Adelgazar consumiendo menos harina

Una alimentación equilibrada se basa en consumir proporcionadamente las cantidades necesarias de proteínas, hidratos de carbono y grasas.

A día de hoy suelen consumirse muchos alimentos que contienen harina, como el pan, la bollería o la pasta, ya que facilitan la preparación de comida rápida.

Una alimentación equilibrada se basa en consumir proporcionadamente las cantidades necesarias de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Dentro de los hidratos de carbono encontramos las frutas y vegetales y las féculas y cereales.

La harina es el polvo fino que se puede obtener del cereal molido, así como de otros alimentos ricos en almidón. El problema es que actualmente se abusa de los cereales, concretamente de sus harinas. Y por el contrario, se dejan de lado alimentos como la fruta o los vegetales.

Dieta sin harinas

Por qué la harina favorece el aumento de peso

En realidad, el cuerpo necesita comer cereales, ya que aportan energía durante un largo periodo de tiempo, sobre todo si son integrales. El problema aparece cuando se toman en exceso o por la noche, ya que esa energía ya no la vamos a gastar y por lo tanto se va a acumular en forma de depósitos de grasa.

Además, la respuesta hormonal es diferente dependiendo si se come un alimento entero o uno procesado. Esto impacta en cuánta cantidad se come de cada alimento. El cuerpo humano no se ve beneficiado cuando se toman alimentos de rápida absorción porque ingiere más calorías de las que necesita.

La harina, por lo general, es un alimento procesado. Ha sido transformado de un grano entero a una harina refinada.

Cabe mencionar que los alimentos refinados habitualmente no tienen componentes como la fibra, que generan saciedad. Y además incluyen otros que aumentan la palatabilidad, como azúcares o grasas, que provocan que la persona coma más cantidad aunque esta no sea necesaria.

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La intolerancia al gluten

La mayor parte de las harinas proceden de cereales con gluten, como el trigo, la avena, el centeno o la espelta. Hoy en día, además, son muchas las personas que sufren cierto grado de intolerancia al gluten, que no es lo mismo que la alergia al gluten o celiaquía.

Intolerancia al gluten.

Una persona celíaca sufre inmediatamente la reacción alérgica. En cambio, quien tiene intolerancia no sufre los síntomas al momento, sino que con el paso del tiempo puede desarrollar problemas de salud derivados de este ingrediente. 

En este caso, el alimento no se digiere ni se asimila correctamente, lo cual puede provocar, entre otros problemas, desequilibrios de peso. Las personas que son intolerantes, al eliminar el gluten de sus dietas, pueden notar gran mejoría de forma rápida y eficaz.

Otros síntomas de la intolerancia al gluten pueden incluir:

  • Estreñimiento o diarreas recurrentes, así como malas digestiones.
  • Problemas dermatológicos, como la hiperqueratosis pilar.
  • Trastornos menstruales o esterilidad.
  • Obesidad o falta de peso.

En el caso de padecer estos síntomas, es muy recomendable consultar con un médico. Este podrá realizar un diagnóstico adecuado a través de determinadas pruebas y facilitar una solución al problema.

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Ideas para reducir las harinas

Existen utensilios de cocina que permiten elaborar espaguetis utilizando verduras, como por ejemplo puede ser el calabacín. De este modo, se le da a la verdura la forma de los espaguetis. Con este utensilio podemos convertir lo que sería un plato de verdura en un plato de pasta, condimentándolo con salsa de tomate, queso y orégano.

En el ámbito de la repostería también existen opciones sustitutivas a la harina. La harina de legumbres, o las legumbres cocidas y trituradas, pueden ser muy útiles a la hora de realizar bizcochos o diferentes postres.

El pan está considerado como uno de los alimentos que más cuesta sustituir, ya que representa la base de la alimentación en muchas culturas. Sin embargo, no es imposible. El primer paso es reducir la cantidad, y poco a poco ir introduciendo otros productos similares con menos harina. Dos ejemplos son las tortitas de arroz o maíz.

También existe la posibilidad de aprender a elaborar tostaditas a base de semillas de chía, lino o girasol. El primer paso es triturar las semillas para después mezclarlas con un poco de agua y finalmente elaborar una pasta.

Esta, habrá que extenderla en una bandeja de horno y calentarla a temperatura muy baja. Es bueno mantenerlo hasta que adquiera una textura crujiente, calentanto a unos 50 grados durante 30 minutos.

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