8 tipos de mamá: ¿cuál eres tú?

Thady Carabaño · 21 mayo, 2018
Educar niños sanos, autónomos y amados es el mayor de los desafíos. Las heridas previas o las expectativas ponen a las madres en el camino de torpedear la felicidad de tus hijos. ¿Es tu caso?

Según los especialistas existen varios tipos de mamá. Estas categorías se crean para determinar conductas y promover correctivos. Pero para quienes ejercen el rol de madre, más allá de satisfacer una curiosidad, es una forma de analizar el propio accionar y asegurarse que se va por el camino correcto en la crianza de los hijos.

Si llegaste hasta este artículo, seguramente estás buscando información sobre cómo estás ejerciendo tu rol de madre y quieres saber que tan bien lo estás haciendo. Es probable que te verás retratada en cualquiera de estas categorías, e incluso en más de una a la vez.

Tipos de mamá

Cuando la maternidad llega a nuestras vidas nos pone a prueba en muchos sentidos. Seguramente, todas queremos lo mejor para nuestros hijos, aunque muchas veces cometamos errores y no logremos el bienestar necesario para los hijos y para nosotras mismas.

Tipos de madres.

Los seres humanos somos así de complejos. Así que antes de encasillarte, reflexiona y analiza qué es lo que efectivamente necesitas cambiar por el bienestar y la felicidad de tu familia. ¡Tú y tus hijos merecen el esfuerzo!

1. Mamá autoritativa

La madre autoritativa o democrática es la que es capaz de establecer normas claras, razonan de forma afectuosa y respetuosa, y confía en que las consecuencias por el incumplimiento de esas normas serán las que motoricen el aprendizaje de los hijos.

La mamá autoritativa no impone una orden, aunque sí es firme en lo que pide a su hijo, sin dejar de ser cariñosa y tierna. No utiliza el miedo y el castigo, sino que razona con el niño, escucha su punto de vista a pesar de no estar de acuerdo. Se caracteriza por tener las siguientes actitudes:

  • Ayuda a sus hijos a ser independientes.
  • Enseña a que los niños aprendan a valerse por si mismos.
  • Fomenta la reflexión sobre las consecuencias negativas que tienen los actos y el aprendizaje que debe derivarse de esa reflexión.
  • Explica a sus hijos lo que se espera de ellos en función de su edad y su nivel de madurez.

2. Mamá tigre

La mamá tigre es una madre muy exigente y autoritaria. Está enfocada en lograr la perfección de sus hijos a partir de una disciplina férrea. Las normas no se discuten. Está convencida que su forma de criar es la garantía para lograr el éxito en la vida de sus hijos.

El término “madre tigre” es de reciente aparición, pero es un estilo de crianza ampliamente conocido. La mamá tigre sabe cuál es el camino para que los hijos se conviertan en personas que valoran el esfuerzo y aprecian la constancia en el trabajo.

Los hijos de estos tipos de mamá no tienen tiempo para jugar, ni para compartir tiempo de ocio con otros niños de su edad. Las altas expectativas de la madre solo aceptan un “excelente” en el desempeño académico o en las actividades complementarias que realiza el niño.

La mamá tigre puede lograr tener un hijo excepcional en los estudios o un virtuoso en una práctica deportiva o artística. Cabe preguntarse si sus hijos son felices mientras alcanzan esos resultados.

3. Mamá fundamentalista

Es el tipo de mamá preocupada por hacerlo bien, se informa sobre qué es lo mejor para su hijo y cuál es la mejor forma de crianza, pero se olvida del sentido común.

Si la crianza de los hijos fuera tan difícil, probablemente la especie humana se habría extinguido hace millones de años cuando no había especialistas en psicología infantil o pedagogía, ni Internet para masificar tanta información.

La madre fundamentalista no se detiene a escuchar lo que dice su corazón, su propio razonamiento o su instinto. Sigue al pie de la letra lo que dice el especialista, confían ciegamente en la teoría.

Tipos de madre: madre preocupada.

Este tipo de mamá está llena de buenas intenciones, pero le cuesta encontrar un punto de equilibrio. Es una extremista que no se detiene a pensar si lo que propone el especialista es lo que mejor funciona para ella y las particularidades de su hijo.

