Ser agradecido nos da felicidad

Aunque nos pueda parecer algo sin importancia, ser agradecido por las cosas más insignificantes y cotidianas nos permite ver la vida con otros ojos y aprender a valorar

Hay muchos hábitos cotidianos que llevamos a cabo que pueden interferir en nuestro ánimo y emociones. Sin embargo ¿sabías que, por ejemplo, ser agradecido nos puede acercar a la felicidad?

El secreto reside en decir “gracias” por lo que tenemos y no cuando conseguimos algo grandioso. Asimismo, algo tan simple como apreciar los actos sencillos que acontecen en el día a día es un modo sensacional de ganar en bienestar.

El poder transformador que se contiene en esta dimensión es también un rasgo de personalidad. Estamos seguros de que a tu alrededor hay más de una persona que se caracteriza por esta virtud.

Si es así, estamos seguros de que también percibirás como este tipo de perfiles se alzan a su vez como más felices, más humildes y satisfechas…

Ser agradecido en todo momento

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Charlotte Vanoyen, doctora de la Universidad de Holland en Estados Unidos, realizó un estudio muy interesante en el 2006.

La finalidad era comprender qué impacto tenía la gratitud en la vida de las personas. Los datos que se descubrieron son los siguientes:

  • Ser agradecidos nos permite ser más pacientes y tener mayor autocontrol.
  • La persona que sabe agradecer también ejercita el perdón.
  • La gratitud confiere calma, algo que nos ayuda a gestionar mejor el estrés y los estados de ansiedad.
  • Las personas agradecidas se percibían a sí mismo como felices.

Tipos de gratitud

Existen dos tipos de gratitud:

  • La condicional, esa que experimentamos solo cuando las cosas salen como esperamos.
  • La incondicional, un hábito que nos permite sentirnos agradecidos por todo lo que tenemos sin que nada especial suceda.

Si bien ambas son muy benéficas, debemos trabajar más en la segunda porque es, en definitiva, la que moldea nuestro ánimo o emociones.

Cuanto más agradecemos más felices somos. Así de simple es la ecuación. Y va más allá del éxito, del dinero o de lo material.

Desde que nos levantamos hasta que nos vamos a la cama por las noches tenemos la oportunidad para decir “gracias”. De hecho, es un maravilloso ejercicio de reflexión por el cual tomar conciencia de varios aspectos.

Ver también: El poder de la gratitud, pilar para tu bienestar

¿Por qué debemos ser agradecidos?

Analiza también lo cotidiano, aquello que siempre te quita salud u horas de sueño:

¿Sabías que tener un trabajo, un plato de comida y una cama cómoda ya te convierte en un ser más bendecido que la mayoría de las personas en el mundo? ¡Y son tan solo tres cosas que tienes a disposición todos los días!

Ni qué hablar de las relaciones personales de las que disfrutamos: familia, amigos, compañeros de trabajo, colegas, vecinos… ¿Cuántos quisieran estar en tu lugar y rodearse de tanta gente?

No te haces una idea de lo agradecido que deberías ser si te comparas con alguien que sufre o que por algún motivo, no tiene contacto directo con sus seres queridos.

mujer representando cómo ser agradecido

Ser agradecidos va más allá de un simple “gracias” cuando alguien nos da un presente. Es una actitud, un modo de ver la vida y de tener en cuenta todas las cosas que poseemos (no solo en el plano material), que son infinitas.

Si eres agradecido por cada mínimo detalle que te rodea verás cómo te sientes más feliz, cómo dejas de lado ciertas preocupaciones mundanas y de qué forma te enfocas en aquello que realmente importa.

Los principales beneficios de ser agradecido

grupo de trabajo representando cómo ser agradecido

La Universidad de California, en Berkeley realizó un estudio muy relevante en el 2012 para profundizar en el aspecto de la gratitud.

A través de Greater Good Science Center,  y diversas personalidades del mundo de la sociología y la neurociencia del bienestar se intentó profundizar en esta dimensión.

Se pudo ver que pocas dimensiones en el carácter humano tenía tanto impacto en el bienestar psicológico propio y también en el ajeno. 

Veamos por tanto algunos de esos resultados tan interesantes que nos reveló este trabajo.

1. Nos permite valorar lo que tenemos

Ser agradecido por cosas mundanas como un plato de sopa caliente en invierno, una llamada de nuestro hermano o un asiento vacío en el metro en hora punta nos hace ver la vida de otra manera.

Nos enfocamos en todo lo que tenemos y nos olvidamos (aunque sea por unos instantes) de aquello que nos falta. El hecho de valorar lo pequeño nos aporta felicidad instantánea.

2. Mejora nuestra actitud

mujer con las manos juntas representando cómo ser agradecido

¿Eres de los que siempre ve el vaso medio lleno o medio vacío? Si estás en el primer grupo… ¡Enhorabuena! Porque de esta manera te sentirás más feliz a diario.

Ver el lado positivo de las cosas nos hace sentir mejor con nosotros mismos y refuerza nuestra actitud hacia todo lo que nos sucede. Incluso en las peores tragedias podemos buscar la parte positiva.

3. Tenemos más salud

Si nos pasamos todo el día enfocándonos en lo que no tenemos en vez de agradecer lo que sí poseemos es más probable que nos enfermemos.

La negatividad y el estrés son enemigos íntimos de nuestro sistema inmunitario.

Así pues, cuando no nos tomamos el tiempo para analizar cuán bendecidos somos, los virus y bacterias nos atacan sin piedad y las defensas no pueden hacer nada para detenerlos.

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4. Hacemos felices al resto

manos unidos representando cómo ser agradecido

Cuando parte de tu jornada la utilizas para agradecer, quienes te rodean reciben una especie de beneficio explícito.

Esto quiere decir que, si le dices “gracias” al vecino que te mantuvo la puerta abierta del edificio para que puedas salir, al compañero de oficina que buscó unos papeles por ti o al cajero del supermercado al colocar en bolsas tu compra, estarás haciendo felices a esas personas.

¡Y con qué poco lo logras!

5. Fortalecemos las relaciones

En concordancia con el punto anterior, al decir gracias estamos conectándonos con los que nos rodean. Si a los demás les gusta estar contigo porque los haces sentir bien, entonces nunca estarás solo (otro motivo para agradecer).

Los lazos son muy frágiles y necesitan que los mantengamos de diferentes maneras. Al valorar el trabajo o la ayuda de los otros, todos experimentamos felicidad.

¿A que merece la pena hacer el intento?