Acerca de la dieta hiperproteica para perder peso

Maite Córdova Vena · 25 mayo, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante el 12 diciembre, 2018
Las dietas hiperproteicas están muy de moda, pero por muchos beneficios que anuncie, también conlleva varios riesgos que deberemos tener en cuenta.

Una dieta hiperproteica consiste en consumir, principalmente, alimentos ricos en proteínas. El objetivo es que la proporción de este grupo de nutrientes en concreto sea mayor respecto al resto, con lo cual, se aleja del modelo de dieta equilibrada.

Supuestamente, este tipo de dietas pretende ayudar a que el organismo utilice como fuente de energía las grasas acumuladas, favoreciendo así la pérdida de peso. 

Como se podía esperar, han habido personas que han recurrido a esta forma de alimentación para bajar de peso y lucir un mejor aspecto físico. En un segundo plano, también han recurrido a él para «mejorar su condición física» a la hora de entrenar y, en general, ejercitarse.

La dieta hiperproteica promete ayudar a metabolizar las grasas acumuladas, para aprovecharlas como fuente de energía, reduciendo así el tejido adiposo. Además, si se realiza actividad física, resultaría mucho más fácil aumentar la masa muscular y conseguir un cuerpo tonificado. 

No obstante, desde el punto de vista médico, mantener una dieta alta en proteínas conlleva varios riesgos, pudiéndose mencionar el perjuicio que hace al sistema renal.

Las proteínas y la alimentación

Las proteínas son nutrientes que forman parte estructural de los tejidos. Por tanto, son parte fundamental para formar y fortalecer tanto al sistema óseo como al muscular. En consecuencia, resultan indispensables para el buen funcionamiento del aparato locomotor.

Existen fuentes de proteínas tanto animales como vegetales. Lo ideal sería realizar un consumo equilibrado de ambos tipos, dentro de una dieta balanceada. Sin embargo, es cierto que, en primera instancia, se suele pensar en la carne como fuente principal de este tipo de nutrientes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el 15 % de las calorías diarias procedan de las proteínas. Eso sí, esta cantidad puede variar en función de varios factores, tales como:

  • El estado de salud.
  • El tipo de alimentación actual.
  • La actividad física que se realice a diario, entre otros aspectos.
Los beneficios de la dieta proteica.

¿Cómo planificar una dieta proteica?

En primer lugar, toda dieta debe partir de un estudio médico que determine las condiciones físicas de la persona y sus respectivas necesidades. Para ello, es necesario acudir a consulta médica y, en caso de ser necesario, consultar posteriormente con un nutricionista.

Una vez que se cuente con la opinión de dichos expertos y la dieta proteica no suponga un problema para nosotros, se puede comenzar a planificar una dieta específica.

Posibles aportes de una dieta hiperproteica

  • No aburriría fácilmente.
  • La frecuencia de las comidas aumentaría (de 3 a 5) de forma proporcional.
  • Por otra parte, los alimentos que incluye aportarían saciedad, por lo que no se pasaría hambre.

La clave de una dieta hiperproteica podría estar en mantener el equilibrio en el consumo de alimentos ricos en proteína, tanto de origen animal como vegetal. Y para evitar perjudicar al sistema renal, sería necesario cuidar el consumo de fibra y agua.

¿Y por qué habría que mantener un buen consumo de fibra y agua? Porque al aumentar el consumo de proteínas, habría que ayudar al estómago, riñones e hígado a procesar los alimentos (así como expulsar los desechos). En este aspecto, la hidratación y alimentos que contengan fibra, tales como las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres, resultarían indispensables.

Descubre: ¿Qué son las proteínas magras y cuáles son sus aportes a la dieta?

Precauciones

Se suele afirmar que la dieta hiperproteica no está recomendada para mujeres embarazadas ni en periodo de lactancia. En cambio, sí lo está para deportistas y atletas.

  • Personas con problemas renales deben reducir el consumo de proteínas. Por tanto, una dieta proteica no es recomendable en estos casos.
  • Pacientes con problemas hepáticos deben consultar con su médico antes de iniciar una dieta proteica. Lo mismo ocurre en el caso de personas con problemas de diabetes.
  • Debemos tener en cuenta que el exceso de proteína durante largos periodos de tiempo puede tener un impacto negativo sobre el metabolismo. En efecto, el procesamiento de proteínas para crear energía produce muchos ácidos. Para compensarla, se disuelve el calcio, por lo que personas con problemas en los huesos y en las articulaciones no deben seguir esta dieta.
  • En cualquier caso, se recomienda no seguirla durante tiempo prolongado.

Si decides seguir una dieta hiperproteica, habrás podido ver que no se trata de dejar de comer ni de caer en una alimentación insípida. Por el contrario, se trata de introducir progresivamente los alimentos que resultarán más favorecedores para el organismo y reforzar su acción con buenos hábitos como el ejercicio y una hidratación adecuada. 

No olvides consultar con el especialista para determinar la duración y si es una dieta adecuada para ti. Recuerda, tu salud es lo primero.

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