Adiponectina: qué es y cómo actúa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 17 noviembre, 2018
La adiponectina es una hormona sintetizada fundamentalmente por los adipocitos, con funciones antidiabéticas, antiinflamatorias y cardioprotectoras.

La adiponectina es una hormona sintetizada mayoritariamente en el tejido graso. Con todo, otros tipos celulares también pueden producirla.

Esta interviene en el metabolismo de los lípidos y los hidratos de carbono. Además, tiene función antiinflamatoria y cardioprotectora.

El tejido adiposo

El tejido adiposo

El tejido adiposo, o tejido graso, es el principal almacén de lípidos. Estos se almacenan fundamentalmente en forma de triglicéridos.

Asimismo, existen dos tipos de tejido adiposo:

  • El tejido adiposo marrón o pardo (grasa parda). Este se encuentra presente en todas las especies de mamíferos. Es fundamental para la termogénesis, es decir, la producción de calor. Este tipo de grasa es particularmente abundante en las especies animales que hibernan.
  • El tejido adiposo blanco o grasa blanca. Hablaremos de ella en el siguiente artículo.

Hasta hace unos años se creía que constituía un mero almacén energético. Sin embargo, cada vez son más conocidas las funciones que corren a su cargo.

Además, desempeña un importante rol en el metabolismo energético. También interviene en las sensaciones de hambre y saciedad.

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Bioquímica de la adiponectina

La adiponectina es una molécula de 30 kDa. Su estructura es similar al factor de necrosis tumoral alfa.

En cuanto a su circulación en en plasma, esta puede llevarse a cabo de dos maneras. Por un lado, puede hacerlo en forma de dímero (dos unidades similares a una pinza de la ropa). Por otro, puede circular en forma de complejo de alto peso molecular.

La concentración plasmática normal de adiponectina se encuentra entre los 5 y los 10 picogramos/ml. Asimismo, estos niveles sanguíneos de adiponectina guardan una relación inversamente proporcional con el IMC.

Existen dos tipos de receptores para la adiponectina. El primero, AdipoR1, se distribuye de forma ubicua y se encuentra principalmente en el músculo esquelético. El otro, llamado AdipoR2, se localiza preferentemente en el hígado.

Sensibilidad a la insulina

Sensibilidad a la insulina

La adiponectina actúa tanto de manera directa como indirecta en el metabolismo de la insulina.

Así, por un lado, incide sobre el metabolismo de los ácidos grasos. Estos a su vez se vinculan al de la insulina.

Por otro, impulsa la propia cascada de reacciones intracelulares. Estas están asociadas a la activación de los receptores de insulina.

La sensibilidad a la insulina hace referencia a la capacidad de los tejidos para captar insulina. Esta se encuentra reducida cuando los niveles plasmáticos de triglicéridos son elevados. Por tanto, se disminuye la capacidad del tejido muscular para aprovechar la glucosa y obtener energía.

Sin embargo, la adiponectina actúa aumentando el empleo de los ácidos grasos en las fibras musculares. De este modo, favorece su captación y oxidación para la obtención de energía.

A medida que se emplean como fuente de energía, los triglicéridos acumulados en las fibras musculares disminuyen. Así, se favorece la expresión de moléculas capaces de captar la insulina.

La adiponectina tiene, además, una función directa sobre la insulina. Así, potencia la actividad de su receptor. Y no solo eso, también impulsa la vía intracelular asociada a él. Esto se lleva a cabo mediante un proceso denominado fosforilación.

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Efectos de la adiponectina sobre los vasos sanguíneos

depurar la sangre

La adiponectina funciona como antiinflamatorio y protector en el sistema cardiovascular.

En primer lugar, frena la respuesta inflamatoria que se produce en los vasos sanguíneos cuando se dañan mecánicamente.

Además, interviene en los pasos necesarios para la formación de una placa de ateroma.

Por otro lado, realiza las siguientes funciones:

  • Inhibe la expresión de moléculas de adhesión.
  • Impide la adhesión y la activación de los monocitos.
  • Evita la formación de células espumosas. Estas son las células clave en la placa de ateroma.
  • Bloquea la migración de fibras de músculo liso hacia los vasos.

Por último, los niveles elevados de adiponectina se asocian a menor riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Es probable que se deba a su efecto protector sobre las arterias coronarias.

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