8 mitos sobre el metabolismo que debes dejar de creer

Lorena González · 6 mayo, 2017
La mayoría de nosotros caemos en errores que, lejos de acelerar el metabolismo, incluso pueden ralentizarlo o perjudicar nuestra salud, por lo que es mejor buscar asesoramiento profesional

Existen un sinfín de mitos sobre el metabolismo y su funcionamiento. No obstante, lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, solo son eso, mitos que poco o nada tienen que ver con la realidad. Estos de los que vamos a hablar son algunos de ellos.

1. No bajo de peso porque mi metabolismo es así

Lo cierto es que la pérdida de peso no está relacionada solo con que tu metabolismo sea de un modo u otro. Seguramente más de una vez has dicho o pensado que tienes un metabolismo lento que no te permite bajar de peso, pero esta no sería la única razón.

Probablemente, con algo de ejercicio regular y una dieta saludable la cosa cambiaría, porque son los ingredientes para que cualquier persona pueda perder peso.

Mujer subida en una báscula

2. El metabolismo se vuelve más lento con la edad

Otro de los mitos sobre el metabolismo que seguro que has oído es que el metabolismo se ralentiza con la edad. Conforme nos hacemos mayores, la intensidad y calidad de las actividades que realizamos suelen disminuir de manera notable.

Así las cosas, hay que comer menos para evitar que la grasa se acumule en tu cuerpo. De ahí que pensemos que el metabolismo se vuelve más lento, pero no es así.

Bastará con seguir un entrenamiento adecuado para lograr que el proceso metabólico siga siendo el de siempre, más allá de otros factores como la edad. A su vez, sería suficiente con ingerir la misma cantidad de alimentos.

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3. Hacer cinco comidas al día

Mujer comiendo una ensalada

Hacer cinco comidas al día es lo más aconsejable. Pero no es obligatorio ni supone un auténtico drama o desastre para tu metabolismo si no lo haces.

Se puede bajar de peso realizando tres comidas diarias. La clave, más que la cantidad de veces que se come, está en el tipo de comida que se ingiere. Los platos deben ser saludables.

4. Prohibidos los carbohidratos por la noche

Comer carbohidratos por la noche no hará que se acabe acumulando más grasa en tu cuerpo. Si cenas carbohidratos, tu cuerpo no los almacena en forma de grasa. Lo que ocurre es que los reserva en forma de energía para que llegues sin hambre hasta el día siguiente.

Eso sí, ten en cuenta que una hamburguesa con patatas fritas no es lo mismo que tomar una ensalada de pasta. Opta por alternativas sanas.

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5. Mitos sobre el metabolismo: saltarse la cena ayuda a bajar de peso

Es otro de los mitos sobre el metabolismo por excelencia. Sin embargo, saltarse la cena no ayuda a perder peso, de hecho, es preferible hacer todas las comidas al día. Y es que gracias a la cena, el cuerpo puede tener los últimos nutrientes del día y acortar el período de ayuno nocturno.

De este modo, evitarás despertarte a mitad de noche con ganas de asaltar la nevera y encontrarás un equilibrio que te resultará muy sano.

6. Las bondades de la cafeína en los refrescos

Es cierto que la cafeína acelera el metabolismo. No obstante, la creencia de que la cafeína de los refrescos puede hacer que se acelere el metabolismo de tal modo que el propio refresco se queme con su efecto es directamente falsa.

7. Complementos alimenticios que aceleran el metabolismo

Mujer con un símbolo de metabolismo en el abdomen

Existe una falsa creencia de que para bajar de peso hay que incluir en la dieta complementos alimenticios que aceleran el metabolismo. Según este falso mito, nos permitirán adelgazar realmente, pero nada más lejos de la verdad.

Perder peso se basa en hábitos de vida saludables, como una buena alimentación y realizar ejercicio. Las pastillas que prometen activar el metabolismo son “productos milagro” que lo único que pueden hacer es poner en riesgo tu salud.

8. Hacer ejercicio los días de mucho calor

Es cierto que al sudar perdemos líquido, pero es agua no grasa. Así, si realizas ejercicio a altas temperaturas, es más probable que te deshidrates y te sientas mucho más cansado.

Esto hará que no tengas energía para seguir haciendo más ejercicio durante más tiempo y, por tanto, incluso te impedirá perder más calorías. En cambio, si optas por practicar ejercicio con temperaturas más bajas, tu cuerpo necesitará gastar más calorías para mantener la termorregulación.