8 tips ideales para comer más verduras

Podemos comer más verduras de forma sencilla si las incorporamos como ingredientes de nuestras recetas tradicionales o bien como acompañamiento de otros platos que solamos cocinar

Cambiar de hábitos a veces puede ser difícil y necesitar de todo nuestro compromiso y dedicación.

Sin embargo, si esa modificación nos trae beneficios para la salud, deberíamos hacer todo lo posible por ponerla en práctica cuanto antes.

Por ello en el siguiente artículo te contaremos algunos tips para comer más verduras.

¿Por qué comer más verduras?

Forman parte de una dieta saludable, nos aportan una buena cantidad de nutrientes (entre ellos vitaminas, proteínas, fibras y minerales), y consumirlas evitan la aparición de ciertas enfermedades.

Sin embargo, las verduras están cada vez menos presentes en los platos de cada hogar. ¿Por qué? Debido a varias razones como, por ejemplo, que la comida enlatada o manufacturada se prepara más rápido que los vegetales.

Es muy importante, si hay niños en casa, inculcarles el amor por las verduras y las frutas desde pequeños. Con las primeras papillas deberíamos permitirles que conozcan todos los sabores y aromas que estos alimentos ofrecen.

De esta manera evitaremos que en el futuro no quieran comer sano y eso se mantenga en la adultez.

Comer verduras no es sinónimo de hacer dieta, de ser vegetariano o de estar enfermos. Por el contrario, para sentirnos bien y ser sanos tendríamos que añadirlas más a nuestra alimentación.

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Tips para comer más verduras

Cada día deberíamos consumir 400 gramos de hortalizas (en lo posible, crudas). Esto puede parecer mucha cantidad y algo imposible pero, para comenzar, puedes ir aumentando la ingesta gramo a gramo.

Verás que cuando llegues al mínimo aconsejable tu cuerpo te pedirá cada vez más.

Presta atención a estos consejos para comer más verduras:

1. Modifica las recetas

Modifica las recetas

Aquellos platillos que sueles preparar o consumir a diario pueden cambiar completamente si incorporas algunas verduras.

Por ejemplo puedes añadir:

  • Zanahoria picada en las albóndigas de carne
  • Brócoli salteado en la pasta
  • Berenjenas en rebanadas entre las capas de lasaña, etc.
  • Incluso puedes hacer un rico omelette con espárragos, espinaca, champiñones y brócoli como relleno.

2. Comienza la ingesta temprano

¿Quién dice que en el desayuno sólo están permitidas las frutas? Aunque estas son muy saludables, también podemos añadir vegetales a la mesa.

  • Algunas opciones pueden ser rebanadas de pepino o de tomate, un zumo de apio con zanahoria o un omelette con hojas de espinaca.
  • Si comienzas con el consumo de verduras a primera hora de la mañana te será más sencillo cumplir con la ingesta diaria recomendada.

Visita este artículo: 4 extrañas frutas y verduras que seguro que no conoces

3. Compra verduras que no conozcas

Haz sopas y batidos

Cuando hagas la compra la próxima vez, asegúrate de poner en el carrito alguna verdura que nunca hayas probado antes.

No hace falta que lleves un kilo sino un poco para degustar en casa. Luego busca una receta fácil y rápida que la incluya. ¡Te sorprenderás con el descubrimiento!

Variar las verduras que consumimos tiene muchas ventajas ya que, por un lado, estarás incorporando nuevos nutrientes y, por el otro, no te aburrirás de comer siempre lo mismo.

4. Haz sopas y batidos

En invierno nos dan ganas de comer alimentos más contundentes y calóricos. Necesitamos una comida que nos reconforte cuando llegamos a casa y nos quite el frío de la calle.

¿Qué mejor opción que una buena sopa de verduras? No nos referimos a esas que vienen en sobre, sino a una “de verdad”, como la que prepararía tu abuela.

Es menos trabajo del que crees y, además, puedes guardar un poco y calentarlo cuando deseas disfrutarla.

En verano, por su parte, podemos consumir ricos batidos y zumos de verduras crudas o cocidas que, además, se pueden combinar con algunas frutas.

Las hortalizas por excelencia en las recetas son zanahoria, remolacha, apio, espinaca, tomate. Y ni qué hablar de un rico gazpacho bien frío: sano y nutritivo.

5. Deja las verduras a la vista

Frutas y verduras

Si bien es cierto que en la nevera hay unos cajones especiales para los vegetales y las frutas, estos quedan un poco “escondidos”.

Y si no sabemos que están allí… ¿cómo los utilizaremos y disfrutaremos? Una buena idea es guardar la mayoría en los compartimentos adecuados y dejar uno o dos fuera de ellos.

Así, apenas abrimos la puerta, estarán allí, esperándonos, e invitándonos para que los comamos.

Ver también: Jugo de verduras contra las migrañas: saludable y relajante

6. Busca recetas “alternativas”

Aquellos que creen que los vegetarianos y veganos solo consumen ensalada de lechuga y tomate se equivocan.

Existen millones de recetas que podemos preparar para comer más verduras y dejar que nuestro paladar se deleite con nuevos sabores.

Paté de calabaza, hamburguesas de remolacha y lentejas, lasaña de berenjenas… hay un mundo de opciones a tu alrededor.

7. Usa como acompañante

wok de pollo y verduras

Si eres amante de la carne, el pollo o el pescado puedes aprovechar para preparar todo tipo de guarniciones diferentes. No solo la típica ensalada de todos los días.

Prueba con un puré, un revuelto de calabacines, unos dados de calabaza salteados, etc.

8. Prepara tentempiés saludables

Otra buena opción para comer más verduras y, al mismo tiempo, evitar los snacks salados o la bollería de la mañana es tener a disposición unos palitos de zanahoria o de apio, unos tomates cherry, unas tiras de pimiento o unas rebanadas de pepino.

Los puedes mezclar con diferentes patés o cremas como por ejemplo:

  • Garbanzos (hummus)
  • Aguacate (guacamole)
  • Berenjenas (baba ganoush)
  • Yogur griego y pepino (tzatziki).

Es excelente, a su vez, para evitar la ansiedad entre comidas.