Alcalosis

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli el 23 diciembre, 2018
Andrea Flores · 23 diciembre, 2018
También conocido como alcalemia, se trata de un trastorno hidroelectrolítico en el que se presenta un exceso de base (álcali) en los líquidos corporales del organismo.

La alcalosis es un trastorno provocado por un aumento del contenido de bases en el organismo. La causa de la alcalosis puede ser un aumento de los compuestos alcalinos o una disminución de los compuestos ácidos, lo cual afecta a todos las sustancias líquidas corporales (fluidos corporales).

Tipos y causas de alcalosis

Los órganos encargados de mantener y regular el nivel de pH de nuestro cuerpo son los pulmones y los riñones. Por eso, cuando se produce un desequilibrio en su funcionamiento y aumenta el contenido básico, aparece esta enfermedad.

Por otra parte, se puede establecer una clasificación en función de las causas que originan la alcalosis:

Alcalosis respiratoria

Alcalosis respiratoria

Se produce cuando el nivel de CO2 (dióxido de carbono) en sangre disminuye. El CO2 es un compuesto ácido. Esto puede ocurrir en varias situaciones. Sin embargo, siempre se relaciona con un aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea) que se manifiesta como hiperventilación.

En consecuencia, el resultado es un aumento de o2 (oxígeno) directamente proporcional al descenso de CO2. Las causas más comunes de alcalosis respiratoria son la ansiedad, fiebre, mal de altura, enfermedades respiratorias y sobredosis de aspirina (ácido acetilsalicílico).

Te recomendamos leer: 5 ejercicios de respiración que te ayudan a controlar la ansiedad y el estrés

Alcalosis metabólica

En este caso, se produce una pérdida drástica de compuestos ácidos o se acumula en exceso bicarbonato. En efecto, normalmente, la causa principal es la ingesta de alimentos ricos en bicarbonato.

Alcalosis compensada

Alcalosis compensada

En este tipo de alcalosis, el organismo tiene un valor de pH normal (en torno a 7).  Sin embargo, el problema es que sigue existiendo una disminución de dióxido de carbono (CO2) o un aumento de bases (bicarbonato de sodio). De este modo, los valores de estos compuestos son anormales.

Visita este artículo: 8 síntomas de la pulmonía que no puedes ignorar

Alcalosis hipoclorémica

El organismo ha perdido demasiado cloro, elemento químico importante para mantener el equilibrio de los líquidos corporales. Además, es una parte fundamental de los líquidos digestivos.

Esta pérdida puede estar provocada por vómitos continuados (se expulsan los ácidos que se encuentran en el estómago, como el ácido clorhídrico) o sudoración excesiva.

La falta de sodio está relacionada con dietas diuréticas (facilitan la eliminación de agua, es decir, incrementan la producción de orina). En cualquier caso, la capacidad de los riñones de regular el equilibrio ácido-base del organismo se ve alterado.

Alcalosis hipocalémica

Alcalosis hipocalémica

Los niveles de potasio en nuestro organismo son inferiores a los valores normales. Por eso, como este mineral interviene en las funciones del corazón, los riñones, los músculos y los sistemas nervioso y digestivo, su carencia provocará una alteración en el comportamiento de estas partes.

Esta suele estar provocada por hiperactividad de las glándulas suprarrenales (síndrome de Cushing y tumores suprarrenales).

Síntomas comunes

  • Entumecimiento u hormigueo en ciertas partes del cuerpo. Lo más frecuente es que se produzcan en la cara, las manos y los pies.
  • Fasciculaciones musculares (contracciones musculares involuntarias).
  • Además, pueden darse espasmos musculares prolongados (también denominados tetanias).
  • Confusión (puede desarrollarse estupor y, finalmente, coma).
  • Mareo, náuseas o vómitos.
  • También, dificultad para respirar.

Diagnóstico

Diagnóstico

Los métodos que utilizará el especialista para diagnosticar esta enfermedad son, entre otros:

  • Análisis de orina. Medición del pH y composición de la orina.
  • Panel metabólico básico. Se comprueban los niveles de glucosa, calcio, electrolitos y de los productos de desecho que produce el aparato excretor. Si estos últimos son elevados, podríamos sospechar que el sujeto padece una enfermedad renal que impide regular el equilibrio ácido-base.
  • Gasometría arterial. Consiste en realizar una medición de la cantidad de oxígeno y de dióxido de carbono presente en sangre.

Tratamiento de la alcalosis

Una vez determinada la causa, el equipo médico determinará el tratamiento:

  • En primer lugar, para las alcalosis respiratorias, se intentará normalizar los niveles de dióxido de carbono a través de respiraciones lentas y profundas.
  • En el caso de las alcalosis producidas por disminución de elementos como el cloro o el potasio, se administrarán medicamentos o suplementos para restaurar los valores basales.
  • Por otra parte, para las alcalosis derivadas de alteraciones de electrolitos, se incluirá en la dieta bebidas con un alto contenido en los electrolitos que falten.
  • Por último, en el caso de las alcalosis relacionadas con enfermedades de otros órganos, será necesario realizar un estudio especializado.

Prevención

Cuáles son las grasas saludables que no pueden faltar en tu dieta

En primer lugar, una dieta variada, saludable y equilibrada, que incluya líquido en abundancia para evitar la deshidratación, es suficiente para evitar la carencia de elementos.

De este modo, los electrolitos se mantendrán en los valores correctos, y el riesgo de padecer alcalosis disminuirá.

Por su parte, un suplemento para deportistas son las bebidas ricas en electrolitos, puesto que durante el ejercicio se produce un esfuerzo metabólico añadido.

  • Condori, R., & Bustamante, G. (2013). ALCALOSIS METABÓLICA. Revista de Actualización Clínica.
  • Little M. Metabolic emergencies. In: Cameron P, Jelinek G, Kelly A-M, Brown A, Little M, eds. Textbook of Adult Emergency Medicine. 4th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Churchill Livingstone; 2015:chap 12.
  • Seifter JL. Acid-base disorders. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 25th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 118.