Aferrarse a alguien es más doloroso que dejarlo ir

En lugar de aferrarse a alguien hay que aprender soltar, aunque sea para estar solos. Debemos entender que no necesitamos a nadie más que a nosotros mismos para estar bien

Aferrarse a alguien por miedo a la soledad, por temor a perder aquello por lo que tanto has luchado o porque estás empeñado en seguir intentándolo podría causarte mucho más dolor que soltar a esa persona. Muchas personas tienen esa idea en la cabeza de esforzarse al máximo por una relación y dar en todo momento el 100%, aunque a veces las cosas no vayan bien.

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Pero, ¿de qué te sirve a veces aguantar tanto? ¿De qué tienes miedo? Es posible que imaginarte soltando a esa persona te provoque verdadero pánico. No obstante, a veces puede ser sumamente liberador. A continuación te damos 3 razones que te harán pensar sobre ello.

3 razones por las que aferrarse a alguien puede ser más doloroso que soltarlo

1. Resistirse a los cambios siempre provoca dolor

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Los cambios implican poner un pie fuera de nuestra zona de confort. Modificar nuestra vida, que esta tome un nuevo rumbo. A veces esto nos da miedo y llegar al dicho de “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

No obstante, aferrarse a alguien por miedo podría ser señal de que estamos con esa persona no tanto por quererlo sino por una fuerte necesidad de no enfrentarnos a nuestros temores. Pero esta situación no sería justa ni para ti ni para la otra persona.

Incluso es posible que la ansiedad, las recriminaciones y los conflictos se hagan cada vez más presentes. Esto se debe a que quizás en el fondo no estamos donde queremos estar. 

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2. El eterno cuento de “vivieron felices y comieron perdices”

Aferrarse a alguien sin estar enamorado a veces son señal de que esos cuentos de nuestra infancia dejaron una profunda impronta en nosotros. Quizás seguimos soñando con ese final feliz, por eso evitamos cambiar, soltar y tocar algo en nuestras relaciones.

No obstante, esto suele ocurrir más a menudo con las relaciones de pareja. En las relaciones de amistad, por ejemplo, sabemos que los amigos van y vienen. Aunque nos duela no tenemos ese apego que manifestamos por nuestra pareja.

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A veces, nuestro temor es tan grande que incluso hay personas que son capaces de encadenar unas relaciones con otras para no sentirnos solos y fracasados en su intento por encontrar a esa persona que nos complete.

3. No tengas miedo a soltar, aprende a no depender de nadie

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No tengas miedo a soltar, a estar contigo mismo. Antes de sumergirte en el bucle de las relaciones estabas solo y no pasaba nada, ¿verdad? Sin embargo, una vez entraste en ese mundo de emociones, de parejas, de sueños, parece que estar solo no es una opción. Todos estos pensamientos son fruto del inmenso miedo que te da el cambio, el decir “se acabó”.

Sin embargo, el dolor que ello te provoque debe ser parte del aprendizaje. Aprender a experimentar y a darte cuenta de que soltar es lo más liberador que existe. Será entonces cuando logres desapegarte y ser feliz sin depender de nada ni de nadie. ¡Te invitamos a que seas feliz!

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Imágenes: Katharina Jung.