Alimenta a los niños con amor y sus miedos morirán de hambre

Valeria Sabater·
06 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
19 Mayo, 2019
Si educamos a los hijos desde el amor, les estaremos ayudando a crecer como personas seguras de sí mismas.

El cariño es ese motor indispensable que nutre los vínculos entre una madre, un padre o cualquier otro cuidador con un chiquillo. Por eso, alimenta a los niños con amor, ya que es una de las claves para disipar los miedos de los pequeños.

Toda criatura que viene al mundo necesita no solo alimento, cobijo y seguridad. El afecto sincero es tan importante que llega a comprometer en más de una ocasión el adecuado desarrollo y maduración de los hijos.

Te invitamos a saber más sobre este interesante tema. Si te animas, ¡sigue leyendo!

Alimenta a los niños con amor

La unión entre la madre y el bebé se crea ya a nivel uterino con ese cordón umbilical que les comunica a ambos. Desde ese refugio cálido y excepcional se irá conformando una intensa relación entre los dos. Es lo que se conoce como el ‘vínculo’. Veamos qué significa a continuación.

Madre y su bebé

El delicado pero poderoso lazo del amor entre la madre y el hijo

En los últimos años se ha descubierto también la importancia de que el recién nacido permanezca durante el mayor tiempo posible sobre la piel de la madre nada más venir al mundo.

Así, estudios como el publicado en 2013 por el doctor Antonio Herrera Gómez en la revista Index de Enfermería señalan:

  • El neonato ha de entrar en contacto con la piel de la mamá para construir ese lazo afectivo. 
  • La temperatura del tórax de esta tranquiliza al niño de inmediato al proporcionarle una sensación de cálida seguridad.
  • La mujer segrega oxitocina, hormona que se relaciona de forma directa con el amor y la necesidad de cuidado y afecto.
  • A su vez, este neuromodulador permite la secreción de leche con la que amamantar al pequeño.

Con todo, resulta fundamental que los bebés recién llegados permanezcan un buen rato ‘piel con piel’ con la madre. Es un modo esencial de empezar a construir el vínculo.

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El trastorno del vínculo

Condiciones como el abandono, la falta de cariño, el maltrato o las pautas de crianza rígidas se llegan a asociar a diversas dificultades en el desarrollo posterior del infante y futuro adolescente.

De hecho, el denominado ‘trastorno del vínculo’ se produce a partir de ciertas rupturas traumáticas que, a nivel afectivo, se dan entre el hijo y los progenitores en las etapas más tempranas.

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Ahora bien, lo que ya resulta algo más complicado es intuir que a veces los niños también experimentan carencias en otras situaciones:

  • Debido a las obligaciones laborales algunos padres se ven en la tesitura de llevar al bebé a una guardería a una edad prematura. Esta separación puede ser vivida con angustia por el retoño.
  • Aunque tengamos varios hijos, cada uno tendrá unas necesidades particulares. Así, a lo mejor uno de ellos se muestra más celoso y requiere mayor atención que los otros.
  • Los recién nacidos que pasan un tiempo en incubadoras u hospitales quedan alejados de la figura materna. Estas circunstancias llegan a representar también una impronta de estrés para los mismos.

Como vemos, el ‘trastorno del vínculo’ es posible ante acontecimientos de lo más diverso, los cuales en ocasiones están fuera del control de los padres. Por esto y sin perder de vista el papel primordial que juega la cercanía con el pequeño, tal vez la clave resida en intentar ser sensibles a las demandas que cada niño plantea.

En la medida en que tratemos de escucharles, expresarles cariño y darles respaldo, estaremos reduciendo buena parte de sus temores e inseguridades.

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Alimenta a los niños con amor para que el miedo muera de hambre

Un vínculo fuerte servirá para construir un apego seguro y saludable. Esta base se nutre de acciones como las siguientes:

  • Mantener el contacto físico con el bebé. La lactancia materna es positiva, así como las caricias, los abrazos o las palabras mimosas.
  • Alimentar a los niños con amor atendiéndoles cuando lloran, nos reclaman o parecen nerviosos.
  • A medida que crezcan, hacerles sentir que les quieres continuará siendo imprescindible.
  • Hablar con ellos, responder a los cientos de preguntas que plantean, calmarles cuando manifiestan miedo…
  • Todo ello redundará en una relación más íntima y próxima con los progenitores y hará de los hijos futuros adultos felices.

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El vínculo es un lazo invisible sustentado por el afecto. Alimenta a los niños con amor, porque de esa sólida unión nacen también los sueños cumplidos…