8 tips para ser más resiliente

Para ser más resiliente es imprescindible aprender a ver el lado bueno de las cosas. Aunque parezca lo contrario, siempre aprendemos algo de las adversidades. Tener que afrontarlas nos hace necesariamente personas más creativas.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para manejar una situación adversa sin perder la calma. En este artículo, te daremos algunos consejos para que hagas de ti una persona más resiliente. Te ayudarán a encarar con una actitud positiva y ecuanimidad posibles situaciones complejas.

Consejos para ser más resilientes

Si bien algunas personas ya nacen con esa habilidad, otras debemos aprender a ser más resilientes. Puede, incluso, que esta capacidad de saber afrontar cualquier situación se convierta en tu filosofía de vida. Así las cosas, presta atención a los siguientes consejos:

1. Confía en ti misma

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Un buen punto de partida es hacer una lista con las que consideres son tus virtudes. No; no es narcisismo, sino de una forma de elevar tu autoestima. El amor propio es indispensable para el individuo. Nos permite contrarrestar el estrés y superar situaciones muy complicadas.

No olvides cuáles son tus habilidades y centra tu atención ellas cuando algo salga mal. Confía en ti misma, en tu capacidad para hacer ciertas cosas. Ello te permitirá manejar posibles situaciones críticas o complejas de forma eficaz.

Te recomendamos leer también: Consejos para cumplir nuestros objetivos.

2. Rodéate de gente positiva

Las personas que te rodean ejercen una influencia muy fuerte en ti aunque no te des cuenta de ello. Por este motivo, es fundamental que elijas bien a tus amistades y los sitios donde pasas tu tiempo. Por ejemplo, tal vez tus amistades o colegas no paren de hablar de infortunios y de malas noticias. Si fuera así, quizás deberías ir en busca de un entorno más positivo y optimista.

Pero, atención: Optimismo no es sinónimo de que nada te importe, sino de saber apreciar el lado bueno de lo que sucede. Así las cosas, te recomendamos:

  • Si tienes un problema, lo mejor será hablar con alguna persona en la que confíes. Es decir, aquella a la que, por encima de todo, le interese ayudarte o que sabes están en condiciones de hacerlo.
  • A veces, sucede que confiamos en determinadas personas cuyos consejos, por motivos de muy diversa índole, podrían llevarnos, sin embargo, por el camino del fracaso. De ahí que sea tan necesaria la cautela. Solo así seremos capaces de aquilatarlos en su justa medida. O sea, saber qué parte tomar de ellos. Y, sobre todo, se artífice de tus propias decisiones, al margen de lo que opinen incluso las personas de tu entorno más inmediato. Así, arrojar leña al fuego o que tener en cuenta solo las cosas negativas, parecería ir en sentido contrario a lo que necesitas.

3. No seas tu propia enemiga

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Quizás este consejo para ser más resiliente es algo difícil de llevar a cabo porque la mayoría de las personas solemos “ver el vaso medio vacío”. Se impone, entonces, tomar distancia de la situación que nos está afectando. Sobre todo, dejar de lado las emociones que no nos permitan analizarla con una objetividad mínima.

  • Intenta pensar de forma constructiva. Esto quiere decir: céntrate en encontrar soluciones a la situación en cuestión.

De nada sirve quejarte de “tu mala suerte” si no haces nada por cambiar. Recuerda que, más allá de supersticiones y falsas creencias, tú eres la protagonista de tu vida. Y, como tal, tienes la capacidad de cambiar muchas de las cosas que dependen de ti y de tu voluntad. Ser proactiva tiene un peso nada despreciable en el curso que toman muchísimos acontecimientos en nuestra vida.

  • Determina de qué manera puedes salir adelante y confía en tu capacidad para sortear los obstáculos que se te presenten.

4. Encuentra un sentido a tu vida

Todos nos hemos hecho alguna vez la pregunta de cuál es nuestro cometido en este mundo. Son muchas las páginas a que ha dado lugar el intento de responder a esta pregunta consustancial a la condición humana. Más allá de especulaciones de carácter filosófico, conviene tener bien claro qué se persigue desde el punto de vista personal.

Los objetivos personales son tantos como individuos existen. De ahí que dar un consejo en este sentido sea misión casi imposible. Cabría decir, no obstante, que lo personal muchas veces incluye a otras personas.

