Adoro a la gente que se gana día a día un pedazo de mi corazón

Valeria Sabater·
01 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
01 Abril, 2020
Debemos fomentar las relaciones positivas y evitar aquellas que nos impidan crecer, desarrollarnos y ser felices. Debemos rodearnos de personas que nos permitan ser nosotros mismos.

Es probable que, en algún momento, nos hayamos sentido tanto bendecidos como agradecidos por las personas que forman parte de nuestra vida. También puede que hayamos pensado “adoro a la gente que se gana, día a día, un pedazo de mi corazón y se preocupa por conservarlo”.

No es fácil encontrar buenos amigos, buena gente que, de verdad, sea significativa en nuestra vida y que sea capaz de ganarse nuestro corazón.

Las personas necesitamos de adecuados vínculos personales y sociales en el día a día para avanzar con seguridad y enriquecernos con otras ideas y otros afectos.

Necesitamos también sentirnos reconocidos y, a su vez, ofrecer reciprocidad para edificar una vida feliz, auténtica. Por eso, a continuación reflexionaremos sobre esas relaciones significativas que contribuyen con el bienestar en muchos sentidos.

¿Cómo reconocer las relaciones positivas?

En el día a día, nos movemos en diferentes contextos y escenarios que nos dan la oportunidad de conocer gente nueva. Hay veces en que hemos de aplicar “cierto filtro” para evitar reforzar un tipo determinado de personas que, lejos hacernos bien, limitan nuestro crecimiento personal.

¿Cómo reconocer a las personas positivas?

El objetivo es aprender a convivir y respetarnos mutuamente, a pesar de las diferencias. Y eso es algo que también hemos de aplicar con familiares, aquellos con los que compartimos un vínculo de sangre, pero con quienes no nos llevamos demasiado bien.

Mantener relaciones sanas es beneficioso, tanto en el plano físico como en el emocional, e incluso contribuye con el crecimiento y el equilibrio personal. Para no dejarlas pasar y aprovechar sus aportes, es necesario saber identificar los 4 pilares que construyen dichos vínculos.

1. Construir un apego saludable

Un vínculo o apego saludable es aquel que nos permite ser nosotros mismos y, a su vez, contar con una relación respetuosa. Es importante saber diferenciar esos tipos de apegos que construimos tanto con amigos como con parejas o familiares:

  • Apego basado en la confianza. Es el vínculo más saludable y recomendable. Aquí nadie desconfía de nadie, no tememos ser traicionados ni desarrollamos celos.
    • Podemos dialogar con respeto, nos escuchamos y somos capaces de construir espacios comunes donde todos ganan y nadie pierde.
  • Relaciones ansiosas. Estamos ante el tipo de apego más dañino y peligroso. Son esas relaciones donde siempre está latente el miedo y la “autonecesidad”. Este estudio realizado por la Universidad San Buenaventura las define como “relaciones tóxicas”.
    • Existe miedo a ser abandonados. Como resultado, se necesita atención constante y reconocimiento continuo por parte de los demás.
    • Llegamos a controlar a los demás hasta el extremo de invadir sus espacios personales, limitando los derechos y libertades básicas en la persona.
  • Apego distante. Sería el polo opuesto a estas dimensiones. En este caso hay indiferencia, no hay roce ni preocupación por la otra persona.
    • Es una frialdad dolorosa que ocasiona un gran sufrimiento, en especial a nivel afectivo.

2. La reciprocidad es clave

Las personas tenemos necesidades esenciales. Ten en cuenta que mantener una relación no se basa en darlo todo a cambio de nada.

  • Las personas necesitamos ser respetadas y ser valoradas.
  • Necesitamos reciprocidad.
  • Es importante contar con personas en las cuales confiar.
  • Debemos ser nosotros mismos y no sentirnos juzgados ni sancionados.
  • Necesitamos personas que nos aporten, que nos den cariño; conocimiento; nuevas perspectivas; nuevas situaciones de aprendizaje…

En mi corazón puedo mantener a aquellas personas que me respetan, valoran, cuidan y aprecian tanto como yo a ellas.

3. Habilidad para saber reparar y ayudarnos a avanzar

Pensemos, por ejemplo, en las relaciones de pareja. Son vínculos en los que, cada día, debemos construir, negociar, llegar a acuerdos y brindarnos apoyo mutuamente.

  • En todas las relaciones se pasan “baches”, instantes de dificultad personal donde contar con alguien que sabe reparar en lugar de poner muros es algo esencial.
  • Hay quien no sabe ceder, entender o mostrar una adecuada empatía. Estas personas no disponen de una adecuada sabiduría del corazón que edifica las relaciones positivas.
  • Para avanzar, las personas necesitamos saber asumir errores, entenderlos y después integrarlos para obtener un aprendizaje. En el plano de las relaciones ocurre lo mismo.

Toda dificultad o malentendido es una oportunidad para la comprensión, el cariño sincero y la voluntad de reparar, que son los que construyen una auténtica relación.

Chica abrazando a su pareja en la cocina.

4. La autenticidad en las relaciones positivas

Las personas auténticas son aquellas que más atesoramos en nuestros corazones. Ellas suelen tener las siguientes características:

  • Saben respetar espacios personales y saben construir espacios en común.
  • Las personas auténticas no mienten ni aparentan lo que no son. Siempre serán sinceras con nosotros y mostrarán una empatía muy cercana.
  • Son personas que se conocen a sí mismas. No tienen carencias que esperan ser resueltas o atendidas por segundas personas. Es decir, son personalidades maduras que han integrado su pasado y que ven el presente con libertad e ilusión.

Los vínculos sanos cuidan mi corazón

Después de haber repasado todo esto, podemos afirmar que las personas que habitan en nuestros corazones son regalos que debemos apreciar, agradecer, cuidar y preservar. Simplemente porque constituyen vínculos sanos y positivos que hacen ver la vida como algo bonito y gratificante.

¿Alguna vez has pensado: “en mi corazón atesoro a las personas auténticas, a esas que encienden una chispa en mis días y me hacen sentirme mejor”?

  • Pereyra, M. (2012). Relaciones humanas positivas: el arte de llevarse bien con los demás. Gema Editores. ISBN: 978-607-7730-74-3.
  • Krishnamurti. (2012). Relacionarse con el mundo, con uno mismo y con los demás. Kaidós.
  • Andrade Salazar, José Alonso. (2013). Relaciones tóxicas de pareja. https://www.researchgate.net/publication/264549862_Relaciones_Toxicas_de_pareja_-_Foreign_partner_Toxic