Administración de medicamentos vía ótica

La administración de medicamentos por vía ótica ofrece muchas ventajas a la hora de tratar infecciones y otras enfermedades del oído.

Por norma general, la administración de medicamentos por vía ótica es un término médico que se refiere a la aplicación de medicamentos en el conducto auditivo externo. En la mayoría de casos, el fármaco aparece en forma de gotas y se utiliza, por tanto, para fines terapéuticos. Sin embargo, en ocasiones se utilizan pomadas de aplicación tópica con acción local sobre la zona alterada.

Asimismo, el conducto auditivo forma parte del oído externo, que a su vez se encarga de recoger las ondas sonoras ambientales. Gracias a este reducido tubo, las ondas o el sonido pueden viajar hasta el oído medio hasta el tímpano. Más tarde, gracias a una serie de estructuras internas, la información sonora alcanza el cerebro, donde es interpretada adecuadamente.

De esta manera, el equipo médico puede utilizar una gran variedad de medicamentos. Por ejemplo, entre los más comunes caben destacar antibióticos, antimicóticos, analgésicos y fármacos que ablandan el cerumen.

Por otra parte, entre las enfermedades que requieren esta vía de administración de medicamentos para el tratamiento encontramos:

  • Otitis. Se definen como infecciones en el oído. De acuerdo a su localización, podemos diferenciar entre:
    • Media. Los síntomas que se suelen presentar son el dolor intenso, náuseas y/o vómitos, fiebre que puede variar de intensidad, diarrea, entre otros.
    • Interna. Las señales de esta alteración más comunes son el enrojecimiento, el dolor, el fuerte picor y supuración de mal olor.
  • Dermatitis. En este caso, los síntomas más frecuentes son el picor, enrojecimiento, descamación, leves molestias e incluso fisura.

En cualquier caso, el grupo de expertos deberá comprobar las características del compuesto para comprobar su efectividad. También es importante revisar la fecha de caducidad y conservarlo con las condiciones ambientales requeridas.

El médico correspondiente informará al paciente y a sus familiares sobre el método a seguir y los posibles efectos secundarios. También será necesario un consentimiento previo al tratamiento donde se comprenden y aceptan los mínimos riesgos de la técnica.

Sin embargo, existe una serie de situaciones donde no se recomienda utilizar esta vía de administración o los fármacos aplicados de esta forma. Por ejemplo, entre las contraindicaciones encontramos hipersensibilidad a los compuestos empleados y ciertas alteraciones auditivas. Es el caso de la rotura de tímpano, donde el medicamento puede desplazarse al oído interno.

Según las características que presente el medicamento, podemos distinguir entre dos tipos:

  • Gotas. Por norma general, se utilizan en pacientes que no han desarrollado la perforación del tímpano. Se trata de la forma de medicamento que más se emplea utilizando esta vía de administración.
  • Pomadas. Se pueden administrar con ayuda de una torunda en el oído externo para calmar los síntomas del sujeto.

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Procedimiento de administración

Finalmente, el procedimiento de administración de medicamentos vía ótica consta de una serie de pasos a seguir:

Mantener las reglas de higiene usuales y preparación del material que se va a utilizar en la técnica. Colocar al paciente en la posición más adecuada (decúbito dorsal con la cabeza de lado) tras haberle informado del proceso. También será necesario limpiar la zona, sobre todo si se presentan secreciones (o supuraciones) o cerumen. Si el oído está mojado, habrá que secarlo con suavidad para evitar que la alteración existente se agrave.

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Alinear el conducto auditivo moviendo el pabellón auditivo hacia arriba y hacia atrás. En niños, por otra parte, será necesario moverlo hacia abajo y hacia atrás. Administrar la cantidad de gotas que sean necesarias en cada caso clínico y realizar un breve masaje. También se puede presionar suavemente el trago durante unos segundos. De esta manera, se asegura la correcta entrada del fármaco.

El paciente deberá permanecer acostado durante unos diez o quince minutos para evitar la salida del medicamento y garantizar su descenso por el canal auditivo. Más tarde, se puede colocar una pequeña cantidad de algodón sobre la abertura del conducto auditivo sin presionarlo hacia su interior.

Tras una espera de diez a quince minutos se puede retirar el algodón y recoger el resto del material utilizado durante el procedimiento. Para finalizar, se comprobará el estado del paciente para evaluar la efectividad del tratamiento. Asimismo, se aconsejarán una serie de recomendaciones a tener en cuenta durante el periodo de tratamiento.

Por último, si tiene alguna duda sobre la administración de medicamentos, el grupo de expertos informará debidamente al sujeto y a los acompañantes.