8 síntomas claves para la detección del cáncer cervical

Es imprescindible saber identificar las posibles señales precoces del cáncer cervical para poder obtener un diagnóstico temprano y así combatir la enfermedad en sus primeras fases

El cáncer cervical o de cuello uterino es el segundo tipo de cáncer más común en la población femenina.

Aunque sus cifras son aterradoras, es uno de los que se pueden prevenir y tratar con éxito cuando se detecta de manera oportuna.

Suele comenzar en las células de la superficie del cuello uterino y, dado que su desarrollo es bastante lento, puede diagnosticarse a tiempo mediante una citología vaginal.

Por lo general, inicia con una afección precancerosa, conocida como displasia, cuyo crecimiento tarda demasiado tiempo antes de convertirse en cáncer.

Su causa principal es la infección del virus del papiloma humano (VPH), que se disemina a través del contacto sexual.

Si bien algunas infecciones desaparecen por sí solas, en este caso son el desencadenante de un crecimiento anormal en las células del cérvix.

Y, aunque al principio no suele manifestarse con síntomas contundentes, hay algunas señales de advertencia que podrían ser claves para su detección.

¡Descúbrelas!

1. Pérdida de peso inexplicable

Pérdida incontrolada de peso

La pérdida de peso inexplicable, sin hacer dieta ni ejercicio, es un síntoma que no se debe ignorar bajo ninguna circunstancia, aunque para algunas sea un sueño hecho realidad.

Este síntoma, causado por múltiples factores, aparece en las pacientes con cáncer cervical debido a la falta de apetito y las deficiencias nutricionales.

El crecimiento anormal de las células acarrea consecuencias negativas en la salud digestiva y, por esto, el cuerpo no utiliza los nutrientes en forma óptima.

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2. Inflamación y retención de líquidos

Las alteraciones en las células del cuello uterino se pueden manifestar a través de un desbalance en los procesos inflamatorios del cuerpo que, a su vez, tienden a provocar retención de líquidos en los tejidos.

Las pacientes presentan inflamación en la parte baja del abdomen y, dado que afecta los vasos sanguíneos, también es evidente en las piernas y la parte inferior del cuerpo.

3. Cistitis

Cistitis intersticial

Las mujeres con continuos episodios de cistitis deben considerar que la infección puede estar vinculada a este tipo de cáncer.

Si bien son pocos los casos asociados, este síntoma también es el resultado de la inflamación que sufre el cuello del útero y la vejiga como consecuencia de esta enfermedad.

El tumor tiende a comprimir estos órganos, por lo que obstruye el paso de la orina y genera una fuerte sensación de dolor en el tracto urinario.

4. Verrugas genitales

Las verrugas genitales son una señal contundente de la infección por el virus del papiloma humano (VPH), principal responsable del desarrollo de cáncer cervical.

Estas pequeñas alteraciones cutáneas no solo son antiestéticas sino que tienden a diseminarse con mucha facilidad.

5. Flujo anormal

picazón-vaginal

Las alteraciones del flujo vaginal suelen ser el resultado de una infección por levaduras o bacterias causada por un desequilibrio del pH natural.

Sin embargo, cuando se produce de forma acuosa, con un olor y textura anormal, es probable que tenga que ver con el cáncer de cuello uterino.

Esto se debe a los cambios de la actividad de las células presentes en las paredes del cuello del útero, las cuales originan una secreción poco común.

6. Dolor durante las relaciones sexuales

Aunque hay muchos factores que pueden provocar dolor durante las relaciones sexuales, el crecimiento de tumores en el cuello uterino es una posibilidad que no debe descartarse.

Esto puede resultar de la inflamación de las paredes del cérvix que, a su vez, afecta la lubricación natural de la zona íntima.

7. Tensión lumbar

Zona lumbar

Como ocurre con cualquier otro tipo de cáncer, el de cuello uterino genera un fuerte descompensación en los procesos inflamatorios de los tejidos del cuerpo.

Como consecuencia, los músculos tienden a comprimirse y se produce una continua sensación de dolor, casi siempre en la zona lumbar y las extremidades.

Además, dado que la circulación de la sangre presenta dificultades, los tejidos y los músculos no reciben el oxígeno y los nutrientes de forma adecuada.

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8. Anemia

Conforme avanza la enfermedad, el cuerpo deja de usar los nutrientes de forma óptima y la paciente siente menos apetito.

Esta situación no solo incrementa la sensación de fatiga durante las jornadas sino que conduce a fuertes episodios de anemia que, entre otras cosas, afecta la salud cognitiva.

Este síntoma también es común cuando el cáncer provoca sangrados irregulares o periodos menstruales muy abundantes.

Como mujeres es muy importante atender estas señales y solicitar una citología vaginal en caso de cualquier sospecha.

Los continuos chequeos médicos, en especial ante antecedentes familiares, son determinantes para conseguir un tratamiento exitoso en caso de confirmar la enfermedad.

 

 

 

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