9 alimentos que no sabías que podías congelar

Aunque es posible que al congelar determinados alimentos cambie su textura es la forma más práctica para evitar el desperdicio de todos aquellos que vamos a tardar en consumir

El desperdicio de comidas continúa siendo un problema grave en todo el mundo. Lamentablemente, se estima que entre un 30 y 40% de los alimentos destinados al consumo humano acaba en los basureros.

Mientras que una parte importante se pierde en el campo y durante su procesamiento y transporte, la mayoría ocurre en los refrigeradores y despensas, justo cuando se pudo haber evitado.

El problema es que muchos se despreocupan por esta situación e ignoran que una parte importante de los alimentos perecederos se pueden conservar por más tiempo con métodos como la congelación.

Si bien esto implica un cambio en su sabor y textura, es una gran forma de aprovechar al máximo su vida útil para evitar desecharlos y ahorrar dinero.

¡Ponlo en práctica!

1. Bananas

banana

Los plátanos demasiado maduros, aquellos que adquieren un color marrón, se pueden congelar sin pelar para utilizarlos en varios tipos de recetas.

Dado que dejarlos a temperatura ambiente acelera su proceso de descomposición, lo mejor es llevarlos a la nevera para que no se echen a perder.

Al momento de necesitarlos se pueden calentar en el microondas y, luego, agregarlos a pasteles, magdalenas o pan de banana.

¿Quieres conocer más? Lee: 8 usos medicinales de la cáscara de banana

2. Aguacates

La mayoría sabe que, una vez partidos, los aguacates tienden a ponerse marrones y de una textura desagradable.

Aunque las partes no utilizadas se pueden emplear en mascarillas y cosméticos naturales, también pueden almacenarse en el refrigerador para su consumo.

Pon los restos de pulpa de aguacate en un recipiente hermético, agrégales un poco de jugo de limón. Aguantarán en el refrigerador hasta una semana.

3. Café

cafe-congelado

¿Te quedó un poco de café preparado? En lugar de verterlo por el desagüe, agrégalo en una bandeja de cubitos de hielo y úsalos para tus cócteles o recetas.

De hecho, por la temperatura que adquiere, también los puedes emplear como tratamiento para las arrugas, la celulitis y otros problemas cutáneos.

4. Hierbas frescas

Tanto el cilantro como el perejil y otras hierbas frescas adquieren un color oscuro cuando comienzan a descomponerse.

Esta situación es inevitable pero, para no desperdiciarlos, pueden picarse en pequeños trozos para ser congelados.

Vierte las plantas en una cubitera para hielos, cúbrelas con aceite de oliva y déjalos en el congelador por el tiempo que desees.

De este modo podrás usarlos en sopas, guisados y muchas otras recetas que requieren su toque de sabor.

5. Lechuga

lechuga-congelada

Aunque lo más aconsejable es consumir la lechuga fresca para disfrutar todas sus propiedades nutricionales, esta se puede congelar cuando corre el riesgo de descomponerse antes de su consumo.

Para esto se debe preparar un puré con las hojas y un poco de agua, lo cual posteriormente se introduce en una cubitera para hacer hielos.

Los cubos de jugo se pueden incorporar en batidos y sopas para obtener un plus de sabor y nutrientes.

6. Uvas

Las uvas son una de las frutas que se dañan con mucha facilidad cuando alcanzan cierto grado de maduración.

Por suerte, estas se pueden mantener en el congelador para disfrutarse en recetas como los jugos, los pasteles y algunos cócteles.

7. Tomates

Tomate

En varias oportunidades se ha recomendado no introducir los tomates en el refrigerador para evitar que se pierdan algunas de sus cualidades nutricionales.

Sin embargo, cuando estos están demasiado maduros y parece que se van a descomponer, se pueden conservar en el congelador para recetas como la pasta de tomate y los guisos.

8. Quesos

A pesar de que no está recomendada la congelación de muchos alimentos ricos en grasas, nata y agua, muchos tipos de queso pueden almacenarse por más tiempo con este método.

La cuestión es saber elegirlos, ya que los quesos frescos, la ricotta y el requesón tienden a dañarse tras ser congelados.

En cambio, los quesos curados o maduros soportan los cambios que implica esta temperatura y pueden conservarse así por mucho tiempo.

Lo ideal es congelarlos en bloque para que no presenten tantas alteraciones en su textura y sabor.

Visita este artículo: Un sustituto vegetal para el queso: queso de arroz

9. Margarina y mantequilla

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Tanto la margarina como la mantequilla se pueden congelar, siempre y cuando se cumpla con todas las reglas de manipulación alimentaria.

Es esencial saber que son alimentos susceptibles a ciertos patógenos, por lo que deben mantenerse en recipientes herméticos, separados de otras comidas.

Como puedes ver, la congelación permite prolongar la utilidad de muchos alimentos que tienden a dañarse con cierta facilidad.

Utiliza este método cuando lo consideres necesario, aunque lo más aconsejable es que trates de adquirir porciones moderadas para usar solo alimentos frescos.

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