Admirar a los demás te permitirá aprender

Admirar a alguien dista mucho de tenerle envidia. Al admirar nos ponemos a esa persona como ejemplo para ser mejores, pero no deseamos que a ella le vaya peor

¿A quién admiras? Esta es una pregunta muy importante, porque admirar a alguien hoy en día es sumamente difícil.

Nos gusta sentirnos especiales y únicos. En aquello que somos buenos no queremos competencia. Todo esto evita que admiremos a aquellos que lo hacen mejor, que son superiores a nosotros.

La otra cara de la admiración es la envidia.

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Por eso volvemos a repetirte la pregunta, ¿a quién admiras? Admirar de verdad a alguien es sentirte feliz por todo lo que ha conseguido y fijarte en lo que ha hecho para tú poder hacerlo también.

Porque admirar no es envidiar, porque admirar te va a permitir aprender de los demás e impulsarte hacia todo lo que tú deseas conseguir.

Admirar a tus padres es un buen comienzo

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Regresa a tu infancia y recuerda cuando mirabas todo lo que hacían tus padres, cómo se relacionaban, cómo trabajaban…

Hay niños que, de mayores, buscan seguir los pasos de sus progenitores porque les gusta lo que hacen, porque ven su esfuerzo, lo felices que son, lo dichosos que se sienten.

Por eso, admirar a tus padres puede ser un buen comienzo para aprender de esta increíble acción.

Piensa en qué hiciste. ¿Los envidiabas? ¿Querías que todo les fuera mal? ¿Te sentías mediocre? Seguramente la respuesta sea un “no”.

Porque admirar a los demás no te hace sentir inferior, sino que te hace ver con curiosidad lo que han hecho, los pasos que han seguido, para poder hacerlo tú también.

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Paso a paso, lentamente y a tu manera, podrás conseguir estar donde se encuentra esa persona que admiras. Siendo consciente de tus limitaciones, pero también de tus fortalezas.

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No obstante, debes tener en cuenta una cosa. Nunca intentes ser mejor que aquellos que lograron lo que tú tanto anhelabas. Porque cuando las personas alcanzan sus metas, todas ganan.

Admirar te motiva

Si te niegas a admirar a otras personas porque te tienta la envidia, debes saber que estás dejando de lado una gran fuente de motivación.

Una motivación que te impulsará a esforzarte cada día, a levantarte aunque te caigas, a intentar hacerlo mejor cuando todo te está saliendo mal…

El camino hacia lo que queremos ser no es fácil. Hay que luchar y esforzarse. Hay que llorar, caer y después levantarse.

Solo lo que nos cuesta es lo que valdrá la pena.

Por eso admirar a alguien puede ayudarte. Te sentirás comprendido, pues esa persona que admiras también pasó por sus momentos críticos.

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Ella también pensó en desistir cuando se encontró con barreras y problemas que ralentizaban su avance.

Sin embargo, logró lo que quería a pesar de todo esto. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo pensó? Le fue muy mal, le costó sudor y lágrimas pero, al final, lo consiguió.

¿No es esto una gran fuente de motivación?

Rodéate de personas a las que admires

Ahora, piensa un momento en las personas que tienes a tu alrededor. ¿Las admiras?

Si no es así, es muy importante que empieces a rodearte de personas que sí admires. El mundo está plagado de ellas, solo que aún no las has encontrado.

Si mantienes cerca a personas que no admiras tu motivación decaerá. Es posible que te sientas mejor que ellas, porque tú tienes afán por llegar a lo más alto.

No obstante, sabemos que sentirse mejor que el resto no es positivo.

No tienes que ser mejor que nadie, tienes que conseguir lo que en tu mente te has propuesto, aquello que deseas lograr por ti mismo, no por conseguir un reconocimiento, no por llamar la atención, no para tener miles de ojos envidiándote…

Tienes que conseguirlo porque eso te hará feliz.

Tan feliz que, cuando hayas llegado a tu meta, continúes admirando a otras personas que te impulsen a adquirir nuevos objetivos.

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Personas trabajadoras, luchadoras, con sueños, con ilusiones, ¡que viven!

Personas que son felices, que han superado mil y una barreras. Personas que saben reconocer sus errores y, aún mejor, aprender de ellos.

Estas son las personas a las que debes admirar, de las que aprenderás, aquellas que te impulsarán y que deberías tener cerca.

Ahora dinos, ¿a quién vas a admirar?