Algunas estrategias para controlar el estrés

Para controlar el estrés podemos practicar diferentes estrategias de relajación para conseguir un mayor bienestar. Centrarse en la realización de técnicas de respiración abdominal suele tener resultados muy satisfactorios

En algunas investigaciones, se han estudiado dos tipos distintos de estrategias mentales para controlar el estrés ante un acontecimiento adverso. Una de ellas es distraerse, concentrando nuestra atención en cualquier otra actividad, y otra de las estrategias es concentrarse directamente en el mismo acontecimiento, pero reinterpretando la experiencia.

Lo que observamos es que ambas estrategias son contradictorias, que dependerán de diferentes factores para su uso. Tanto la distracción como la reinterpretación de las situaciones angustiosas disminuyen la experiencia de estrés, suavizan la angustia y reducen los efectos posteriores.

Entonces, ¿Cuál es mejor? ¿Qué estrategia deberíamos adoptar?

No hay una respuesta clara o específica. La mejor opción será aquella que se adapte más a nuestras posibilidades y capacidades, es decir, elegir aquella en la que cada uno de nosotros podamos concentrarnos en realizar aquello que alivie nuestra situación.

Ambas estrategias mentales son un esfuerzo por controlar el estrés y los los estímulos adversos que lo producen. Lo que una hace abordando de forma directa la situación, reestructurándola, la otra lo hace controlando las respuestas emocionales a ella.

Por lo tanto, podemos concluir que la experiencia de control es fundamental en el estrés. Para ello, podemos entrenarnos en estrategias de relajación y respiración abdominal o completa, consiguiendo así un mayor autocontrol, tanto físico como mental, repercutiendo tanto en nuestra salud, como en  nuestras relaciones interpersonales.

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