A veces, cuando alguien te acerca hasta al abismo descubres que puedes volar

El simple hecho de acercarnos a ese precipicio ya es un acto de valentía. Más allá del abismo y las dificultades hay un mundo de posibilidades que merecen la pena

Estamos seguros de que a lo largo de tu ciclo vital te has visto en muchas ocasiones ante un abismo. Son instantes de sufrimiento en los que nos acercamos a ese precipicio llevados de la mano de otras personas.

Hablamos, sin duda, de relaciones afectivas traumáticas, esas que vulneran nuestra autoestima y que nos acercan al límite de nuestras fuerzas. Incluso llegamos a pensar que todo está perdido.

Suele decirse que hay que llegar a situaciones extremas para darnos cuenta, de pronto, de nuestra valentía y fuerza interior. Porque, aunque no lo creas, todos tenemos alas para volar.

Cuando estés ante el abismo, mira hacia arriba

mujer con alas que vuela sobre el abismo
Todos hemos tocado fondo en alguna ocasión. Son instantes de introspección y de obligada reconstrucción interior, de reflexión. Nadie debe avergonzarse por haber caído y aún menos odiarse a sí mismo por haberse permitido llegar hasta el abismo.

Vivir es experimentar y cometer errores. Si hay veces en que establecemos relaciones afectivas cargadas de infelicidad es porque, al principio, el amor nos llenó de ilusiones y de confianza hacia la otra persona.

Y eso es algo que todos merecemos: Permitirnos la oportunidad de ser felices.

Ahora bien, la felicidad no siempre está garantizada, y la tristeza nos lleva a esos límites personales a los que nos acercamos traídos por otras personas.

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Y el abismo siempre es frío, porque es un límite donde se abre la nada; sin embargo, al otro lado del abismo está también una nueva oportunidad. Ahí donde es imprescindible que abramos nuestras alas con fuerza, con resistencia, sacando esa fuerza interior que todos tenemos.

  • En esos instantes de sufrimiento emocional sentimos que hemos llegado al límite de nosotros mismos. Nos decimos aquello de “no puedo más”. Ahora bien, cuando te digas esto a ti mismo, acompáñalo por otra frase: “hasta aquí he llegado”.
  • No mires hacia abajo, ahí donde está la indefensión, el desconsuelo, la debilidad y el no puedo. Es momento de abrir tus alas y de recuperar todo eso que eras antes: alguien con optimismo, autoestima y que se quería lo bastante así mismo como para luchar con todas sus fuerzas.
corazón partiéndose por la mitad representando el abismo de la tristeza

Abre tus alas a la resiliencia

Te hablábamos al inicio de “esa fuerza interior” que todos tenemos y que nos ayuda a superar el sufrimiento, la pérdida o el desengaño. Todas esas dimensiones que sitúan a nuestra mente y nuestro corazón al borde de un abismo donde lo damos todo por perdido.

La capacidad de encontrar ese valor en nosotros mismos para emprender el cambio y “abrir nuestras alas” es la resiliencia. Con esta aptitud natural del ser humano logramos hacer frente de situaciones muy difíciles y, además, aprender de ellas.

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La resiliencia está dentro de ti

La tienes. Aunque no lo creas, tú también dispones de esa capacidad que te hace ser valiente y superar lo insuperable. No obstante, para asumirla y hacer uso de la resiliencia debes seguir estos pasos.

  • Entiende que el dolor forma parte de la vida. Perdemos personas y hay otras que nos decepcionan. La vida trae en ocasiones adversidades que nos ponen a prueba y nos acercan paso a paso hasta el abismo.
  • Entiende que haber llegado hasta allí no significa que seas débil o que hayas cometido un grave error. Es un camino en el que confiaste y que ahora las circunstancias te demuestran que no era el adecuado.

Así pues, reacciona, cambia el rumbo, abre las alas.

  • Asume que va a ser difícil, que el dolor te va a acompañar durante un tiempo. No obstante, el simple hecho de alzar el vuelo, de reaccionar y alejarte de lo que te hace daño ya es un acto de fuerza y valentía.

Y día a día te dolerá menos porque habrás actuado con resiliencia.

La resiliencia es el mejor acto de sabiduría emocional

Tú eres todo lo que has superado en esta vida. En tu mente y en tu corazón se esconden batallas que solo tú conoces y que, a la vez, te definen.

  • El acercarnos a lo largo de nuestra vida a más de un abismo significa que nos hemos atrevido a vivir y hemos asumido riesgos porque pensábamos que valía la pena.
  • Haberlos sorteado, y haber evitado caer para siempre en una relación dolorosa e infeliz te define, y te da aún más fuerzas y sabiduría.
  • Porque la resiliencia es ese paracaídas emocional que te hace fuerte y que evita que caigas, que te enseña a sobrevivir en este mundo complejo donde las alegrías no siempre están aseguradas.

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mujer en rosa y azul representando el abismo de sus recuerdos

Así pues, si en este momento te ves a ti mismo en un abismo, no mires hacia abajo. Mira en tu interior y recuerda que mereces ser feliz de nuevo, y que la nueva oportunidad se abre más allá del abismo.

Así que abre tus alas y haz un último esfuerzo de valentía…

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