Alimentos y suplementos para prevenir el Parkinson

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 8 enero, 2019
Elena Martínez Blasco · 11 enero, 2014 · Última actualización: 5 febrero, 2019 5 febrero, 2019
Aunque no se conoce la causa de la enfermedad, hay estudios que la relacionan con la exposición prolongada a pesticidas y la presencia de metales pesados en el organismo

Todos hemos oído hablar de la enfermedad de Parkinson. No obstante, a la mayoría de la gente vienen a la cabeza los temblores. Pero no es el único síntoma que aparece ni el más grave. Además de esto, tampoco saben qué alternativas existen para prevenir el Parkinson.

A continuación, vamos a explicarte brevemente la sintomatología característica de la enfermedad así como las posibles causas. Después, recalcaremos algunos alimentos que pueden ayudar a prevenir el Parkinson según su composición.

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a la parte cerebral encargada de la coordinación, el tono muscular y el movimiento. Esto ocurre debido a un mal funcionamiento de las neuronas que producen dopamina.

Esta enfermedad afecta mayoritariamente a los hombres, pero también a las mujeres. Generalmente, aparece a partir de los 60 años, aunque cada vez se están dando casos de gente más joven diagnosticada. A continuación, vamos a reflejar los síntomas más frecuentes.

Síntomas más habituales

A corto plazo

  • Temblores en manos, brazos, piernas, mandíbula y cara
  • Rigidez muscular
  • Lentitud de movimientos
  • Problemas de equilibrio y coordinación

A largo plazo

  • Problemas de memoria y concentración
  • Dificultades en el habla
  • Dificultades para masticar y trabar
  • Estreñimiento
  • Depresión, ansiedad, nerviosismo
  • Insomnio

Causas habituales

Aunque no se conoce con exactitud la causa, algunos estudios recientes demuestran la relación entre la enfermedad y la exposición prolongada a pesticidas. Otros estudios hablan de la presencia de metales pesados en el organismo.

Los pacientes suelen referir un período en el que han estado sometidos a estrés oxidativo, por lo que se recomienda el consumo de antioxidantes. Por su parte, la Medicina Tradicional China sostiene que el Parkinson está relacionado con un funcionamiento deficiente del intestino.

Finalmente, no hay que olvidar que también puede haber un factor genético. Como en cualquier otra enfermedad, este factor se traduce en que la persona tiene una mayor predisposición desde que nace a padecerla.

La cuestión emocional

Siempre es importante tener en cuenta las cuestiones emocionales que pueden desencadenar la aparición de una enfermedad. En el caso del Parkinson, suelen ser personas miedosas y con mucha necesidad de control sobre las cosas, las personas queridas, etc.

Lee más: Relación entre el Parkinson y las enfermedades autoinmunitarias

Ayudar a prevenir el parkinson

Habas

La vaina de las habas es una fuente natural de levodopa, la misma sustancia de la que están compuestos los medicamentos para el Parkinson. Por ello, se ha demostrado que comerla habitualmente mejora notablemente los síntomas.

Por otro lado, se piensa que sus efectos beneficiosos podrían ser incluso más duraderos que los de la medicación, además de no tener sus contraindicaciones ni efectos secundarios.

haba pamsai

Se recomienda hablar con el médico previamente, ya que su consumo abusivo también puede ocasionar problemas de salud. Lo más recomendable es consumir las vainas frescas en su temporada, aunque algún laboratorio ya las comercializa en polvo por sus efectos positivos.

Metales pesados

Especialmente en los enfermos de Parkinson se recomienda hacer una buena limpieza de metales pesados tomando durante tres meses el alga chlorella, la cual absorbe y elimina estos tóxicos. Además, podemos seguir algunos consejos para evitar estos metales, y en extensión, para prevenir el Parkinson:

  • Debemos elegir preferentemente alimentos orgánicos.
  • Los pescados azules grandes como el salmón o el atún contienen dosis importantes de mercurio.
  • Algunas vacunas contienen metales pesados.
  • Evitaremos el contacto con bombillas de bajo consumo, con termómetros antiguos de mercurio, etc.
  • No debemos poner el papel de aluminio en contacto con los alimentos.
  • Evitaremos cocinar con utensilios de aluminio.

salmon Andrea Pokrzywinski

Coenzima Q10

Esta coenzima es esencial para la aportación de energía a cada célula viva e incrementa la longevidad debido a su poder antioxidante. Hay alimentos que nos ayudan a producirla naturalmente como los frutos secos, las coles o las espinacas. También podemos optar por tomarla como suplemento durante 3 meses como mínimo.

Homeopatía para los temblores

Podemos probar  Mercurius solubilis 9 CH. Pondremos tres gránulos debajo de la lengua tres veces al día, separados de las comidas y de los sabores fuertes y mentolados. Lo tomaremos durante al menos dos meses.

Sigue leyendo: Remedios naturales para el mal de Parkinson

¿Conocías estas curiosidades para prevenir el Parkinson? Ya puedes poner estos consejos en práctica y mejorar la calidad de vida de tus allegados con la enfermedad.

Imágenes por cortesía de Andrea Pokrzywinski y pamsai

  • Federación Española de Parkinson. [Internet]. Conoce la enfermedad. Disponible en: http://www.esparkinson.es/espacio-parkinson/conocer-la-enfermedad/
  • García Martínez, C. [Internet]. Parkinson y pesticidas. Universidad de Almería. 2012. Disponible en: http://repositorio.ual.es/bitstream/handle/10835/1095/garcia_%20martinez.pdf?sequence=1
  • IMSERSO. [Internet]. La situación de los enfermos afectados por la enfermedad de Parkinson, sus necesidades y sus demandas. 2008. Disponible en: http://www.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/enferparkinson.pdf
  • Ramírez-Moreno, J.M., Salguero Bodes, I., Romaskevych, O. y Duran-Herrera, M.C. Consumo de habas (Vicia faba) y enfermedad de Parkinson: una fuente natural de L-dopa a tener en cuenta. Neurología Elsevier, 2015; 30(6), pp. 325-392.
  • Rodríguez Perón, J.M., Menéndez López, J.R. y Trujillo López, Y. Radicales libres en la biomedicina y estrés oxidativo. Revista Cubana de Medicina Militar, 2001; 30(1).