Agresiones verbales sutiles en la pareja

Aunque no son tan evidentes como las físicas, las agresiones verbales sutiles, así como el chantaje emocional, pueden ir minando la confianza que tenemos en nosotros mismos poco a poco

La violencia en la pareja puede darse de maneras muy sutiles. Entre ellas se encuentran las agresiones verbales, palabras a las que podemos no darles la importancia que en realidad tienen.

Utilizar un lenguaje encubierto, diminutivos o mencionar determinadas características de otras personas que la pareja no tiene pueden ser solo algunos ejemplos.

Hoy descubriremos algunos de ellos para así aprender a identificarlos y dejar de tomarlos como algo “normal” o “es que mi pareja es así”. Las agresiones verbales no se pueden permitir.

Agresiones verbales claras en la pareja

burlarse-de-la-pareja

Hay algunos tipos de agresiones verbales dentro de la pareja que quizás no queremos ver o nos las tomamos como algo que siempre ha sido así, por lo tanto no lo vemos raro.

Algunas de estas agresiones verbales son:

  • Burlas que buscan descalificar, en ocasiones se utilizan diminutivos para disimular “como se nota que eres de un pueblecito”.
  • Llamadas de atención sobre atributos que tienen otras personas “caray, qué buen cuerpo, esos son los que me gustan”.
  • Mentir deliberadamente sobre cualquier cosa aunque sea una tontería “yo no dejé las llaves ahí”.

Estas son algunas de las agresiones verbales que se dicen sin miramientos y ante las que no estamos preparados para reaccionar.

De hecho, es muy posible que admitamos este tipo de reacciones en nuestra relación porque, tal vez, así lo hemos visto también en la que hemos tenido como modelo: la de nuestros padres.

Sin embargo, para darnos cuenta de estas agresiones verbales tenemos que atender a nuestras emociones. ¿Nos sentimos bien? ¿Notamos que nuestra autoestima es pisoteada?

Chantaje emocional

Mujer víctima de chantaje emocional

El chantaje emocional es un tipo de agresión verbal que tiene como objetivo manipular a la otra persona. ¿El fin? Conseguir algo o, sencillamente, lograr algún tipo de satisfacción por sentir que controla a la pareja.

A través de palabras muy sutiles, se intenta que la otra persona se sienta culpable. Una culpabilidad que pretende inducir remordimientos para que se sienta mal la pareja.

Como podemos percibir, si existe chantaje emocional en una relación, en ella no hay amor, hay manipulación, deseos de control y de utilizar a la otra persona.

Dentro del chantaje emocional existe una técnica denominada en la actualidad como gaslighting en la que se induce a que la otra persona dude sobre sus capacidades mentales.

A través de frases como “yo no dije eso” o “estás loco, en mi vida haría eso”, la persona que manipula intenta desconcertar y hacer dudar de lo sucedido a su pareja.

¿Su objetivo? Desorientarla para así tener mayor control sobre ella. De hecho, en ocasiones, si la pareja se molesta porque tiene claro lo sucedido y así lo manifiesta, la persona que manipula puede retirarle la palabra.

El silencio prolongado que cursa con ignorar completamente a la pareja es una manera de agresión. Lo que se intenta es que la otra persona venga arrastrándose o que dé el primer paso para una posible reconciliación. Todo este apartado podríamos resumirlo en una sola palabra: humillación.

Poner freno a las agresiones verbales

chantaje-emocional

Aunque este tipo de agresiones verbales haya sido la dinámica entre la relación que mantuvieron nuestros padres, a pesar de que creamos que no es para tanto, hay que ponerles freno.

Como bien hemos mencionado anteriormente, la decisión de salir de una situación así radica en prestarle atención a nuestros sentimientos.

Si cuando nuestra pareja se burla de nosotros no nos sentimos bien, si cuando nos ignora nos sentimos culpables o si cuando nos hace dudar de nuestras capacidades mentales nos da el bajón, tenemos que salir de ahí.

No hay “peros” que valgan, ni excusas, ni siquiera frases aprendidas como “es que lo quiero mucho”. Una persona que utiliza la agresión verbal dentro de una relación no es sana.

Por mucho que nos diga que nos ama, por mucho que clame que sabía que se estaba equivocando, lo que desea es una nueva oportunidad para continuar con la dinámica de comportamiento que ha llevado a cabo hasta el momento en la relación.

  • Bjorkqvist, K. (1994). Sex differences in physical verbal and indirect agression a review of recent research. Sex Roles. https://doi.org/doi:10.1007/BF01420988
  • Demianova, Y. (2014). Verbal agression in the pedagogical medium. Recent Issues of Pedagogy, Psychology and Vocational Education. https://doi.org/10.5281/ZENODO.11382