Accesos venosos, principios generales para una buena técnica

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 17 octubre, 2018
Las prácticas correctas en los accesos venosos evitan que se presente una infección y previenen las diferentes complicaciones que puedan presentarse.

Los accesos venosos son procedimientos mediante los cuales se comunica la superficie de una vena con el exterior. Esto se logra mediante un mecanismo tubular o catéter, que genéricamente recibe el nombre de catéter periférico.

Los accesos venosos se realizan para administrar fármacos o suero, de manera continua o discontinua. También para tomar una muestra de sangre, hacer transfusión de hemoderivados o tener acceso inmediato a las venas en caso de urgencia.

El manejo de los accesos venosos solo puede ser realizado por personal capacitado. Así mismo, debe ajustarse a determinados protocolos y rutinas que garanticen un mínimo riesgo para el paciente. Los principios generales de una buena técnica de accesos venosos son los siguientes.

Adecuada elección para la inserción periférica

Cuando se inserta un catéter venoso periférico se deben evitar las áreas de flexión, la cara interna de la muñeca y las extremidades inferiores. Es importante elegir el calibre de catéter más fino que se pueda y seleccionar la vena más adecuada por diámetro y flujo sanguíneo.

Se debe evaluar la condición de quienes reciben terapia intravenosa por más de 6 días. En esos casos lo aconsejable es acudir a un dispositivo de acceso venoso pertinente para el largo plazo.

Cuidado del catéter y del lugar de inserción

La premisa básica es que la sangre y la mayoría de los fluidos corporales contienen organismos potencialmente infecciosos. Por lo tanto, se deben tomar las medidas rutinarias de higiene. La más importante de ellas es la higiene de las manos.

Así mismo, es necesario valorar la existencia de factores de riesgo, tales como síntomas de infección en el paciente, coagulopatías, historia de infecciones anteriores, infecciones en el entorno, etc.

Lo mejor es que el paciente use mascarilla y el personal médico emplee los elementos de protección personal. Todos los equipos reutilizables deben ser limpiados, desinfectados o esterilizados entre paciente y paciente.

Desinfección de la piel, un cuidado básico

Limpiar y desinfectar la piel es una medida fundamental en los accesos venosos. Esto supone la aplicación de un antiséptico, antes de insertar el catéter. Las investigaciones demuestran que el gluconato de clorhexidina reduce notoriamente la tasa de infecciones.

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Precauciones con la punta del catéter

Es necesario verificar cuál es la posición de la punta del catéter antes de insertarlo. Si la posición es incorrecta puede dar lugar a trombosis y disfunción del catéter. Se debe recordar que el cambio de posición del paciente modifica también la ubicación de la punta del catéter.

Los apósitos

Lo ideal es que los apósitos sean de membrana semipermeable, estéril y transparente. Si hay sangrado, lo mejor es usar gasa estéril. Se debe tener presente la frecuencia del cambio de apósito y estar vigilantes a señales de intolerancia al apósito en el paciente.

La fijación

Los catéteres deben ser fijados a los accesos venosos para facilitar la monitorización del lugar de inserción y la administración de la terapia. También para prevenir la extravasación y el desplazamiento del catéter. El dispositivo de fijación debe ser adecuado.

Mantener la permeabilidad

La permeabilidad del catéter debe garantizarse mediante el lavado y el cierre. También es necesario tomar en cuenta los factores de riesgo de oclusión, tanto los que provienen del catéter mismo, como los que se desprenden de la condición del paciente.

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Gestionar adecuadamente una oclusión

Las oclusiones son una complicación frecuente, a las que el personal médico debe estar atento. Cuando se detecten es necesario tomar las medidas del caso para resolver el problema cuanto antes y así evitar complicaciones.

Minimizar el acceso al sistema venoso

Sangre venosa.

Si se requieren muestras de sangre de forma recurrente, lo indicado es hacerlo a través del catéter central. En todo caso, se debe minimizar el número de accesos al sistema venoso central para prevenir complicaciones.

Cambio de equipos cada 72 horas

Para proteger los accesos venosos y evitar el riesgo de infección o complicaciones, se deben cambiar los catéteres y los equipos cada 72 horas. Si presentan algún desperfecto o sospecha de este, tienen que cambiarse inmediatamente.

Registro de los accesos venosos

Se debe registrar constantemente cuál es el estado de los accesos venosos. Esto incluye datos sobre el proceso de inserción, valoración del punto de inserción y funcionalidad. Toda la información debe centrase en los datos relevantes.

Educación del paciente

Al paciente se le debe educar para que alcance el máximo nivel de autonomía posible. Se debe tomar en cuenta que la falta de información puede jugar en contra del paciente. El proceso de educación debe ser gradual y empático.

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