8 sorprendentes beneficios de la sal marina

La sal marina no es tan refinada como la común y conserva aquellos compuestos que se le extraen a esta y que tan beneficiosos son para nuestro organismo

Es posible que pienses que la sal que usas en la cocina procede del mar. En cierto modo así es, pero no se considera sal marina, porque se le hace un tratamiento previo antes de que llegue a nuestras casas.

Las principales transformaciones son la eliminación de algunos minerales, del magnesio y del yodo. Por otra parte, se le añade yoduro de potasio y dextrosa, además de un blanqueador.

Este proceso se realiza porque antes se pensaba que la sal marina pura no era apta para el consumo humano.

Sin embargo, a día de hoy se ha demostrado que la sal marina es compatible con nuestro organismo y que, además, ofrece numerosas ventajas.

Cómo es la sal marina

Sal marina

  • Su obtención es mucho más natural. De hecho, se trata de dejar secar la misma al sol.
  • Al hacerlo así, tiene insertas partículas microscópicas de la fauna y la flora del mar.
  • Mantiene todas las sustancias que se suprimen en la sal común: minerales, yodo y magnesio.
  • Es menos blanca de lo que estamos acostumbrados, ya que no contiene blanqueadores.
  • Es más húmeda que la sal común y su sabor es más fuerte, por lo que tendrás que poner menos cantidad en tus recetas.

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Beneficios de la sal marina

1. Fortalece el sistema inmunitario

Los minerales que conserva la sal marina ayudan a nuestro sistema inmune, dándonos mayor protección ante infecciones y bacterias.

2. Combate la depresión

La sal marina ayuda a conservar serotonina y la melatonina, las hormonas que preduce el cerebro para controlar el estrés.

3. Mejora la circulación sanguínea

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La sal marina facilita que la sangre fluya por nuestro organismo. Como sabemos, la sangre es la encargada de transportar el oxígeno que necesita nuestro cuerpo para funcionar con la intensidad y fuerza justa.

Si esto no ocurre, nuestro organismo tiene que trabajar el doble y, por tanto, se desgasta antes. Así, esta es una propiedad que justifica el consumo de esta sal por sí sola.

4. Bajarás de peso

La sal marina es un alimento alcalino. Esto significa que actúa para que el estómago genere sustancias que sirvan para eliminar aquellas otras que nos hacen daño, como las grasas.

Por tanto, no solo prevendrá contra la acidez, sino que además hará que la digestión sea un proceso más cómodo y rápido.

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5. Reduce los ataques de asma

La razón es que es un potente antiinflamatorio. Tanto es así, que algunos doctores recomiendan poner un poco de sal marina en la lengua cuando se sufre una crisis, y no un inhalador.

Si padeces esta dolencia, consúltalo con tu médico antes de comenzar cualquier tratamiento alternativo y no retires la medicación de manera unilateral.

6. Previene y alivia la osteoporosis

Los huesos son algo más que calcio. El sistema óseo encierra un cuarto de la sal que tenemos.

Esto significa que cuando tenemos alguna afección en los mismos, un aporte extra de dicho componente es sensacional.

Además, los minerales que contiene la sal marina son un complemento esencial para ayudar a reparar los huesos.

7. Elimina los espasmos y calambres

¿Te has fijado en que los tenistas comen plátano durante los partidos? Se debe a que dicha fruta tiene mucho potasio y este es uno de los alimentos principales de los músculos.

Pues bien, uno de los beneficios de la sal marina es que funciona de manera similar.

calambres

Además, permite que los músculos extraigan con facilidad el potasio de otros alimentos.

8. Equilibra la cantidad de azúcar en sangre

La sal marina es perfecta para las personas con diabetes porque ayuda a que se nivele el azúcar de manera adecuada.

Así, si presentas problemas de azúcar en sangre, piensa en incorporar la sal marina a tu dieta: es insulina natural.

Los beneficios de la sal marina son tan importantes que una vez que los conoces es difícil volver a la sal común.

En cuanto comiences, te harás con ella y pronto sabrás las cantidades que tienes que poner en las comidas.

  • Salt craving: The psychobiology of pathogenic sodium intake. Physiology & Behavior. Morris, M.J.; Na, E.S.; Johnson, A.K.  (2008): 709-721 DOI: 10.1016/j.physbeh.2008.04.008