La adicción a la pornografía

Montse Armero·
03 Junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la farmacéutica Sara Viruega al
21 Mayo, 2020
En las últimas décadas se ha popularizado el consumo de pornografía. Para la mayoría es un mero entretenimiento; sin embargo, en algunas personas puede generar una marcada dependencia.

La adicción a la pornografía puede ocasionar problemas físicos, mentales, psicológicos y sociales. Estos son iguales o muy similares a los que genera la dependencia del consumo de sustancias psicoactivas.

Hoy en día, cualquiera con conexión a internet puede consumir nuevo material pornográfico a diario, ya que la creación de material es ingente. De hecho, la prevalencia de personas adictas al porno ha aumentado de forma muy significativa en los últimos veinte años.

Esta situación preocupa a los expertos, dado que los más jóvenes son especialmente vulnerables a los efectos de la adicción.

¿Cuándo puede considerarse una adicción?

Una de las características más frecuentes de los adictos es la negación del problema o el restarle importancia. Para realizar una detección lo más precoz posible es fundamental analizar si la persona ha cambiado en alguno o varios de los siguientes aspectos:

  • La persona pasa cada vez más tiempo visualizando contenido pornográfico.
  • Descuida o deja de lado otros ámbitos importantes de su vida como el laboral o el social.
  • Ver porno se convierte en su regulador de emociones: sirve para animarse cuando está triste, para distraerse cuando está aburrido y como reforzador para celebrar cuando algo le va bien.
  • Presenta labilidad emocional o cambios de humor repentinos atribuibles a su adicción.
  • Puede llegar a cometer delitos legales relacionados con la pornografía.
  • Miente o se avergüenza de su conducta sexual.
adicción a la pornografía

¿Por qué motivos se genera la adicción a la pornografía?

Según un artículo publicado en 2017 en la revista Drugs and Addictive Behavior, las causas de este tipo de dependencia son multifactoriales. Entre las más significativas encontramos las siguientes:

  • Cambios hormonales.
  • Influencia hereditaria.
  • Abuso sexual.
  • Maltrato físico y verbal.
  • Carencia afectiva.
  • Curiosidad.
  • Visualización de imágenes con alto contenido sexual a temprana edad.
  • Fracasos, pensamientos y sentimientos negativos.
  • Ansiedad.
  • Bullying.
  • Soledad.
  • Mal ejemplo de los padres o personas cercanas.

Lee también: La negación en la adicción

Consecuencias de la adicción a la pornografía

Las personas adictas al porno suelen pasar horas visualizando material pornográfico o investigando nuevas fuentes de donde obtenerlo. Debido a ello, es frecuente que la dependencia cause otros problemas secundarios como los siguientes:

Aislamiento social

Así como otras adicciones tienen un carácter más social —nicotina, cannabis, café o alcohol—, la persona adicta al porno acostumbra a ver el material a solas y a escondidas. Esto le lleva a aislarse de su entorno en numerosas ocasiones.

Cambios en el estado de ánimo

La adicción a la pornografía suele conllevar cambios significativos en el estado de ánimo. Entre ellos se encuentran algunos como los siguientes:

  • Comportamientos obsesivo-compulsivos.
  • Bajo control de la ira.
  • Ansiedad.
  • Depresión severa.
Hombre con depresión

Exceso de masturbación

El exceso de masturbación puede generar en la persona otros trastornos, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Erección débil.
  • Impotencia sexual.
  • Esterilidad.
  • Eyaculación precoz.
  • Prostatitis o uretritis.
  • Desórdenes neurológicos, de sueño y digestivos.

Alteraciones cerebrales

Como en otros tipos de adicciones, el sistema de recompensa del cerebro está sobreestimulado por un exceso de dopamina. Para continuar experimentando el bienestar y el placer que esta sustancia produce, la persona necesita consumir cada vez más pornografía, lo que implica más tiempo, mayor dependencia y mayor aislamiento.

Insatisfacción sexual

La adicción a la pornografía puede hacer creer al adicto que sus relaciones sexuales no son lo suficientemente intensas, frecuentes o satisfactorias. Dado que sus referentes son ficticios, la frustración puede ser uno de los síntomas más persistentes.

Problemas en la relación de pareja

Si la persona tiene pareja, la adicción a la pornografía puede resultar una fuente de conflicto importante, incluso causa de separación o divorcio.

Lee también: Los 5 mejores consejos para dejar las adicciones de manera definitiva

Estrategias para prevenir la adicción a la pornografía

En el caso de los más jóvenes, los adultos podemos llevar a cabo acciones que eviten una posible adicción. Entre los pasos a dar se incluyen los siguientes:

  • Instalar programas anti pornografía en todos los ordenadores y dispositivos móviles de la casa.
  • Evitar que los menores tengan acceso a Internet en espacios privados.
  • Fomentar la educación sexual de calidad en casa acorde a la edad de los menores.
  • Desarrollar actividades lúdicas o deportivas en familia.
  • Promover la comunicación asertiva.
  • Impulsar actividades sociales con otros niños o adolescentes.
  • Si se detecta la adicción, buscar ayuda profesional.

En el caso de los adultos, como ante cualquier otra dificultad emocional que altere la vida cotidiana, lo más aconsejable será ayudarle a reconocer su problema. Así, será más fácil que acuda por voluntad propia a un profesional especializado en adicciones sexuales.

  • Joyce, R. A. (2008). Pornography and the Internet. IEEE Internet Computing, 12(4), 74-77. doi: https://doi.org/10.1109/MIC.2008.83
  • Mayer, M. A. (2011). La utilización de Internet entre los adolescentes, riesgos y beneficios. Atención Primaria, 43(6), 287–288. doi: https://doi.org/10.1016/j.aprim.2010.12.004
  • Shekarey, A., Rostami, M. S., Mazdai, K., & Mohammadi, A. (2011). Masturbation: Prevention; Treatment. Procedia. Social and Behavioral Sciences, Vol. 30, 1641–1646. doi: https://doi.org/10.1016/j.sbspro.2011.10.318
  • Velasco, A. & Gil, V. (2017). La adicción a la pornografía: causas y consecuencias. Drugs and Addictive Behavior,  Vol. 2, (1), 122-130. doi:https://doi.org/10.21501/24631779.2265