8 errores que cometemos a la hora de elegir calzado de verano

Aunque nos pueda parecer algo obvio, utilizar un calzado de nuestro número es fundamental para evitar malformaciones en los pies, así como posibles lesiones de rodilla

¿Tienes que comprar calzado de verano y no sabes bien qué elección hacer o en función de qué criterios escogerlos?

Te acercamos una serie de consejos.

1. No elijas suelas angostas

No elijas un tipo de calzado en el que los pies se vean más angostos que los propios zapatos.

  • Además de ser una opción poco estética debes tener en cuenta que provoca la deformación de las articulaciones de los pies y la aparición de juanetes en el dedo gordo.
  • Asimismo, también podría derivar en la aparición de uñas encarnadas, la irritación de la piel y producir ampollas.

2. Cuidado con el puente de los zapatos

puente de los zapatos

No todos los zapatos son recomendables y un tipo de calzado del que debes huir es de aquel en el que el puente no coincide con la curva de los pies.

  • Ten en cuenta que, si escoges este tipo de zapatos, solo los talones y los dedos podrán apoyarse en la suela.
  • Esto hará que el flujo sanguíneo de tus pies se vea interrumpido y provocar también ampollas, sudoración y dolor, algo que puedes evitar.

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3. La suela larga

El calzado con la suela más larga que el propio pie es muy común, pero hay que tener cuidado con que esta no sea demasiado larga. Esto es especialmente importante en calzados con sandalias de suela plana y chanclas.

  • Así pues, debes tener en cuenta que el espacio libre que ha de haber entre los dedos y el extremo de la suela no debe ser mayor de 1 cm, ya que es más que suficiente para lograr que los pies se muevan.
  • Si el espacio es mayor, caminar se vuelve más incómodo y menos seguro y podría llegar a derivar en enfermedades de tejidos y articulaciones. Además, podrías caerte.

4. La suela corta

La suela corta

Si es malo que el calzado tenga una suela demasiado larga, también lo es que la tenga demasiado corta.

Utilizar un calzado con la suela demasiado corta hará que los dedos de los pies y sus músculos estén tensos.

  • Una de las consecuencias sería que la carga en los pies no se distribuye de manera uniforme.
  • También te arriesgarías a doblar el tacón y lesionarte.
  • A la hora de comprar el calzado debes tener en cuenta cuál es el punto más prominente de los pies para hacer una buena elección.

5. Calzado demasiado holgado

Si el calzado está demasiado holgado tampoco será adecuado para los pies. Si ves que el zapato está demasiado flojo y solo lo sostienes por los dedos deberás desecharlo y elegir otro.

  • Debes tener en cuenta que, si no se adapta bien, son los músculos de los pies los que acabarán tensándose en exceso, lo cual puede hacer que acabes arrastrando los pies al caminar.
  • El resultado, si esto se prolonga en el tiempo, podría ser acabar con la deformación los dedos y las articulaciones.
  • También te podrían salir ampollas, surgir dolores en las rodillas y en la espalda.

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6. Calzado de un número mayor

Calzado grande

No compres calzado de un número superior al que necesitas. Cuando usamos zapatos que nos quedan grandes, acabamos tensando los pies para que el calzado no se deslice.

Esto puede hacer que acabemos por tropezar y caernos. Además, aunque no lo creas, pueden acabar produciendo ampollas.

7. Calzado realizado con materiales sintéticos

Este punto es especialmente importante si se trata de un calzado que vamos a usar en los días de mayor calor del año.

No lo dudes y elige aquel realizado a base de materiales naturales como la piel.

  • Ten en cuenta que Los zapatos hechos con piel sintética pueden ser peligrosos para la salud.
  • Y es que, con las altas temperaturas, los componentes químicos que llevan los materiales con los que están hechos estos calzados empiezan a tener un contacto directo con la piel de los pies.

Así, impiden que la piel transpire y el aire pase a los pies, lo que podría derivar en la aparición de hongos.

8. Zapatos lacados

tobillos y pies hinchados

Comprar zapatos lacados para usar en verano no es una buena idea por diversas razones.

Este tipo de calzado no dejará que el aire circule. Además, si se expone a los cambios de temperatura, este tipo de material también se ve dañado.

Los zapatos lacados se agrietan cuando el termómetro baja a −10 °C o cuando sube a más de +25 °C.

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