8 tips para expresar tu opinión

A la hora de expresar tu opinión es muy importante saber mantener la calma, emplear un tono firme y manejar los datos necesarios para poder respaldar tu punto de vista

Qué difícil puede ser a veces decir aquello que sentimos o pensamos. Expresar tu opinión no tiene por qué ser algo tedioso, vergonzoso o estresante.

En este artículo te damos algunas recomendaciones para que puedas hablar con los demás acerca de tus ideas o emociones.

Tips para expresar tu opinión

Uno de los principales miedos que se tienen al querer dar nuestro punto de vista sobre algo está relacionado con la generación de una discusión.

Por supuesto que a nadie le gusta que le digan algo diferente a sus convicciones, pero eso no debería ser un obstáculo. Todos tenemos derecho de decir aquello que pensamos, siempre y cuando nos basemos en el respeto hacia el otro.

Entre los tips más eficaces podemos destacar:

1. Conócete a ti mismo

Conócete a ti mismo

Para poder expresar tu opinión con “propiedad” es fundamental que sepas bien cómo te sientes al respecto. Transmitir ideas puede ser fácil, pero no siempre lo es cuando estas tienen una carga muy pesada en nuestro interior.

Por ejemplo, si quieres hablar sobre un problema que te angustia, quizás optes por callar para no sacar a la luz dolores del pasado.

  • Conocerse a uno mismo, además, nos da la posibilidad de darnos cuenta en qué momento o situación y ante qué persona merece la pena hablar sobre cada tema.
  • Además, nos permite expresarnos con total autenticidad y sin ocultar nada.

Reflexiona un momento antes de expresar tu opinión… Reconoce tu personalidad, busca rasgos que predominen en tus comportamientos y dale forma a la idea para que los demás la comprendan.

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2. Hazte respetar

Una vez que conozcas bien tus pensamientos y sentimientos, el siguiente paso es que se conozcan. Por supuesto que si el tema es algo “sensible” generarás respuestas no del todo positivas del otro lado.

Sin embargo, hablando con respeto y teniendo buena predisposición se pueden conseguir muchas cosas.

Si no estás del todo seguro de tus emociones o ideas, mejor será esperar un poco. Así evitarás que te traten mal, se burlen de ti o quieran imponer sus puntos de vista.

3. Mantén la tranquilidad

Cómo lograr que alguien cambie de opinión

Es verdad que en ocasiones es difícil serenarnos porque las emociones representan un rol muy importante. Sin embargo, debes hacer el esfuerzo y centrarte en las ideas “racionales”.

  • Calma tus nervios respirando profundamente, cerrando los ojos o hablando despacio.
  • Deja de lado cualquier idea negativa o que no te permita avanzar.
  • Si comienzas de forma positiva tendrás más posibilidades de lograr tus objetivos.

En caso de que la conversación “suba de tono” haz todo lo posible por dejar de lado la angustia, la frustración, la ira o el sentimiento que aparezca en ese momento.

4. Identifica aquello que te limita

¿Eres una persona que suele llorar ante las emociones fuertes? ¿O quizás de los que gritan y se enojan? En cualquier caso, debes trabajar en estos limitantes para que no te jueguen una mala pasada cuando intentas expresar tu opinión.

Una buena manera de no arriesgarte a que las emociones tomen el control es ir muy despacio en la conversación. Es decir, guardándote algo de información para más adelante.

Así puedes ir “probando” cómo te sientes y cómo reacciona el otro. O, dicho de otro modo, no te lances a la piscina sin antes cerciorarte de que tenga agua. Así evitarás las consecuencias negativas.

5. Habla con argumentos

Habla con argumentos

Es muy importante que te prepares bien antes de iniciar la conversación, ya que la información adecuada puede ser de gran utilidad. De nada sirve decir “por que sí” ante una idea.

Mejor es fundamentarla con hechos, ejemplos, documentación o los argumentos que sean necesarios para convencer al otro. O, al menos, para que te escuche y preste atención.

Hablar con propiedad también significa poder expresar tu opinión, y para ello necesitas “estudiar” un poco antes. No hace falta ser un experto en un tema, sino citar datos de relevancia que avalen tu punto de vista.

6. Utiliza un tono firme

No nos referimos al grito ni ser imperativos dando órdenes. Sin embargo, cuando la voz tiembla o es muy baja nos convierte en personas débiles e inseguras. Justamente lo que no necesitas si el tema en cuestión es algo sensible.

Tómate el tiempo suficiente para pensar, hilar tus ideas e informar datos. No balbucees, no grites, no hables demasiado rápido… ya que nada de esto ayuda. Ser autoritario no es bueno, pero ser firme sí.

7. Evita que te manipulen

Evita que te manipulen

Es muy frecuente que, cuando no somos de expresar nuestras opiniones demasiado seguido, el otro se aproveche de nosotros y quiera imponer sus ideas. No quiere decir que lo haga de manera premeditada: todo depende de la personalidad de cada uno.

Puedes escuchar atentamente aquello que el otro tiene que decir y combinarlo con tus propias ideas. Filtra lo que consideras innecesario o poco conveniente, pero quédate con lo que puede servir.

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8. Evita la terquedad

No sirve de nada ser terco. De esta manera no conseguirás demasiado. Abrirte a los demás es una de las mejores maneras de imponer tus ideas. Así como lo lees.

Si demuestras una actitud de “acuerdo” entre ambas partes tu interlocutor no se sentirá atacado ni querrá obligarte a que cambies de parecer.

Piensa en una conversación como si fuese una reunión de negocios donde se debe llegar a un acuerdo. Para ello ambos tienen que ceder en algunas cosas e imponerse en otras.

Puedes comenzar aceptando algo, para que el otro se sienta en la “obligación” de permitir de tu lado.

 

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