Pongamos un ejemplo con el que ilustrar la afirmación anterior: Involucrarse más con la comunidad a la que se pertenece podría ser una fuente importante de enriquecimiento personal. Hacer tareas de voluntariado podría ayudarte a potenciar lo espiritual que hay en ti. En este sentido, podría ser útil cualquier actividad que le dé sentido a tu día a día.

Sin duda, estas son algunas formas, muy efectivas por cierto, de aprender a ser resilientes.

5. Acepta los cambios

fortalecer autoestima

La vida es cambio. Muchas veces, de lo flexibles que seamos depende que los consideremos positivos para nosotros no. La flexibilidad es, pues, una de las principales características de una persona resiliente.

Adaptarnos a los cambios nos permite estar mejor preparados para responder ante cualquier tipo de situación que suponga un conflicto. Piensa que los cambios son la oportunidad que necesitamos para movernos hacia nuevas direcciones, cumplir nuestros objetivos. En una palabra: para ser felices. No olvides que la adaptación es sinónimo de supervivencia y de prosperidad.

6. Actúa

Quedarse de brazos cruzados es una actitud completamente opuesta a la resiliencia. Debes tener en cuenta que no hacer nada puede empeorar aún más las cosas. No intervenir cuando es necesario hacerlo suele tener un algo coste para nosotros. No solo puede hacer que la situación se enquiste, sino que puede hacer que la situación sea más complejas todavía.

Las soluciones no te caerán del cielo como la lluvia ni llegarán a tu casa como si fuese un paquete. Hacer modificar algo que te desagrada es uno de esos motivos que ameritan el empleo de una parte de nuestra energía. Para ello debes salir de tu zona de confort. En lugar de quejarte por lo que no te gusta, ¡haz algo por cambiarlo!

¿Te interesa ampliar información? Entonces, lee: 5 formas de salir de tu zona de confort sin morir en el intento.

7. Sé optimista

Cómo ser más optimista

Es difícil mantenerse optimista cuando las cosas no salen como esperamos. Ese es el tipo de situaciones que diferencian a la persona resiliente de la que no lo es. No quiere decir que ignoremos un problema, sino que pongamos nuestras energías al servicio de la solución.

Es esencial comprender que una situación negativa es solo momentánea. Es más, la misma situación puede parecer menos grave en dependencia de cómo nos la tomemos. Y lo que es aún más importante: Recuerda que, pese a la adversidad de esa situación, tienes seguramente muchas cosas buenas por las cuales estar agradecida.

8. Ocúpate de tu bienestar

Es más fácil ser una persona negativa cuando estamos estresados, hemos comido mal o no hemos dormido lo suficiente. Los buenos hábitos, por tanto, parecen ir de la mano con la resiliencia. Que seamos más resilientes, por tanto, pasa por cuidar de tu salud, tanto física como mental.

Por consiguiente, es indispensable que te dediques algún tiempo a ti misma, para practicar ejercicios, para comer mejor y descansar, al menos, siete horas cada noche. También es necesario reservar tiempo para hacer aquello que te gusta y te relaja.

Así, jugar con tus hijos, darte un baño relajante, beber una infusión sentada cómodamente en el sofá o leer un libro, son algunas de las tantísimas opciones posibles para procurarte el descanso necesario. Todo lo que te agrade es bienvenido. Si tu mente está tranquila estará en mejores condiciones para encontrar la solución para cada problema.

  • Cyrulnik, B. (2010). La resiliencia: resistir y rehacerse. Barcelona: Gedisa, pp. 17-27.
  • Forés, A.; y Grané, J. (2008). La resiliencia. Crecer desde la adversidad. Barcelona: Plataforma.
  • Izuzquiza Otero, I.; Corellano Aznar, L.; Frechilla García, A. R.; Peña Calvo, J. V.; Villamayor Lloro, S. (2008). «La Filosofía y el ser humano». En E. Achón, y G. Álvarez. Filosofía y ciudadanía. Madrid: Grupo Anaya.
  • Luthar, S. S. (2006). “Resilience in development: A synthesis of research across five decades”. En D. Cicchetti, and D. J. Cohen. Developmental psychopathology: Risk, disorder, and adaptation. Hoboken, NJ: John Wiley & Sons, pp. 739-795.