9 hábitos que te causan ansiedad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Valeria Sabater el 16 noviembre, 2018
¿Sabías que detrás del estrés y la ansiedad puede encontrarse la falta de organización? Si la noche anterior dejas apuntadas todas las tareas que tienes que realizar tendrás una jornada mucho más tranquila

La ansiedad forma parte de nuestras vidas. Es común que aparezca de forma adaptativa, es decir, ligada a nuestra cotidianidad, a las preocupaciones puntuales, a esas situaciones donde se nos exige estar alerta.

Ahora bien, otras veces, esta condición puede convertirse en patológica. Son esas épocas donde nos acompaña la angustia permanente, el malestar, la tensión física, el agotamiento psicológico, el insomnio, la sensación continua de amenaza…

Estas situaciones comprometen por completo nuestro equilibrio y nuestra salud. Aparece un déficit funcional donde es muy complicado mantener nuestros hábitos cotidianos, ser productivos en el trabajo e incluso disfrutar de esas cosas que antes, nos eran significativas.

Lo mejor en estos casos es contar siempre con ayuda experta y especializada. Asimismo, también es recomendable invertir en prevención, ser conscientes de esos disparadores que a menudo, nos causan ansiedad.

Veamos más datos a continuación.

1. La necesidad de tenerlo todo bajo control

mujer con ansiedad

Si eres de las personas que piensan “si no lo hago yo no queda bien hecho”, trata de cambiar el enfoque.

Por más que quieras hacerte cargo de absolutamente todos los aspectos en los diferentes ámbitos de la vida (trabajo, familia, relación amorosa), es imposible lograrlo. Esta necesidad, esta actitud genera un gran desgaste psicológico y físico.

  • Delega, confía y dirige para que las cosas salgan como esperas pero con la ayuda de quienes te rodean.

Así te quitarás realmente una gran carga de encima.

Lee también: 5 estrategias para controlar los nervios

2. Complacer a todo el mundo

Complacer a todas las personas con las que tienes algún tipo de relación es algo agobiante y desgastante.

Con esta conducta lo único que conseguimos es no solo complacer a los demás, sino dar a los demás un poder excesivo sobre nosotros, y boicotear nuestra autoestima.

Así, en el momento que vamos perdiendo nuestras fortalezas psicológicas y nuestra dignidad personal se debilita, pueden aparecer sin duda los trastornos de ansiedad.

  • No se trata de ser egoísta. Simplemente, prioriza tus necesidades antes de ayudarle a los demás con las suyas. 

3. Dormir poco

insomnio y su relación con la ansiedad

Si duermes mucho menos de las 7 horas recomendadas para un adulto te levantarás con mal humor y cansancio.

Cuando esto se vuelve recurrente aparecen los problemas. El insomnio crónico es a menudo un disparador de trastornos como la ansiedad. Es más, estudios como el llevado a cabo en el Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Hershey nos demuestran esta relación.

  • Es indispensable que además de dormir las horas aconsejadas, mantengamos una rutina para tener un sueño saludable.
  • Por esto establece un horario de sueño hasta los fines de semana y apaga todos los aparatos electrónicos antes de acostarte.
  • En caso de que tus problemas para conciliar el descanso nocturno dure ya varias semanas, no dudes en consultarlo con tu médico.

4. Problemas con la alimentación

Nuestro estilo de alimentación afecta al estado de ánimo. Estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Aberdeen, nos señalan que las dietas deficitarias e inadecuadas pueden incrementar nuestro malestar y aumentar el riesgo de sufrir trastornos de ansiedad o depresiones.

5. Consumo excesivo de alcohol

Alcoholismo y ansiedad

El abuso del alcohol es un riesgo directo para nuestra salud. No solo genera problemas orgánicos, no solo genera adicción y problemas sociales, en muchos casos es el origen de muchos trastornos psicológicos.

  • La ingesta de bebidas alcohólicas no hará que nuestro estado de ánimo mejore. Este es un dato que siempre debe tenerse en cuenta.

Además, piénsalo bien: recuerda la resaca que te provoca y en las situaciones incómodas en las que te has visto envuelto por estar bajo los efectos del alcohol.

6. Horarios, presiones, falta de tiempo de calidad

La falta de organización, las presiones o determinados horarios laborales, son a menudo causantes de ansiedad y el estrés.

  • En la medida de lo posible, es recomendable que cuidemos al máximo nuestros hábitos de vida, y ello implica atender los horarios: tiempos de trabajo, descanso, ocio… Siempre debe haber un equilibrio entre estas dimensiones.
  • Simplemente, organiza cada uno de tus pendientes y desarróllalos en el transcurso del día.

7. No desayunar nos hace más vulnerables al malestar

desayuno para reducir la ansiedad

El desayuno es una de las comidas más importantes del día. No podemos pasar por alto que nuestro cuerpo ha pasado toda la noche sin recibir nutrientes. El cerebro, por ejemplo, es uno de los órganos que mayor energía necesita, y en especial al empezar el día.

  • Si salimos de casa sin desayunar seremos más vulnerables a la ansiedad. Nuestra capacidad de atención se reduce, nos sentiremos agotados, con mal humor…

Ver también: No desayunar, ¿engorda?

8. Tener una vida sedentaria

La falta de actividad física, la baja motivación, el sedentarismo continuado, etc, aumenta la ansiedad y los problemas emocionales.

Debemos cambiar hábitos. Comienza con una rutina suave y aumenta su intensidad a medida que pasen las semanas.

Así generarás mayor producción de endorfinas (hormonas de la felicidad), lo que te ayudará a sentirte más feliz y, por supuesto, a cuidar tu salud.

Visita este artículo: Descubre el desayuno adecuado a tu ritmo de vida

9. Las relaciones personales negativas

amigos para reducir la ansiedad

Una red social en la que confiar, con la que pasar ratos felices, es sinónimo de salud y bienestar emocional. Nuestro cerebro necesita de esas conexiones con personas especiales, esas con las que hablar, aliviar penas, crear proyectos, ilusionarnos…

  • No dudemos por tanto en pasar tiempo con personas enriquecedoras, evitemos las que nos quitan la calma y la felicidad.

Para concluir, cuidamos de estos puntos aquí señalados para prevenir la ansiedad. No obstante, cabe señalar que hay muchos más desencadenantes para esta condición psicológica.

Por ello, no dudemos nunca en consultar con los profesionales especializados en el momento que tengamos dudas, problemas o ese malestar que ya no sabemos cómo gestionar.

  • Vallejo-Najera J.A. Introducción a la Psiquiatría. 7ª Ed. Editorial Científico-Médica. Barcelona. 1974
  • Pinoos R (Editor). Posttraumatic Stress Disorder: A Clinical Review. 1994
  • Kaplan HI, Sadock BJ, Grebb JA. Synopsis of Psychiatry. 7a. Ed. USA. 1994
  • Reyes-Ticas JA. Manual de Exploración Psiquiátrica. UNAH. Honduras. 2000
  • Rodriguez, J. L., & Meadows, E. A. (2012). Anxiety Disorders. In Encyclopedia of Human Behavior: Second Edition(pp. 169–176). Elsevier Inc.