Alzheimer, detectando a tiempo sus primeros síntomas

María Enriquez · 24 febrero, 2014
El Alzheimer es una enfermedad degenerativa cuya causa aún es desconocida. Se caracteriza por alteraciones que derivan en atrofia cerebral.

La detección precoz de las enfermedades neurodegenerativas es crucial para poder hacer frente a sus primeros síntomas. En concreto, vamos a hablar del Alzheimer, una enfermedad progresiva degenerativa de las neuronas y, lamentablemente, irreversible.

Tanto el enfermo como la familia necesitarán de apoyo psicológico y emocional para sobrellevar los cambios que se vayan produciendo a medida que avance la patología.

Esta enfermedad está considerada como la causa principal de deterioro mental. Puede iniciarse entre los 40 y los 90 años. Su origen es aún desconocido y se caracteriza por variadas alteraciones que conducen a atrofia cerebral difusa.

¿Cuáles son los primeros síntomas?

Según el Compendio de Medicina Interna de Ciril Rozman, en esta enfermedad se pueden distinguir tres estadios sucesivos, que serían los siguientes:

  1. En el estadio I el paciente sufre olvidos, presenta cambios bruscos de humor y problemas en el uso del lenguaje.
  2. En el estadio II la alteración en la memoria reciente es notable. El lenguaje se deteriora y la comunicación con los demás se va empobreciendo a todos los niveles. Se presentan dificultades a la hora de manipular objetos y llevar una vida diaria normal resulta muy complicado.
  3. En el estadio III el paciente puede conservar la memoria emocional, pero su humor es imprevisible. Su intento para comunicarse se limita a balbuceos sin poder comprender claramente lo que dice. Se pierde el control de esfínteres. En definitiva, su vida se ve totalmente alterada y necesita de una tercera persona para cubrir sus necesidades básicas.

Situaciones que deben llamar la atención…

Si alguna vez habéis presenciado alguno de los citados síntomas en otra persona habréis podido comprobar la evidencia de su degeneración. Si, por ejemplo, repite varias veces algo que ya había dicho, olvida donde coloca sus objetos personales o le es imposible realizar actividades que antes le eran fáciles.  También si no recuerda en que día de la semana se encuentra o no pasa tiempo en lugares de la casa donde antes adoraba estar.

Tratamiento

En estos casos, la persona debe ser evaluada por un médico cualificado para realizar la evaluación correspondiente y en caso de confirmar la patología, tomar la medicación pertinente.

Actualmente, no existe un fármaco específico para curar la enfermedad, ya que, al desconocerse su etiología, la medicación se limita a tratar los síntomas de esta dolencia.

Esperando que los avances de la ciencia puedan identificar qué causa ésta y otras enfermedades, debemos estar atentos a los primeros síntomas que presenta el Alzheimer para poder evitar una rápida evolución.

La muerte tras manifestarse los primeros síntomas se produce generalmente entre los 4 y los 10 años de iniciada la enfermedad.

Fisioterapia para enfermos de Alzheimer

Alzheimer

La fisioterapia buscará mantener una buena calidad de vida dentro de las posibilidades del enfermo. Por ello es primordial iniciar el tratamiento al aparecer los primeros síntomas. Aunque no se podrá detener el deterioro propio de la enfermedad, se podrá ralentizar el proceso degenerativo. Y, con ello, conservar al máximo la independencia del paciente.

Como hemos dicho, la persona tendrá cada vez mayor dificultad para realizar actividades que anteriormente podían incluirse en su día normal. Y generalmente ante el miedo a caídas que de suceder empeoran cualquier pronóstico, los mismos pacientes o familiares prefieren la permanencia en silla de ruedas o directamente en cama, con los varios problemas que también acarrea la inmovilidad, acelerando el proceso degenerativo.

La fisioterapia buscará entonces enlentecer el proceso normal de la enfermedad. Para ello, el profesional procurará conservar la marcha motora del paciente realizando con él ejercicios específicos orientados a cada etapa o estadio. Asimismo, su fin será conservar una buena postura, preservar articulaciones y musculatura; y mantener o reeducar el equilibrio, entre otros.

Es conveniente que estés alerta si notas cualquier síntoma primario en tus allegados. Recuerda que acudir a un profesional es cita obligada en estos casos. Él podrá indicarte qué hacer y qué no hacer para minimizar el proceso degenerativo de esta enfermedad.

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