8 cosas que jamás deberías hacer en el gimnasio

Aunque pueden parecerte normas cívicas básicas, no está de más recordar ciertos comportamientos que es mejor evitar en el gimnasio. Debemos pensar en cómo nos gustaría encontrarlo a nosotros

Si vas al gimnasio con regularidad seguramente tienes ya tu propia serie de hábitos pero, cuidado, porque quizá no sean los más adecuados.

Para comprobarlo, toma nota de este listado de cosas que jamás deberías de hacer en un lugar así.

Como sabes, estas normas cívicas se han de aplicar siempre.

Aunque habrá días en los que la afluencia de personas sea mayor, eso no significa que cuando haya poca gente no tengas que ser educado.

1. Dejar los aparatos sudados

volver del gimnasio

Se trata de una cuestión cívica. No hay que dejar los aparatos sudados.

  • Para ello, recuerda que hay que llevar una toalla contigo para secarte el sudor. Además, también te servirá para limpiar los asientos y soportes cuando termines.

No podemos olvidar que la gran mayoría de ellos son de cuero, por lo que el sudor no se va a evaporar: tendrás que quitarlo tú mismo.

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2. Descansar encima de un aparato

En muchas ocasiones hay gente esperando para subirse a los aparatos así que, si tú no lo vas a aprovechar para lo que realmente están, deja paso para la siguiente persona.

No incurras en este error porque harás perder el tiempo a los demás.

3. Ojo con el móvil

Hay mucha gente que se va a la sala de deporte con el teléfono móvil y contesta las llamadas si entran a su dispositivo. En este punto hay que tener bastante cuidado.

  • No alces la voz, porque puedes estar molestando a los demás. Piensa que muchos de ellos están ahí para relajarse mentalmente.
  • Por otro lado si eres de los que se llevan el móvil para ponerte tu propia música, nunca olvides los auriculares, ya que, con total seguridad, no todo el mundo quiere escuchar lo mismo que tú.

4. No acapares un aparato

Recuerda que los aparatos son para todos y que no puedes acapararlos demasiado tiempo.

Aunque puede parecer una obviedad es uno de los problemas más molestos que solemos encontrarnos en el gimnasio. No incurras en él.

Si ves que hay gente esperando, intercala con otros ejercicios.

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5. No dejes las pesas por el medio

Ejercicios con pesas para principiantes

Como ocurre con cualquier objeto en tu casa, en el gimnasio no dejes las cosas por el medio. Esto suele ocurrir especialmente con piezas como las pesas.

  • Recuerda que las pesas tienen su lugar y dejarlas por medio, además de estorbar al paso, puede ocasionar que alguien se caiga o se lesione.
  • Después de usarlas vuelve a colocarlas en su sitio.

6. No llegues tarde a las clases

Del mismo modo que llegar tarde a una cita o al trabajo no está bien y es síntoma de mala educación, no lo hagas en una clase programada del gimnasio.

Piensa que quizá tengas que abrirte paso entre la gente que ya está inmersa en la clase, buscar el equipamiento, etc.

En definitiva, distraerás al resto de personas que hayan asistido a la actividad que se está impartiendo. Mejor si puedes evitarlo.

7. Cuidado con las duchas

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Puede que en tu casa tengas determinadas costumbres en la ducha, pero recuerda que las del gimnasio no son tu casa. Evita pasearte desnudo por todo el baño durante media hora si los demás evitan hacerlo.

  • Por otro lado, si tienes que afeitarte o retocarte en el baño, no dejes el lavabo lleno de pelos.
  • En cuanto a la limpieza, considera que habrá alguien que luego vaya a usar esas zonas y querrá encontrarlas igual de limpias que lo hiciste tú.

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8. Gritar y quejarse

Hay gente que comienza a hacer sonidos extraños que rozan el límite de decibelios más adecuados.

Generalmente es un signo más de los hombres cuando hacen fuerza pero, en cualquier caso, es una costumbre bastante molesta para el resto de personas.

Recuerda que muchas personas van al gimnasio a concentrarse, a pasar un rato consigo mismos y es bastante desagradable que algunas personas griten a su alrededor.

Por supuesto, si estás cansado no comiences a quejarte. No hay nada más molesto.

Piensa en aquello que puedes hacer sin extenuarte y, si te sientes verdaderamente cansado, no lo hagas más y listo. En cualquier caso no comiences a lamentarte por ello.

El silencio será tu aliado.