El ajo: una joya en tu cocina y los secretos para obtener los máximos beneficio

El ajo: una joya en tu cocina y los secretos para obtener los máximos beneficios

Para obtener los máximos beneficios del ajo se recomienda comerlo crudo y, a ser posible, picado o machacado, para que las enzimas que tiene en su interior se mezclen y potencien sus propiedades

El ajo se ha utilizado en todo el mundo durante miles de años.

Tanto es así, que se han encontrado múltiples textos históricos relacionados con Hipócrates, padre de la medicina actual, donde recomendaba su consumo para el tratamiento de múltiples dolencias:

  • Problemas respiratorios
  • Parásitos
  • Mala digestión
  • Fatiga

A su vez, también es interesante saber que durante diversas epidemias acontecidas a lo largo de la I Guerra Mundial (como el cólera o la tuberculosis), el ajo se utilizaba como el mejor antiséptico, muy adecuado también para limpiar y curar heridas.

Ahora bien, más allá de su perspectiva histórica, algo que todos sabemos es que ya no entenderíamos nuestra cocina sin ese ingrediente especial.

El bulbo del ajo es la parte más utilizada en nuestros platos del día a día. Lo incluimos en ensaladas, en nuestras carnes, en arroces…

Basta solo un diente bien picadito para que esa comida tenga ese punto especial que tanto nos gusta.

Ahora bien… ¿Sigue manteniendo las mismas propiedades aún después de haberlo cocinado? Hoy en nuestro espacio queremos explicarte cómo aprovechar al máximo sus virtudes naturales.

¿Ajo cocinado, ajo perdido?

Todos conocemos el viejo refrán de “ajo cocinado, ajo perdido”.

¿Quiere decir eso que cada vez que lo preparamos en nuestra sartén junto con otros alimentos estamos perdiendo sus nutrientes originales?

Bien, queda claro que el mejor modo de consumirlo es de forma natural.

Sin embargo, a la hora de cocinarlos la estrategia “mágica” para conservar sus propiedades es triturarlos o picarlos.

El ajo contiene aliína y una enzima llamada alinasa. Al cortarlo o machacarlo estos se mezclan y potencian la presencia de la alicina, esa enzima que, como ya sabemos, actúa como antibiótico natural y desinfectante.

A su vez, para conservar un poco mejor sus propiedades naturales, lo ideal es no dejar que se quemen: basta con “dorarlos” un poquito en la sartén o ponerlos en último lugar cuando los estemos cocinando.

Por último, y no menos importante, cabe recordar que no será nada recomendable cocinarlos en el microondas. Sus compuestos, casi todos volátiles, se pierden al instante.

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Secretos sencillos para cocinar los ajos

ajo

Cómo elegirlos y almacenarlos

  • Elige siempre cabezas de ajos que al tocarlas sean firmes, sin vacíos y con una coloración uniforme.
  • Cuando desees conservarlos, evita guardarlos en lugares frescos. No los pongas en la nevera. Mejor, llévalos a un lugar oscuro y seco.
  • Los botes de cerámica que tengan pequeños agujeritos son muy útiles para conservarlos en buen estado.

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Cómo pelar un ajo

  • Para pelar tus ajos de forma rápida y sencilla, basta con colocarlos sobre una tabla de cocina y golpearlos con un cuchillo plano o una cuchara.
  • Luego, llévalos a un bote y sacúdelos.
  • Cuando lo abras verás como el ajo está casi listo para ser cocinado.

Al cocinarlos recuerda que…

  • Siempre se debe cocinar a fuego bajo.
  • El ajo estará listo cuando lo veas dorado.
  • Aunque te llame la atención y hayas oído hablar de las virtudes del ajo negro, recuerda que no podremos prepararlo nosotros en casa.

Se trata de un tipo de ajo caramelizado fruto de la reacción natural que se lleva a cabo mediante un proceso muy lento.

La forma más saludable de comer ajo

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Tal y como te hemos señalado a lo largo del artículo, la mejor forma de aprovechar el 100% de las virtudes naturales del ajo es consumiéndolo en su forma cruda.

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Sabemos que no resulta sencillo, sus sabor es intenso y suele dejarnos mal aliento. Sin embargo, ese pequeño esfuerzo cotidiano va orquestando adecuados cambios en nuestro organismo.

Así pues, no lo dudes: toma nota sobre cómo podemos aprovechar al máximo este regalo de la naturaleza.

  • Consúmelos por la mañana, picados. No los mastiques, solo trágalos como si fuera una pastilla y reducirás así el mal aliento.
  • Puedes también laminarlo e incluirlo de forma natural en la ensalada.
  • Toma una rebanada de pan de centeno, añade un poco de aceite de oliva y pica un ajo por encima. Es delicioso.
  • Si lo combinas con un poco de perejil tampoco te dejará mal aliento.

Por último, y como curiosidad, también puedes consumir tu ajo crudo seguido de un vaso de leche o un yogur. Los lácteos aplacan el aliento a ajo y te irá muy bien en el día a día.