Alimentación saludable para niños: una cuestión de sentido común

8 julio, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Es de suma importancia que los niños reciban, a través de la alimentación, los nutrientes necesarios que necesitan cada día, ya que de esto depende su sano crecimiento y desarrollo.

Al igual que los adultos, los niños necesitan recibir desde temprana edad una alimentación saludable. Ahora bien, con los ajustes correspondientes a su tamaño y peso y otros parámetros básicos (como el sexo). Claramente, un niño no puede alimentarse con las mismas cantidades de comida que un adulto. Hay que adecuar las proporciones para mantener el equilibrio.

Los pilares de la alimentación saludable para niños

Para poder brindar una alimentación saludable a los niños hay que tener sentido común. No se trata de tomar medidas extremas, como prohibir para siempre los dulces y las golosinas o hacerles comer un determinado tipo de alimentos, o buscar brindarles solo alimentos fortificados, se trata de tener en cuenta pautas muy sencillas.

En relación al azúcar y la sal, se pueden consultar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y, en caso de dudas, con el médico.

Frutas, verduras y lácteos

La dieta de un niño debe contener distintos tipos de frutas y verduras frescas, para preparar ensaladas y guarniciones. Deben de ser de colores variados, para tener una gran diversidad de vitaminas y minerales.

Haz que consuma 2 o 3 piezas de fruta y dos raciones de verdura al día. Debe también ingerir lácteos desgrasados, para mantener a raya las grasas y fortalecer a la vez los huesos. Se recomiendan de dos a tres lácteos al día.

Niños comiendo vegetales

Carbohidratos

Proporciona  al niño panes y cereales, pastas, y arroz . Mejor que sean integrales, porque tienen más nutrientes, como el hierro, vitaminas del complejo B y fibra dietética.

Elige carbohidratos complejos, que se descomponen más lentamente como los cereales; que los carbohidratos simples, como las frutas y azúcares, ya que los complejos proporcionan energía duradera.

Evita el pan blanco y los alimentos procesados, que carecen de fibra dietética y, además, son menos naturales.

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Proteínas magras

Ofrécele al niño proteínas como el pescado, pollo y pavo, y legumbres, que tienen proteínas vegetales, con más frecuencia que carne roja. Elige opciones de pescados saludables debido a sus ácidos grasos omega-3, tales como:

  • El salmón.
  • La trucha.
  • Los arenques.

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Los buenos hábitos alimenticios son imprescindibles desde la infancia

Sara Fernández Viso, pediatra, comentó en una entrevista para La voz de Galicia acerca de la importancia de saber dar el ejemplo (como padres) y, al mismo tiempo, educar a los niños en materia de alimentación:

«Desde el principio, desde que son muy pequeños tienen que ir descubriendo sabores, texturas, pero sobre todo hay que educar con el ejemplo. Si los niños ven a sus padres comer sano ellos lo van a hacer también. Claro si tu te estas comiendo una pizza no puedes pretender que tu hijo tome una ensalada».

Hacer a los niños partícipes de su propia alimentación ayuda a crearles buenos hábitos, ya que les enseñamos a identificar qué es lo que le resulta más conveniente y por qué. Por supuesto, las explicaciones deberán adecuarse siempre a su edad.

Julio Basulto, experto en Nutrición y Dietética, añade:

«En la selección de alimentos resulta muy conveniente que el niño participe y que exponga sus gustos y preferencias, pero la decisión final recaerá sobre los adultos a su cargo. (…) obligar al niño a comer o recompensarle por consumir o no consumir un producto no solo es contraproducente (se relaciona con aversiones dietéticas y un peor patrón de alimentación) sino que aumenta el riesgo de que sufra, años después, trastornos del comportamiento alimentario».

Niña comiendo

Entonces, podemos concluir:

  • La adquisición y práctica de buenos hábitos alimenticios en los niños dependen en gran medida del buen ejemplo de los padres.
  • Es recomendable explicarles a los niños por qué es mejor preferir cierto tipo de alimentos (como las frutas) antes que la bollería. No prohibírselos sin motivo alguno. La idea es ayudarles a tomar las mejores decisiones posibles y, enseñarles desde temprana edad que los excesos son perjudiciales, entre otros aspectos fundamentales.
  • El consumo de alimentos saludables en las cantidades recomendadas, ayuda al niño a mantener un peso adecuado, entre otros beneficios.

En definitiva, una alimentación sana y equilibrada es una cuestión que debe enseñarse desde temprana edad y que trae consigo no solo salud, sino un buen rendimiento escolar y un buen estado de ánimo.

  • FAO. (2008). Alimentación Saludable. Organización de Las Naciones Unidas Para La Agricultura y La Alimentación.
  • OMS. (2012). OMS | Alimentación sana. Alimentacion Sana.