Amores que no saben de años, arrugas y tiempo

El secreto de los amores atemporales está en la comprensión, en la capacidad de compenetrarse y el respeto. Son parejas que se encargan de crecer juntas y aportar felicidad a la relación.

Hay amores que duran un verano, un año o una vida entera. En realidad, poco importa la duración si la experiencia ha valido la pena, si nos ha aportado felicidad y un recuerdo que guardar.

Ahora bien, los más enriquecedores, los amores que nos hacen crecer y echar raíces por dentro y por fuera son aquellos que nos acompañan hasta esas edades en que nos pesan los huesos y los años, pero nunca el tiempo compartido.

Hay a quien le cuesta creer aquello de que los amores eternos, los de toda una vida, puedan existir realmente. Los hay, y estos serían sus secretos.

Los pilares que construyen los amores de toda una vida

Empezaremos concretando un aspecto importante. Hay parejas que tienen una relación de 2, 5 o 10 años y la disfrutan con la misma felicidad que aquellos que la conservan durante toda una vida.

A su vez, hay quien encuentra su bienestar y su equilibrio en soledad. Con esto queremos decir que en realidad, la felicidad tiene muchos caminos y muchas caras, y que no hemos de idealizar “los amores eternos”.

El amor dura lo que tiene que durar, y a su vez, durará si ambas partes invierten tiempo, cariño y esfuerzos. Veamos cuáles son esos pilares que definen las relaciones más estables.

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No se trata de “soportar”, sino de construir

  • Seguro que a lo largo de tu vida habrás escuchado que, en el amor, lo más importante es saber soportar, ceder, tener paciencia y perdonar.
  • Hay que tener paciencia, sin duda; hay que saber perdonar, es cierto, pero con equilibrio y cuidando siempre de nuestra autoestima.
  • Los amores que duran toda una vida no se limitan a callar y disimular. No es saludable ni adecuado para nuestro bienestar emocional.
  • Las relaciones positivas y duraderas saben construir, llegan a acuerdos y cuidan de que cada día.
ancianos abrazados

La preocupación sincera del uno por el otro

Una pareja pasa por múltiples etapas donde no están exentas las crisis. Problemas laborales, familiares, época en que caemos en la rutina y la monotonía…

  • Los amores sinceros que duran toda una vida afrontan los baches personales, porque hay una auténtica complicidad y preocupación mutua.
  • No se busca el bienestar propio a cada momento, el egoísmo se desactiva, no en beneficio exclusivo del otro, sino también por el bien común.
  • Si no hay interés por la otra persona ni se muestra con sinceridad y autenticidad, el vínculo se va perdiendo.

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La magia de hacer cosas juntos

Las parejas felices son, ante todo, un gran equipo. Poco a poco van limando diferencias, y no porque uno ceda y el otro aguante, sino porque existe un claro respeto mutuo.

  • Un aspecto que nos une día a día con más intensidad es el placer de hacer cosas juntos. Levantarnos juntos, acostarnos, reírnos, divertirnos…
  • Si hay complicidad y deseo por seguir compartiendo cosas, espacios y proyectos esas parejas llegarán a la ancianidad con el mismo cariño.
  • Ahora bien, un aspecto que también debemos tener en cuenta es “el crecimiento”. Hacer cosas juntos significa también seguir experimentando e iniciando nuevos proyectos.

De ese modo, seguimos descubriendo aspectos el uno del otro que refuerzan aún más el vínculo.

  • Viajar juntos, salir con nuevos amigos, permitir que tanto uno como el otro tengan sus propias aficiones y proyectos hará también que crezcamos individualmente y como pareja.

Para concluir, estamos seguros de que a tu alrededor, cuentas con esa anciana pareja que te llena de admiración por ese amor.

Seguramente, hayan pasado por muchas dificultades e instantes de crisis; sin embargo, han luchado el uno por el otro y por la propia relación. Saben que el amor es construir, es invertir y ante todo, cuidar el uno del otro.