4. Mamá sobreprotectora

Es evidente que ninguna madre quiere que su hijo pase por una situación desagradable, así que de alguna forma todos en algún momento hemos sido sobreprotectores. El problema aparece cuando la mamá sobreprotectora cuida tanto a su hijo que le impide desarrollarse.

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Es la madre que, por ejemplo, tiene estas conductas:

  • No deja que el bebé gatee porque el piso tiene gérmenes, ni permite que nadie toque al bebé.
  • Se mete en las discusiones que su hijo tiene con otro niño, sin dejarlo resolver por si mismo sus diferencias.
  • Responde por su hijo cuando otro adulto le pregunta algo.
  • Acompaña a su hijo en tareas para las cuales ya está capacitado como comer, vestirse o ir al baño.
  • Se siente culpable de todo lo que pueda ocurrir o afectar negativamente a su hijo.

5. Mamá helicóptero

Si vives pendiente de todo lo que hacen tus hijos, diriges hasta sus momentos de juego, estás obsesionada con solucionar todos los problemas en que se meten tus hijos o intentas impedir que se metan en problemas, probablemente eres una mamá helicóptero.

Este tipo de mamá se ubica entre la sobreprotectora y la fundamentalista. La mamá helicóptero sobrevuela sobre la vida de sus hijos. Está tan preocupada por la salud y el bienestar de los hijos, por sus éxitos y fracasos, que no deja que los hijos vivan su vida e impide que desarrollen sus capacidades.

Se puede decir que la mamá helicóptero es entrometida y controladora. Pasa de hacerle los deberes a sus hijos cuando están en edad escolar, a acompañarlos a todas partes cuando ya tienen edad para ir y hacer las cosas por si mismos.

6. Mamá obediente

Entre los tipos de mamá, hay una que es permisiva y sumisa. Se le llama mamá obediente. La madre está tan preocupada por ser amiga de sus hijos que se olvida de ejercer su rol de madre. No establece normas por temor a que sus hijos sufran o se frustren. Seguramente es hija de una madre autoritaria.

La madre, de niña aprendió a obedecer las órdenes de su madre y se convirtió en una persona insegura.

Cede a lo que pide el hijo, quien poco a poco se hace más exigente, hasta convertirse en un tirano.

El hijo de la madre obediente no conoce de límites, no sabe esperar, maltrata y es egocéntrico, porque obtiene todo de una madre obediente, que está dispuesta a dar todo sin que ello represente ningún esfuerzo ni responsabilidad para el hijo.

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7. Mamá ausente

Hay distintos tipos de mamá que delegan la educación y crianza de sus hijos en terceros. Estas son las madres ausentes.

Los motivos de su ausencia son diversos, y aunque procuran llenar el vacío emocional que deja su ausencia, lo cierto es que no están disponibles para cuando se necesita un elogio o una reprimenda.

Madre ausente.

Aunque es un término que se suele aplicar a los hombres, cada vez son más comunes los hogares donde la ausente es la madre.

Desde las que tienen horarios de trabajo muy exigentes para lograr el sustento del hogar, hasta las que aún estando presente, no se involucra en la crianza de los hijos.

Puede ser una mujer para la cual su agenda, su carrera, su estilo de vida, está primero que las necesidades de sus hijos. Como no brindan suficiente acompañamiento emocional, sus hijos son incapaces de desarrollar la empatía y la compasión.

8. Mamá tóxica

Es, sin duda, de los tipos de mamá más negativos para el desarrollo integral de los hijos. Es la mamá que causa sufrimiento a los hijos porque los hacen víctimas de su manipulación, sus demandas o sus maltratos.

La mamá tóxica criará hijos inseguros, sumisos y con baja autoestima. Es una mujer egoísta y narcisista que no valora o minimiza los esfuerzos y logros de los hijos, porque quiere toda la atención sobre ella.

En vez de sembrar amor, respeto e independencia, la mamá tóxica siembra miedos, culpas y obligaciones que no pertenecen a los hijos. Nada de lo que hace el hijo la satisface.

Reflexión final

Como dijimos: probablemente todas las madres tengamos un poco de cada uno de estos tipos de mamá. La mamá perfecta no existe. La reflexión necesaria es sanar los niveles de “toxicidad” que tengamos en nuestro interior.

Si necesitas ayuda profesional, por su puesto que la recomendación principal es búscala. Por tu felicidad y la de tus hijos.