Alergia a los ácaros

Edith Sánchez· 25 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 25 octubre, 2019
La mejor manera para controlar la alergia a los ácaros es evitando la humedad y la concentración de polvo en el hogar. Aunque es imposible erradicar del todo a estos insectos, los ambientes secos y limpios impiden su proliferación indiscriminada.

La alergia a los ácaros es una de las alergias más comunes en el mundo actual. No es fácil darle manejo, ya que los ácaros están principalmente en el polvo y este, a su vez, está por todas partes. Controlar el problema, entonces, va a requerir de un esfuerzo continuo.

La alergia a los ácaros origina diversas manifestaciones como estornudos, lagrimeo, picor en la nariz e, incluso, reacciones adversas en la piel. Hoy por hoy, se considera que este tipo de alergia incide de manera importante en problemas como el asma, incluso más que otras sustancias como el polen.

Es virtualmente imposible eliminar los ácaros del hogar o del sitio de trabajo. Sin embargo, está plenamente comprobado que, con algunas medidas básicas, se puede mantener bajo control la alergia a los ácarosy se puede conseguir reducir los síntomas a un mínimo posible.

Los ácaros

cómo reducir los ácaros en casa

Son unos animales microscópicos de la familia de los arácnidos que están presentes en diversos ambientes. Los ácaros del polvo son los principales causantes de alergia en los seres humanos. Se cree que entre el 10 y el 20 % de la población es sensible a estos organismos.

Están presentes, sobre todo, en los ambientes cálidos y húmedos. Los ácaros del polvo se alimentan, principalmente, de la piel humana o animal. Los humanos desprendemos alrededor de un gramo de piel al día.

La alergia a los ácaros se desata por los excrementos que estos animales dejan en nuestra piel, o también por los ácaros muertos que quedan allí. Estos intrusos se alojan, principalmente, en los objetos de tela o de alguna fibra textil, como almohadas, colchones, muebles tapizados, alfombras, cortinas, etc.

La alergia a los ácaros

La alergia a los ácaros es una reacción inmunológica a estos insectos. Las manifestaciones de la misma son similares a las de la rinitis alérgica o fiebre del heno. Esto incluye estornudos y goteos de moco. También pueden aparecer síntomas similares a los del asma, como silbidos respiratorios o problemas para respirar.

Así mismo, es habitual que haya congestión nasal, picor en la nariz, en los oídos o en la garganta, irritación en los ojos, inflamación de párpados, urticaria y tos. Los síntomas de rinitis se manifiestan principalmente en las primeras horas de la mañana.

La alergia a los ácaros puede tener diversos niveles de intensidad. En sus formas más leves, solo ocasiona una ligera congestión nasal y lagrimeo de vez en cuando. Cuando la alergia es severa, los síntomas se presentan constantemente y, con frecuencia, se asocian al asma.

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Causas y factores de riesgo

alergia a los ácaros

Toda alergia es una respuesta inmunitaria a algún agente externo. En esos casos, el sistema inmunológico produce anticuerpos para defender al organismo de dicho agente. Tal sistema identifica a ese agente como un factor dañino, aunque en realidad no lo sea.

La sustancia que da lugar a la alergia se llama alérgeno. Cuando entra en contacto con el organismo, este responde generando una inflamación en las fosas nasales o en los pulmones. Si se está en contacto con el alérgeno de manera constante, la inflamación también se torna continua y puede conducir al asma.

Las personas con antecedentes familiares de alergia son más propensas a desarrollar alergia a los ácaros. También los niños y las personas más jóvenes, especialmente si viven en un entorno en el que hay mucho polvo. El problema se detecta mediante análisis de alergias en la piel o análisis de sangre para detectar alergias.

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Otros datos a tener en cuenta sobre la alergia a los ácaros

La mejor estrategia para combatir la alergia a los ácaros es reducir al mínimo la exposición a los mismos. Esto se logra tomando las medidas necesarias para eliminar el polvo hasta donde sea posible. Lo mejor es emplear un trapo húmedo para limpiar el polvo, ya que eso evita que se esparza por el ambiente.

Es conveniente pasar la aspiradora regularmente sobre los muebles tapizados, las alfombras, las cortinas, etc.La aspiradora debe tener un filtro adecuado para retirar el polvo a fondo. Lo más adecuado, en todo caso, es mantener el orden y no acumular objetos para que no se concentre el polvo.

No es conveniente tener alfombras si alguien en el hogar tiene alergia a los ácaros. Por otro lado, lo más recomendable es lavar la ropa de cama una vez a la semana y elegir almohadas y cubrecamas antialérgicos.

En algunos casos, el médico ordenará un tratamiento para la alergia. En principio, este incluye fármacos antihistamínicos, descongestionantes, corticoesteroides y otros similares. También es posible que inicie un tratamiento de inmunoterapia.

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