aprendizajes, habilidades o destrezas propias de su edad que formarán parte del juego. De nuevo, adáptate a ellas y disfruta del momento.

4. Aprovecha para reforzar valores y aprendizajes

Como el juego no solo es diversión para los niños, aprovecha el momento para potenciar valores y aprendizajes. Si tu hijo se vuelve muy “tirano” en el juego, no lo vayas a regañar: enséñale a jugar sin tener que dominar al otro.

En el juego hay normas que deben cumplir quienes están jugando. No hay por qué tolerar una actitud irrespetuosa o agresiva porque se está jugando. Se puede parar un momento el juego, aclarar lo que no se está haciendo bien y retomar la actividad en un mejor sentido.

5. Hay un tiempo para jugar

El tiempo que se dedique a jugar debe estar marcado en la rutina diaria. Así como hay tiempo para comer, para hacer los deberes escolares, para bañarse o para hacer la siesta.

No obstante, establecer o reservar el tiempo que dedicamos a jugar no significa perder la espontaneidad, meterle prisa y borrar la diversión. Jugar tiene que ser un acto voluntario y divertido, es la única forma en que puedes lograr conectar con tu hijo mediante el juego.

6. Evita apropiarte del juego

Conectarte con tu niño interior para jugar con tu hijo no significa competir y comportarte como un niño. Ni tienes que terminar jugando solo porque te adueñaste de la actividad, ni tienen que darte rabietas o berrinches porque tu hijo no te presta el juguete.

Como el juego también es aprendizaje para tu hijo, si asumes una conducta inapropiada, el niño aprenderá a comportarse de esa manera. Si quieres que tu hijo aprenda a compartir y a controlar sus emociones durante el juego, tienes que compartir y controlar tus emociones durante el juego.

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7. Negocia con tu hijo

A los niños les gusta repetir hasta la saciedad un mismo juego. Eso, sin duda, puede ser cansado para los adultos. Jugar es un momento de diversión no de tortura. Negocia con tu hijo y cambien de juego. También se pueden distraer haciendo algunas manualidades.

Sin embargo, recuerda que negociar significa proponer y llegar a acuerdos. No aproveches la negociación para pretender controlar el juego e imponer tu voluntad. Recuerda: el momento de jugar le pertenece a tu hijo.

8. Elogia y estrecha el vínculo

madre e hija jugando

De nuevo se trata de aprovechar el potencial de aprendizaje que tiene el juego. Elogia y felicita tu hijo si completó bien una de las fases del juego.

Tus palabras de amor y de aliento alimentan su autoestima y su confianza en ti. El niño aprende jugando, pero tú también aprendes a ser mejor padre mientras juegas con tus hijos.

Reflexión final

Conectar con tu hijo mediante el juego es una fórmula extraordinaria para estimular sus relaciones sociales, fomentar su interés hacia el mundo, potenciar la comunicación y aprender a seguir normas o límites.

El tiempo que dediques a jugar con tus hijos es tiempo ganado en la relación que los une. Aprovecha esos minutos para detectar las emociones que le afectan y ayudarlo a reconocerlas y gestionarlas.