6 alimentos que hay que incluir en la dieta de tu hijo

Thady Carabaño · 22 enero, 2019
Aunque no sean los preferidos de tus hijos, hay alimentos que no deben pasar por debajo de la mesa. Atrévete a cocinarlos de forma creativa y queda satisfecha sabiendo que tu hijo está bien nutrido.

Una mamá que cocina para niños debe ser, ante todo, muy creativa. Si bien hay niños que aceptan la mayoría de los alimentos, muchos serían incapaces de consumir vegetales u otros sin armar una guerra. Pero, como sabes, hay algunos alimentos que debes incluir en la dieta de tu hijo. Por eso toca inventar la forma de incorporarlos a sus comidas. Hay otros alimentos esenciales que son más fáciles de presentar en el plato de los pequeños, como los huevos, que tienen infinitas formas de ser preparados.  También las patatas y el pan suelen ser los preferidos de la mesa.

En todo caso, lo importante es tener claro que una buena nutrición es imprescindible para el correcto desarrollo físico de tu hijo. Conoce varios súper alimentos que no deben faltar en su menú, y ¡en el tuyo tampoco!

Alimentos que debes incluir en la dieta de tu hijo

Niños jugando con verduras.
Una buena alimentación hará que tus hijos crezcan sanos y fuertes, con alimentos variados que incluir en la dieta de tu hijo.

Te va a ser muy fácil leer la lista de los alimentos que debes ofrecer a tu hijo. Lo complejo será tener la perseverancia de ofrecérselos insistentemente aunque se niege a comer. Solo debemos tener paciencia y creatividad para crear platos atractivos y sabrosos para ellos. Nuestra tranquilidad es ver que los hijos crecen sanos y felices. Obviamente, para ello deben recibir, además de mucho cariño y atención, una buena alimentación.

Pon buena música y entra a la cocina a prepararles a tus hijos comidas llenas de vitaminas y minerales usando los siguientes alimentos:

1. Avena

La avena es un alimento versátil para incluir en la dieta de tu hijo. Te permite preparar desayunos y meriendas. Sola o combinada funciona como el súper cereal que es. La avena es baja en azúcar, alta en fibra y libre de ingredientes artificiales. Además es muy fácil de preparar. La puedes cocinar con leche y servirla con fruta. También puedes usar sus hojuelas al natural en un batido.

¡Lo más rico! Puedes hacer un delicioso brownie con avena, cacao, nueces y agregar miel si lo deseas. Lleva la mezcla al horno ¡y listo! Tendrás una merienda cargada de fibra, vitaminas y minerales.

2. Legumbres y lentejas

Las legumbres en general, así como las lentejas, son buenas alternativas a la carne como fuente de proteínas. Tienen un alto contenido de fibra, lo que regulará las deposiciones de tu hijo y liberan azúcar lentamente, siendo así más saludables y saciando durante mayor cantidad de tiempo. Prueba a cocinarlas tipo puré, o agrégalas a sopas, guisos y salsa de pasta. También puedes incluirlas en la dieta de tu hijo en hamburguesas vegetarianas, lo cual podrás hacer con cualquier tipo de grano.

Eso sí, si quieres aprovechar todas las propiedades nutricionales de las legumbres, y en especial de las lentejas, acompaña el plato con zumo de naranja o cítricos. De esta forma aumentarás la cantidad de hierro.

3. Huevos

Cuántos pueden ser consumidos semanalmente es una duda que siempre nos asalta. Hay nutricionistas que no establecen un límite particular. No obstante, comer un huevo diario puede ser una buena distribución para la dieta de tu hijo, a menos que tenga alguna contraindicación.

Los huevos contienen colina, un nutriente importante para el desarrollo del cerebro. Son una buena fuente de zinc y también de proteínas. Los huevos son fáciles de hacer e increíblemente versátiles. Puedes servirlos en cualquier comida o refrigerio: prueba hacerlos en tortilla, huevos rancheros, tostadas francesas, o simplemente cocidos con un poco de sal.

4. Vegetales verdes y naranja

Cuando se trata de elegir verduras, déjate llevar por los colores. Todos son importantes y hacen el atractivo de una comida. No obstante, para la dieta de tu hijo elije al menos una verdura verde  y una verdura naranja al día. Calabacín, espinaca y brócoli son alimentos que puedes encubrir en granos, guisos, carnes, croquetas, sopas e inclusive jugos. Nunca dejes que falten en el plato de tu hijo pues los vegetales de color verde son capaces de fortalecer huesos, músculos y cerebro. Y tú podrás aprovechar sus antioxidantes para mantenerte rejuvenecida.

