Adenolipomatosis

La adenolipomatosis es una enfermedad muy rara, en la que aparecen

La adenolipomatosis es un raro trastorno caracterizado por la aparición de múltiples adenolipomas en diferentes localizaciones del cuerpo. Un adenolipoma es una rara variante de los lipomas, tumores benignos que crecen a expensas del tejido graso.

La particularidad de los adenolipomas es que, en el seno de la tumoración, aparecen glándulas sudoríparas. Por tanto, los adenolipomas son tumoraciones benignas de tejido graso con glándulas sudoríparas en su interior. Como consecuencia crecen “bultos”, normalmente en la región cervical, o en las extremidades. También es relativamente frecuente encontrarlos en el tórax, o incluso en las mamas o la tiroides. Por tanto, la explicación del cuadro se hará en tres grupos:

  1. Adenolipomas en la mama.
  2. Adenolipomatosis de la piel.
  3. Adenolipomatosis del tiroides.

¿A quién afecta la adenolipomatosis?

En base a los estudios realizados, la adenolipomatosis afecta más a las mujeres que a los hombres. La edad típica de aparición se encuentra entre los 25 y los 75 años, aunque la mayoría se suele tener cerca de 50 años de edad.

La adenopolimatosis se trata de una masa totalmente benigna. No se han descrito recurrencias del tumor tras su extirpación quirúrgica

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Manifestaciones clínicas

Manifestaciones clínicas (3)

La principal consecuencia de la proliferación de células grasas es la formación de tumoraciones o “bultitos”. No producen síntomas per se.

Adenolipomatosis de la piel

Cuando los adenolipomas son superficiales y afectan a la piel, son simples bultos. El tamaño es variable, aunque suele depender del tiempo que lleve presente, y crecen lentamente. En la mayoría de los casos se localizan en la región cervical o en las extremidades. Esto no excluye otras localizaciones, ya que también se han descrito casos en tórax y espalda. El principal problema que suponen es la estética.

Adenolipomas en la mama

Adenolipomas en la mama

En este caso, el bulto es pequeño, por lo tanto, no se ve pero sí puede palparse. Suele generar mucha ansiedad y angustia en las personas que notan un bulto y no saben qué es. Característicamente son de consistencia blanda, y a la palpación se pueden notar que tiene bordes bien delimitados.

Además, si se intentan desplazar con los dedos, estos son móviles. Dentro de lo raros que son, aparecen con mucha más frecuencia en mujeres jóvenes. Sin embargo, pueden darse también en mujeres mayores o incluso en hombres.

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Adenolipomatosis del tiroides

Es también un caso muy poco frecuente y totalmente benigno. Se debe al crecimiento anormal del tejido tiroideo y de la grasa circundante. No suelen alterar los niveles de hormonas tiroideas. Como complicación, pueden provocar algún compromiso nervioso debido al crecimiento celular.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico y tratamiento

  • Historia clínica y exploración física. Es importante conocer cuánto tiempo lleva presente la lesión, al igual que descartar la presencia de datos de malignidad. En este sentido, es importante recabar información sobre si la lesión es móvil, si los bordes están definidos, si se ha ulcerado o sangrado, entre otros.
    • Es la prueba clave para el estudio de este tipo de lesiones. Una vez extraída la muestra, se procederá a su análisis en anatomía patológica.
  • Análisis de sangre, con bioquímica incluida. Es una prueba prácticamente “estándar”. Se buscarán sobre todo niveles altos de colesterol o alteraciones en los niveles de hormonas, que suelen ser normales.
  • Pruebas de imagen. Se realizan para descartar malignidad, ya que suelen ser totalmente normales.
  • Los marcadores tumorales nunca se piden por rutina. A no ser que el especialista sospeche malignidad, son pruebas que no se piden.

El tratamiento de los adenolipomas es quirúrgico. Depende del caso individual de cada persona, pero por lo general pueden en régimen ambulatorio. Es decir, con anestesia local y sin necesidad de ingresar. En casos en los que afecte a la mama, o al tiroides, se extraen en quirófano y bajo anestesia general. El riesgo de que reaparezca la lesión es mínimo o incluso, inexistente.

Posibles complicaciones

Algunas de estas lesiones, en particular las de la mama pueden calcificarse. Dependiendo de la localización, sobre todo las lesiones “internas”, pueden comprometer algunas funciones. Por ejemplo, las lesiones larígenas o tiroideas, pueden provocar dificultades respiratorias.