El amor que se respeta se riega todos los días

Valeria Sabater 8 julio, 2016
Independientemente del tiempo que llevemos con nuestra pareja debemos demostrarle nuestro amor a diario. Asimismo, debemos recibirlo, cuidar los detalles y no ceder ante los chantajes emocionales

No hay amor más pleno, hermoso y enriquecedor que aquel que se respeta y se cuida todos los días. Porque lo que se descuida se pierde, y lo que no se atiende se aleja por momentos de nosotros.

Algo de lo que siempre nos avisan los expertos en materia de relaciones afectivas es de que la razón más común por la que las parejas acaban separándose es por no ofrecerse la atención necesaria.

Por dar los sentimientos por sentados cuando, en realidad, no hay nada que necesite tanto renovarse cada día como el amor.

A pesar de que nos suene bucólico y algo poético, una relación debe “regarse” todos los días. Hoy en nuestro espacio te revelamos qué ingredientes debes incluir en esa acción tan necesaria.

El  amor que se riega todos los días crece hermoso y libre

En ocasiones, no basta con saberse amado: es necesario verlo demostrado.

Por muy maduros que seamos, por mucho rodaje experiencial que llevemos a nuestras espaldas, las personas necesitamos muestras de afecto cotidianas para reafirmar el vínculo.

Nuestro cerebro funciona con un sistema muy afinado de recompensas donde se necesita de ciertos refuerzos para que esas áreas donde se localizan nuestros afectos y emociones se vean “alimentadas”.

El cerebro emocional ansía esas dosis de oxitocina o dopaminas que construyen el amor más sincero, el más íntimo a la vez que apasionado.

Nuestro cerebro es una compleja maquinaria química con la que buscamos siempre una finalidad: sentirnos identificados y unidos a algo o alguien.

Grycja Erde

Nuestra mente necesita un propósito y nuestro corazón cosas y personas a las que amar.

Sabemos muy bien que es vital amarnos a nosotros mismos pero, cuando mantenemos una relación afectiva, se necesitan de acciones cotidianas que refuercen ese vínculo y que pongan en marcha ese sistema de recompensa neuronal que rige el motor del amor.

Te explicamos ahora qué acciones, qué estrategias debemos llevar a cabo para “regar” cada día ese jardín que forma nuestras relaciones de pareja.

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Hazme sentir como alguien importante en tu vida

  • Una pareja no es esa persona a la que saludar o no cuando llegamos a casa. No es alguien a quien contarle nuestros problemas sin preocuparnos de los suyos.
  • Nuestra pareja es alguien que siente, que tiene necesidades y que merece ser cuidado.

Puesto que es la persona que hemos elegido para construir nuestro futuro y nuestros senderos vitales, es esencial que le hagamos sentir cada día que es importante para nosotros.

  • En cada diálogo, en cada conversación que mantengas con ella, incide en ese compromiso que mantenéis, recuérdale lo agradecido que estás de que siga a tu lado, de que cuente contigo.

Son pequeñas cosas que crean grandes mundos.

El lenguaje es importante y la comunicación empática y afectiva es uno de los pilares principales en el amor.

Los pequeños detalles son importantes

  • Tu pareja no quiere regalos, ni viajes a países exóticos cada semana. Quien te ama desea tu presencia, no una excusa de última hora para cancelar esa cena o esa escapada de fin de semana.
  • Tener detalles es inscribir el cariño en cada gesto. Es una caricia inesperada, una abrazo por la espalda, un “déjalo que ya lo hago yo”, un “eres lo mejor que me ha ocurrido” o un “haces que mi mundo sea cada vez más bonito”.

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El apoyo que no sabe de chantajes

  • Nuestra pareja debe ser el mejor apoyo con el que contar en nuestra vida. Ahora bien, en ocasiones, hay quien entiende el apoyo por un “si yo hago esto por ti tú debes hacer esto otro por mí”.

No es lo adecuado. El amor sincero no sabe de chantajes ni egoísmos, no es priorizarme a mí mismo esperando que la otra persona se ajuste a mis necesidades.

  • Las relaciones de pareja más felices y duraderas saben que el apoyo incondicional es ese timón que nos guía en días complejos, en esos momentos en que más necesitamos a alguien capaz de recordarnos que podemos con todo, que contamos con su amor y su ayuda.

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El amor que no somete, el amor que permite crecer

Quien te quiere no te pone alambradas, quien te ama no pone límites a tu crecimiento. Te ofrece alas para volar y raíces para crear un mismo árbol, un mismo jardín que cuidar cada día.

  • No es algo fácil de conseguir, porque no todo el mundo entiende ni sabe favorecer el crecimiento personal de la pareja atendiendo a su vez ese espacio privado que creamos entre los dos.
  • El amor que es auténtico es capaz de permitir cada día que el ser amado tenga sus intereses, sus aficiones, sus valores. Es dejar que el ser amado invierta en su felicidad para que, a su vez, ese bienestar personal nos implique más en la relación.
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Es algo que vale la pena propiciar. No lo olvides: si amas a alguien, riega ese compromiso cada día, en cada momento.

 

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