Entre las verduras naranjas da prioridad a las zanahorias y las batatas, ambas cargadas con betacaroteno, un nutriente clave para la salud de los ojos y la piel. La buena noticia es que si no logras que tu hijo las acepte, puedes optar por frutas del mismo color, como mango, naranja o melón. Estas frutas pueden también llenar al organismo de tu niño de vitaminas A, C y potasio.

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5. Salmón

Salmón con especias y verduras.
El salmón es la principal fuente de omega-3, con beneficios sobre el sistema nervioso y cardiovascular, por lo que debes incluir en la dieta de tu hijo.

Comer pescado puede ser bastante desalentador para los niños, pero si te enteras que más de la mitad del peso seco del cerebro humano promedio es grasa, y que el salmón es el que más fuentes de grasa omega-3 contiene, ya te veremos llenar el refrigerador con este atractivo alimento. Lo ideal es comer salmón silvestre, es decir, que sea pescado en los espacios naturales donde crece, frente a los que son criados en piscicultura. Los atributos de este pescado se reducen cuando se aleja de su vida silvestre.

Cocer un filete de salmón con especias y hierbas disimula su sabor a pescado. Usar salmón a la parrilla como sustituto del pollo en bocadillos o guisarlo para tacos estilo mexicano, son excelentes maneras de incorporarlo. También puedes picarlo en bastones, empanarlos o llevarlos al horno. ¡Te aseguramos que tu hijo pedirá más!

6. Frutos secos y semillas 

Lo interesante de ofrecerle a tu hijo frutos secos es que pueden ser el sano reemplazo de las golosinas. Puedes prepararlos como turrón al que pudieras agregar trozos de chocolate y miel. ¡Toda una delicia! Cocinar barras energéticas con frutos secos y semillas es la propuesta más práctica para incluir en la dieta de tu hijo.

Son una solución a la excusa de no hay tiempo para el desayuno, que es por cierto la comida más importante del día. Las semillas son el inicio de la vida, contienen el germen del alimento. Con las almendras puedes hacer leche con la que podrás sustituir la de vaca, si lo quisieras. Si quieres tener buenas fuentes de proteínas, hierro, zinc y grasas monoinsaturadas saludables, llena la mochila de tu hijo con frutos secos. Eso sí, aleja de tus compras las versiones fritas o con exceso de sal, que tienen el alimento, pero procesado con altos niveles de grasas saturadas y azúcares.

Uno más: ¡el agua!

Niña con un plato y un vaso de agua levantando el dedo pulgar.
Es fundamental mantener a los niños hidratados en todo momento,

El agua es un nutriente esencial para la vida. Aunque todos los alimentos la contienen, menos el aceite, lo indicado es crearle a tu hijo un hábito de consumo frecuente para garantizar que esté bien hidratado. El agua forma alrededor del 50 al 70 % del cuerpo de tu hijo. Piensa en toda la sangre que corre por sus vasos sanguíneos. Piensa en sus jugos digestivos, la humedad  de su piel y la lubricación de sus articulaciones. Todo funciona perfectamente gracias al agua en su cuerpo.

Anteponle el agua a cualquier otra bebida. Si hacen deporte o es época de mucho calor, debes subir la dosis. Ten en cuenta que las frutas y verduras tienen un contenido de agua mucho mayor que otros alimentos sólidos, otra razón para preferirlas.

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¡Conviértete en alquimista de la cocina! 

Tu cocina es el laboratorio para experimentar, combinar alimentos y crear platos que llenen de placer a tu familia. Tú eres la alquimista que combina los ingredientes para convertir unas espinacas, en un delicioso budín gratinado que despierte ricas emociones y alimente a la vez. Nunca te rindas y confía en que siempre lograrás incluir en la dieta de tu hijo alimentos que le permitan nutrirse de forma saludable. Y lo mejor, crearle buenos hábitos para su futura alimentación.

  • Franch, M. Alonso, MP Redondo Del Río, and L. Suárez Cortina. “Nutrición infantil y salud ósea.” Anales de pediatría. Vol. 72. No. 1. Elsevier Doyma, 2010.
  • Hernández Rodríguez, Manuel. “Alimentación infantil. Infant feeding.” (1993).
  • Martínez Álvarez, J. R., et al. “Recomendaciones de alimentación para la población española.” Nutrición Clínica y dietética hospitalaria 30.1 (2010): 4-14.