8 tips para curarse con la alimentación

Seguro habrás escuchado la frase “somos lo que comemos”. No puede ser más acertada. Pero también es verdad que gracias a los alimentos podemos sanar muchas dolencias y hasta enfermedades. Es bueno que comas sano para estar, justamente, sano. Conoce los 8 tips para curarse con la alimentación en este artículo.

Los alimentos, los mejores remedios

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En la nevera y en la alacena tienes la mejor farmacia del mundo (ni que decir si tienes una huerta en casa). La buena alimentación es la base para no enfermarte, para estar saludable, para verte bien, para estar siempre joven y para alejarte de los médicos y los fármacos.

Algunos de los consejos que conocerás a continuación fueron recopilados o escritos por el Dr. Bernard Jensen y están incluidos en el libro La naturaleza tiene el remedio.

Consume más alimentos crudos

Sí, hay algunos que no se pueden comer sin cocinarlos, pero eso no quiere decir que ahora te vuelvas crudivegano o algo por el estilo. Lo que indica esta recomendación es que en tu plato haya el 50% de los alimentos crudos y el resto cocidos (mejor si son a la plancha o al vapor, antes que hervidos o fritos). ¿No sabes cómo? ¡Haz ensaladas! Tienes miles de maneras de combinar los alimentos crudos como tomates, zanahorias, apio, lechuga, espinacas, rúcula, radicheta, pimientos, repollo, etc. No te olvides tampoco de las frutas, que todas se pueden consumir crudas. Ya con esto tienes la dosis diaria de alimentos sin cocción que tanto necesitas para sentirte bien.

Lleva una dieta 20% ácida y 80% alcalina

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Primero que nada tienes que saber qué es cada cosa. Los ácidos reducen el pH de tu cuerpo y los alcalinos lo aumentan. Igualmente tienes que estar en un nivel intermedio para sentirte bien. Cuando el organismo está demasiado ácido, las bacterias y virus tienen el ambiente ideal para vivir y reproducirse, causando muchas enfermedades y dolencias. Por el contrario, cuando tu cuerpo está de neutro a alcalino, estos microorganismos no cuentan con las condiciones óptimas para su desarrollo. El resultado es la salud.

Entre los alimentos ácidos (que debes evitar) se encuentran los azúcares y harinas blancos, las grasas, los alimentos procesados, los fritos y la comida rápida en general. Los alcalinos son los vegetales y las frutas, sobre todo cuando están crudos.

Sigue la regla 6+2+1+1

¿Qué quiere decir? La cantidad de piezas que debes consumir a diario. 6 vegetales, 2 frutas, 1 almidón y 1 proteína. En cuanto a los vegetales y frutas se cuentan por unidades (por ejemplo, una manzana entera es una pieza). Para el almidón y la proteína, tienes que medirlo en porciones (una pieza sería una porción pequeña).

Varía los alimentos

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En la variedad está el gusto, dice un refrán popular. Ponlo en práctica en tu alimentación. Aunque hayas cocinado una gran cantidad de un mismo plato, no repitas todos los días de la semana lo mismo. No solo porque te aburrirás sobremanera, sino también porque no estarás añadiendo todos los nutrientes que tu cuerpo necesita. Es verdad que comer ensalada de lechuga y tomate a diario es mejor que una hamburguesa, sin embargo, te faltarán vitaminas y proteínas que estos dos vegetales no tienen o, al menos, no lo suficiente. Anímate a probar recetas nuevas, rápidas y fáciles para preparar en pocos minutos.

Come lo suficiente

Esto no quiere decir hasta que no ingrese ni un solo bocado más. No es bueno comer hasta estar completamente lleno o satisfecho. El estómago necesita espacio disponible para poder mover sus jugos digestivos y hacer su trabajo. Si está hasta el tope, será más difícil que lo consiga. Una buena idea para no llenarte tanto es comer despacio. Así le darás tiempo al estómago para que “avise” al cerebro de que está satisfecho. Otra opción es dividir la comida en cinco raciones, de mayor a menor en cantidades: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena. No te vayas a la cama con el estómago demasiado repleto.

Combina la carne con las ensaladas

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Si te gusta comer carne, prefiere siempre la magra (cuando es roja) o bien las carnes blancas como pollo y pescado. La dosis semanal debería ser: 3 veces pescado, 2 veces pollo y 1 vez carne roja. Evita la carne de cerdo y elige la forma de cocinar más saludable, es decir, al horno, a la plancha o al vapor. Cuando comas carne (cualquiera de ellas), combínala con ensaladas frescas y no bebas refrescos azucarados, sino agua. De esta manera, el estómago hará mucho mejor su trabajo (además, porque la carne es un alimento ácido para el organismo).

Elige la mejor cocción

En relación a lo que ya hemos dicho antes, es bueno que seas más consciente de la manera en que preparas tus alimentos. Las opciones recomendables son: hornear, asar o cocinar a vapor si es que no vas a comer algo crudo (o para el 50% de tu ingesta restante).

Combina bien los alimentos

En este aspecto no hay una regla general, porque todo depende de cada persona. Algunas dirán que si comen arroz no pueden combinar con pasta o con legumbres, otros que necesitan, sí o sí, un poco de “verde” en su plato, están los que afirman que si no hay carne no es comida, etc. Lo que sí tienes que saber, por ejemplo, es que no es bueno comer frutas justo después de almorzar o cenar, porque el azúcar fermenta como alcohol en el cuerpo. Tampoco comas en la misma ingesta carbohidratos y proteínas, ya que el proceso de digestión es totalmente opuesto, y puede generar un gran problema a nivel estomacal.