¿Por qué el agua con gas es peligrosa en el embarazo?

26 abril, 2018
El agua con gas es una bebida con determinados beneficios en personas saludables. Sin embargo, no se recomienda en mujeres embarazadas con problemas de salud de tipo renal, cardiovascular o gastrointestinal. Te explicamos por qué.

El agua con gas es una bebida que ha tenido mucha acogida debido a sus distintos beneficios. Además, no contiene químicos, azúcares o ingredientes que se presentan generalmente en las bebidas carbonatadas de sabor. No obstante, ¿Por qué podría ser peligrosa durante el embarazo?

El consumo de agua en el embarazo

El agua es el componente más importante del cuerpo humano. De hecho, representa aproximadamente la mitad del peso corporal de la mujer. Por otra parte, en un lactante, el agua puede constituir cerca del 75% de su peso.

No obstante, desde el embarazo se produce una redistribución hídrica en el cuerpo de la mujer. Durante el período de lactancia, cerca del 87 al 90% de la composición de la leche es agua. Por tal razón, es necesario mantener un excelente estado de hidratación de modo tal que el estado nutricional del pequeño y la madre sean buenos.

Entérate por qué: Consumir agua: la clave de una vida sana

¿Todas las bebidas son buenas?

Embarazada bebiendo agua.

No todas las bebidas en el mercado satisfacen los requerimientos nutricionales que las mujeres embarazadas necesitan. Por ejemplo: la soda, las bebidas azucaradas, con cafeína, el agua mineral, el agua con gas, entre otras.

El agua con que satisfacemos la demanda de nuestro cuerpo procede de distintas fuentes. Puede provenir de la ingesta de líquidos y alimentos (2,300 ml al día) o de la producción de agua resultante del metabolismo celular (200 ml al día).

Por lo general, el consumo del agua con gas no presenta riesgos para las mujeres durante el embarazo. Sin embargo, sí existen condiciones particulares en las que es conveniente limitar el consumo. En este artículo te contamos las razones.

¿Qué es el agua con gas?

También conocida como agua carbonatada, es agua que contiene ácido carbónico y minerales. El proceso de carbonatación puede producirse artificialmente o de manera natural al absorber el dióxido de carbono almacenado en las rocas.

No obstante, en algunos países se consume de manera habitual, especialmente en la región europea por sus múltiples beneficios. A continuación, enlistamos algunos de ellos.

Beneficios del agua mineral gasificada

  • Facilita la digestión, especialmente en personas que padecen dispepsia.
  • Estimula la secreción de jugos gástricos y neutraliza la acidez estomacal.
  • Disminuye las concentraciones de aldosterona en la mujer saludable.
  • Ayuda a controlar y reducir los niveles de colesterol malo y riesgos cardiometabólicos.

¿Por qué el agua con gas es peligrosa en el embarazo?

El agua con gas es una bebida saludable y sana. No obstante, existen algunas precauciones que se deben tomar, en especial, cuando hay problemas de salud. A continuación, lo explicamos brevemente.

Hipertensión

Controlar la hipertensión.

De acuerdo a la Federación Argentina de Cardiología, la hipertensión es una de las mayores causas de muerte materna, de prematurez y mortalidad perinatal. Lamentablemente, la causa de la enfermedad es desconocida. Pero, ¿Cómo se relaciona la hipertensión con el agua con gas?

Generalmente, el sodio casi siempre está presente en todo tipo de agua, y el agua con gas no es la excepción. En diversos estudios se ha concluido que la sal (cloruro de sodio) es una de las causas más importantes de las cifras tensionales.

A su vez, los riesgos para que la presión se eleve dependen de distintos genotipos o patrones hereditarios, especialmente aquellos relacionados con el desarrollo de la hipertensión.

Por lo tanto, si la mujer embarazada presenta hipertensión o tendencia familiar en cuanto a presión elevada, debe evitar el consumo de sal, incluyendo el agua con gas.

Conoce: 8 alimentos que debes evitar si padeces de hipertensión

Insuficiencia renal

La insuficiencia renal es la incapacidad de los riñones para filtrar la sangre de sustancias químicas nocivas para el organismo. Por esa razón, si se bebe agua con gas en exceso, el sodio podría alterar el equilibrio de los riñones.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer necesita cerca 1200 a 1500 mg de sodio al día. Sin embargo, cuando hay exceso de sal en el organismo, esta se acumula en tejidos y órganos. Este hecho dificulta la tarea de los riñones, pues ya no se puede filtrar adecuadamente la sangre y los envejece de manera prematura.

Como resultado, las grandes cantidades de sal propician la retención de líquidos y toxinas, hecho que se refleja en la hinchazón de pies (edema), cansancio, sensación de frío y abdomen abultado.

Las mujeres embarazadas deben evitar riesgos asociados al consumo de sal, especialmente si presentan síntomas de insuficiencia renal. Por ello, siempre será preferible beber agua natural.

Distensión abdominal

Gases durante el embarazo.

Cuadros clínicos como el meteorismo, la aerofagia y las flatulencias son alteraciones en la movilidad intestinal que no permiten la absorción de gases que se producen en el intestino. Como resultado, se produce dolor e hinchazón en la zona abdominal.

Generalmente, estos padecimientos se deben a comer muy rápido, el estrés o por consumir alimentos flatulentos. Sin embargo, la retención de gases también es uno de los primeros síntomas del embarazo. 

Esto se debe al incremento de la progesterona, sustancia que al relajar los tejidos del cuerpo vuelve más lenta la digestión provocando gases, hinchazón y flatulencias.

Como se había referido anteriormente, el agua con gas contiene dióxido de carbono, el cual puede originar gases. Por esta razón, si ya padeces de alguna variante de distención abdominal, reflujo gastroesofágico, colon irritable o inflamado, es recomendable que evites el consumo de agua con gas para no agravar las molestias abdominales.

Como ves, el agua con gas es un líquido saludable que ofrece distintos beneficios a hombres y mujeres saludables. No obstante, en mujeres embarazadas debe consumirse con cuidado, especialmente si se padece algún problema de salud de tipo cardiovascular, renal o gastrointestinal.

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