Así afecta el cannabis al cerebro

20 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
El cannabis afecta al cerebro de distintas formas. No sólo es una droga que genera adicción a través de un proceso neuronal, sino que también modifica la estructura del tejido cerebral.

El cannabis afecta al cerebro por su capacidad de interactuar con receptores neuronales que el ser humano ya posee, pero que no están allí para el cannabis específicamente. Se trata de una sustancia con alta capacidad de generar adicción.

En el mundo, el cannabis es una de las drogas que más se consumen. Algunos países tienen su circulación legal bajo ciertas condiciones, mientras que en otros Estados no hay una regulación por fuera de la prohibición.

En cualquiera de las dos circunstancias, los estudios científicos apuntan a que el cannabis afecta el cerebro de diversas maneras, modificando la estructura de las neuronas y corrompiendo el proceso de aprendizaje. Como veremos en el artículo, estas investigaciones alertan sobre los efectos a futuro del consumo de esta droga.

El problema es que muchos jóvenes interpretan que el cannabis es una droga con efectos leves, y que su uso recreativo no repercutirá de mala manera. Se convencen de que la utilización esporádica está lejos de afectarlos.

Por ello, se ha difundido tanto su uso en el planeta. Quienes inician en su consumo no se preguntan si el cannabis afecta al cerebro o no. Buscan una satisfacción inmediata que la droga ofrece, bajo la premisa de que no hay daño. Pero esa suposición es un error.

¿Qué es el cannabis?

El cannabis es un nombre más genérico que puede causar confusión. Debemos distinguir entre la planta de la cual se obtiene la droga, el compuesto activo que interactúa con las neuronas, y los otros derivados.

La planta se llama Cannabis sativa. Es un vegetal con múltiples componentes, entre los cuales se halla el tetrahidrocannabinol o THC. El THC tiene una alta capacidad psicotrópica, es decir que tiene afinidad por las neuronas humanas y sus receptores.

De la planta podemos obtener la marihuana, que representa la sustancia de consumo más difundida en términos de adicción. Se prepara con las hojas y flores secas de Cannabis sativa.

También podemos obtener hachís y aceite de hachís. Aquí el proceso es más complejo, implicando el destilado o el calentamiento de la planta para alcanzar ebullición. El hachís es mucho más potente que la marihuana, ya que contiene hasta un 50 % de THC.

La marihuana se extrae de la planta Cannabis sativa, donde el componente más importante es el THC. 
La marihuana se extrae de la planta Cannabis sativa, dond el componente más importante es el THC.

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El cannabis afecta el cerebro cambiándolo

El consumo de cannabis lleva a un comportamiento adictivo, ya que la sustancia produce cambios en el circuito de recompensa del encéfalo. En líneas generales, el THC da satisfacción y solicita más THC para mantener ese estado.

La adicción se fundamenta en cómo afecta el cannabis al cerebro. A tal punto que origina síndromes de abstinencia, lo cual es uno de los criterios en las adicciones para catalogarlas como tal. Este síndrome aparece al interrumpir el uso de la sustancia.

La retirada de la marihuana suele ser leve y benigna en cuanto a síntomas de abstinencia, pero no por eso menos importante. La persona adicta sin esta sustancia por un tiempo comienza con insomnio, pérdida de apetito, náuseas y vómitos. Los síntomas desaparecen si consume alguna dosis de THC.

Pero el cannabis no sólo afecta el cerebro en términos de adicción. Las investigaciones científicas confirman que el THC es neurotóxico, es decir que intoxica nuestras neuronas. Hay evidencia de una relación entre la marihuana y el desarrollo de enfermedades psiquiátricas, por ejemplo.

Cuando la marihuana se consume de manera crónica, el cerebro cambia, y esos cambios son perjudiciales. Empeora la memoria y la atención, por lo que no se recuerdan episodios recientes que quedan borrados del circuito de recuerdos.

También el cannabis altera algunos movimientos motores, lo cual se vincula al efecto del THC en neuronas que se encargan de regular la motricidad. Finalmente, los estados de ansiedad son otra consecuencia de cómo afecta el cannabis al cerebro.

cerebro y cannabis
El cannabis puede alterar el funcionamiento de las neuronas y la plasticidad de las mismas.

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Neuronas que no se conectan por el cannabis

Estudios científicos han planteado que el THC modifica y detiene la posibilidad de las neuronas de cambiar. Este proceso es la neuroplasticidad, y resulta fundamental para los procesos de aprendizaje.

Mediante la neuroplasticidad, el cerebro puede incorporar nuevos conocimientos haciendo conexiones neuronales que antes no existían. Sin esa capacidad interna, no tenemos memoria cognitiva.

Al evaluar el efecto del THC en cerebros de ratas, se notó que la sustancia actúa en el hipocampo reduciendo el equilibrio de las proteínas que se usan para aprender cosas nuevas. Esto, trasladado al ser humano, y sobre todo a personas jóvenes, es una gran alerta sobre su consumo y el deterioro del aprendizaje.

Así es que el cannabis afecta al cerebro, y esa repercusión es grave en términos escolares, por ejemplo. Tampoco podemos dejar de lado otros aprendizajes que utilizan el mismo circuito, como entrenar para un deporte puntual o desarrollar capacidad en la cocina y actividades manuales.

El cannabis afecta el cerebro y no es una droga leve

El éxito preocupante de la marihuana está en los mensajes publicitarios que la han colocado como una droga inocua. Pues bien, no lo es. Sus efectos son deletéreos sobre el cerebro, los procesos de aprendizaje y de memoria. Es grave su adicción, y mucho más si consideramos que se concentra en personas muy jóvenes.

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