Aftas bucales, causas y tratamiento

¿Sabías que la aparición de aftas bucales, además de a un nivel bajo de defensas, puede responder a situaciones de estrés? También pueden aparecer por déficit de vitaminas o si nos mordemos

Cualquiera de nosotros ha tenido alguna vez aftas bucales, también llamadas llagas o úlceras bucales. Pueden aparecer en cualquier parte de la boca y son lesiones planas con el centro blanquecino rodeado de un eritema rojo e irritado. Causan dolor y escozor y aunque son benignas y no son contagiosas, pueden dificultar algunas acciones como comer, hablar…

No se conocen cuáles son las causas concretas de su aparición, pero se sabe que existe una relación directa con el estado inmune de la persona que las padece, y que hay algunas situaciones que nos predisponen a padecerlas.

Causas de las aftas bucales

– Hay una cierta predisposición genética, pues muchos de los que las sufren regularmente, tienen algún familiar directo con el mismo problema.

– Las agresiones físicas a la mucosa también pueden desencadenar su aparición, como es el caso de un mordisco en el labio o la lengua, alguna pequeña herido producida en alguna visita al dentista o el hecho de llevar ortodoncia. En este último caso suelen ser aftas más grandes y continuas por el roce permanente.

– Cuando sufrimos un catarro, una gripe o cualquier otra afección en que nuestras defensas se debilitan, también es más fácil que nos aparezcan.

– En las mujeres, en quienes son más frecuentes, son habituales unos días antes o durante la menstruación.

– Los déficits vitamínicos, sobre todo de vitamina C, vitamina B12 y ácido fólico.

– Situaciones de estrés y ansiedad.

– En las situaciones en que aumenta la acidez de la boca, que pueden ser tan dispares como tener poca higiene bucal o sufrir reflujo gastrointestinal.

Si sufrimos aftas con cierta recurrencia, deberemos investigar si somos susceptibles de encontrarnos en alguna de las situaciones anteriores. Si no es así, no debemos preocuparnos porque en muchos casos las aftas son idiopáticas, es decir, de causa desconocida.

Aún así, existen ciertas medidas que podemos adoptar para evitar o al menos, disminuir la frecuencia de aparición. Es importante una correcta alimentación para tener un aporte idóneo de todos los nutrientes, evitar tomar alimentos picantes, muy calientes o muy ácidos, mantener una buena higiene bucal y evitar las situaciones de estrés.

Tratamiento de las aftas bucales

Como hemos dicho anteriormente, las astas suelen desaparecer al cabo de unos días sin necesidad de tratamiento; además, no existe ningún fármaco que haga que las aftas bucales desaparezcan. Pero si éstas nos duelen mucho, en la farmacia encontraremos dos tipos de preparados para las aftas:

– Enjuagues con anestésicos cuya función  es adormecer un poco la zona para que no nos molesten mientras comemos, hablamos, etc.

– Formulaciones con corticoides y/o otros antiinflamatorios que podrán acelerar un poco la desinflamación y la cicatrización de la lesión.

Es necesario que no las confundamos con las lesiones que causan el herpes labial, que empiezan con un ligero escozor, para después aparecer una ampolla y formarse una costra que cae y desaparece. Y como infección viral que es, debe tratarse con antivíricos (Aciclovir y similares).

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