¿Qué es el algor mortis?

Los cadáveres sufren un proceso de enfriamiento durante las 24 horas posteriores al fallecimiento. Tras esto, comienzan a subir la temperatura hasta equipararla con la temperatura ambiente.

El algor mortis es un fenómeno cadavérico temprano. En otras palabras, uno de los procesos de transformación que experimenta el cuerpo humano, poco tiempo después de que se produce la muerte.

La expresión algor mortis viene de dos raíces latinas: algor, que significa “frío” y mortis, que significa “de la muerte. Literalmente vendría a ser algo así como “el frío de la muerte”. Corresponde a la reducción de la temperatura corporal, tras el fallecimiento.

El proceso de enfriamiento de los cadáveres, o algor mortis, tiene lugar hasta que el cuerpo alcanza un equilibrio con el medio ambiente que lo rodea. Culmina cuando el cuerpo comienza a descomponerse.

El proceso del algor mortis

El calor corporal del ser humano es un dato que se mantiene constante a lo largo de la vida. La temperatura normal es de 37.4 °C y cualquier alteración de la misma se considera anómala. Una vez el cuerpo muere, se produce un descenso de tal temperatura.

La pérdida de calor en el cuerpo, tras la muerte, está sujeta a varios factores. Depende de la masa corporal, de la temperatura ambiente, de la ropa que tenga el cadáver, la posición en la que se encuentre y de si hubo o no fiebre antes de morir.

En términos generales, el cadáver pierde 2 °C de temperatura durante la primera hora después del deceso. Luego pierde 1 °C por hora, de manera constante, durante las siguientes 12 horas. En las siguientes 12 horas, perderá 0,5 °C por hora, aproximadamente.

El proceso completo tarda 24 horas, tras las cuales la temperatura del cadáver comienza nuevamente a subir, hasta que se iguala con la del medio ambiente. Esto coincide con el inicio del proceso de descomposición.

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Evolución del enfriamiento cadavérico

El proceso del algor mortis comienza por la cara, las manos y los pies. Se estima que a las dos horas de la muerte estas zonas ya muestran un notable enfriamiento. Este proceso se extiende hacia el pecho, el dorso y las extremidades. Al final se enfrían el cuello, el vientre y las axilas.

Por lo general, el enfriamiento ya es perceptible al tacto entre las 8 y las 17 horas posteriores a la muerte. Lo típico es que esto se detecte entre las 10 y las 12 horas. Sin embargo, esto no es exacto. Puede variar entre uno y otro cadáver.

Los órganos internos son los últimos en enfriarse. Los órganos abdominales pueden conservar el calor por mucho tiempo, incluso hasta 24 horas después de la muerte. El último órgano en enfriarse es el hígado.

Variaciones en el algor mortis

En condiciones normales, los cadáveres siguen el proceso descrito de enfriamiento corporal, durante las 24 horas siguientes a la muerte. Sin embargo, hay casos en los que este proceso se ve alterado por circunstancias específicas.

Tanto los adultos de muy avanzada edad, como los niños muy pequeños podrían completar todo el proceso en un lapso más corto. Los recién nacidos lo hacen en un tiempo de 5 a 6 horas.

También el proceso es más acelerado en quienes han tenido una agonía muy larga, presentaron hemorragias severas o se encuentran en un ambiente de frío extremo. En cambio el enfriamiento se atrasa en quienes presentaban estados febriles antes de morir.

Hay casos excepcionales en los que en lugar de presentarse el algor mortis, el cadáver aumenta la temperatura. Es usual que esto ocurra cuando la muerte se produjo por cólera, tifus, tétanos, meningitis e intoxicación por estricnina o dinitrofenol.

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Valor médico legal

El algor mortis es otro de esos datos que tienen enorme relevancia desde el punto de vista médico legal. Esto se debe a dos razones principalmente:

  • Diagnóstico de muerte cierta. Desde el punto de vista científico, se considera que una temperatura de 20 °C es incompatible con la vida. Por lo tanto, se puede determinar una muerte cierta cuando la temperatura del cuerpo es inferior a ese valor.
  • La hora de la muerte. La medición de la temperatura del cadáver aporta valiosos datos que contribuyen a establecer la hora de la muerte. Siempre se deben tomar en cuenta los factores concurrentes como temperatura medioambiental, etc.

Es de anotar que cuando una persona ha sufrido un síndrome de congelación, por haber estado expuesta a un medio ambiente muy frío, el valor de 20 °C debe tomarse con reserva. La temperatura del cadáver siempre se toma en las cavidades rectal o vaginal.