Abre los ojos porque la vida siempre nos guía

El hecho de que siempre repitamos los mismos patrones en nuestras relaciones es un claro ejemplo de cómo la vida siempre nos guía hasta que aprendemos la lección

Muchas veces, creemos sentirnos perdidos. Quizás porque no somos conscientes de que la vida siempre nos guía y de que la solución empieza por abrir los ojos a lo que sucede a nuestro alrededor.

Sin embargo, hay muchas circunstancias en las que estamos ciegos. Por ejemplo, todo hemos pasado por esa fase de enamoramiento en la que tan solo vemos lo bueno que tiene la otra persona.

¿Dónde ha quedado lo negativo? Porque esa persona no es perfecta, también tiene defectos. Todo eso queda relegado a un lugar no secundario, sino incluso terciario.

Hay muchas circunstancias en las que la solución está delante de nosotros, pero no la vemos porque tenemos los ojos cerrados. Hoy arrojaremos luz sobre algunas de ellas.

Elegimos culpar a los demás en vez de hacernos responsables

Mujer en la ducha muy triste

Esta es una de las actitudes más dañinas. No obstante, que la hemos interiorizado de tal manera que nos resulta muy difícil ver esta circunstancia desde una perspectiva diferente.

Creemos que la culpa de todo lo que nos sucede la tienen los demás. Incluso, solemos culpar a otras personas de cómo nos sentimos. ¡Qué ironía!

Pensemos en alguien que tiene una discusión con otra persona por una diferencia de opiniones. Esa persona culpa a la otra e incluso le dice que le ha amargado el día. Al final, termina pasando todo el día enfadada.

El problema no es la situación en sí ni mucho menos la otra persona. Todos tenemos derecho a compartir nuestras opiniones, a enfadarnos si no estamos de acuerdo.

Sin embargo, culpar al otro de cómo nos estamos sintiendo es un error.

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Pensemos que no siempre ante una misma circunstancia actuamos de igual manera. Esa situación de diferencia de opiniones podría haberse desenvuelto de una manera más pacífica y sin gritos.

Todos tenemos días mejores y peores.

Dependiendo de ello, una misma situación terminará siendo de una manera u otra. ¿Tiene algo que ver en esto la otra persona? En absoluto. Son nuestro estado de ánimo y nuestras propias circunstancias los que están actuando.

La vida siempre nos guía repitiéndonos los mismo patrones

Existe una manera en la que la vida siempre nos guía y es que una y otra vez nos repite los mismos patrones, ya sea de circunstancias o personas, para así poder abrir los ojos.

¿No resulta extraño que alguien haya tenido 4 parejas seguidas que le hayan sido infieles? ¿No es raro que una misma situación familiar se repita a lo largo de varias generaciones? Esto no es fruto de la casualidad…

Cuando se repite un mismo patrón, tenemos que detenernos y analizar qué es lo que estamos haciendo para que esto ocurra.

No nos sirve culpar a nadie, como ya sabemos, la responsabilidad la tenemos nosotros. Hay algo, una actitud que está provocando que atraigamos las mismas situaciones una y otra vez.

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¿Quizás tenemos miedo a estar solos y nos vamos con la primera persona que se fija en nosotros? ¿Tal vez es el egoísmo lo que ha hecho que durante varias generaciones de nuestro linaje familiar todos los hermanos se hayan llevado mal?

Detenernos y analizar todo esto nos ayudará a entender por qué estamos sumergidos en un bucle que parece no tener final.

Abrir los ojos puede doler

Mujer con los ojos vendados representando crees que no puedes elegir

En muchas ocasiones, abrir los ojos es algo que sucede tarde. Es entonces cuando miramos hacia el pasado y nos damos cuenta de cómo la vida siempre nos guía, pero de cómo nosotros la ignoramos.

Esto nos puede doler, haciendo que pensemos que hemos perdido un valioso tiempo. Sin embargo, como bien dice el refrán: “mejor tarde que nunca”.

También, es necesario advertir que abrir los ojos en el momento preciso puede doler y mucho.

  • Ser conscientes de que la pareja con la que estamos no nos hace bien y de que estamos con ella ciegamente puede ser revelador, pero a la vez desgarrador.

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Muchas personas eligen vivir la vida con los ojos cerrados, lamentándose por sus circunstancias y culpando siempre a quien tengan más cerca de todo lo que les sucede.

No obstante, la vida siempre nos guía. Tenemos que estar preparados para descubrir sus indicaciones e interpretarlas. Pero, para ello, debemos dejar la culpabilidad, el victimismo y la ceguera a un lado.

Imágenes: Greta Larosa.

 

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