Entendiendo un análisis de sangre, te explicamos todos los parámetros

Alicia Romero · 25 marzo, 2018
Los análisis de sangre son utilizados para facilitar el diagnóstico de multitud de enfermedades relacionadas con la sangre, glándulas de secreción hormonal, hígado o riñones.

El análisis de sangre, más conocido como ‘Analítica’, es una prueba diagnóstica muy utilizada en todos los sectores de la salud. A pesar de la sencillez de su procedimiento, permite detectar muchas enfermedades de forma precoz y realizar su abordaje.

La prueba consiste en una extracción de sangre que luego se lleva a laboratorio para su análisis. De acuerdo a lo que se quiera detectar, se emplean unos parámetros u otros. Ahora bien, un análisis de sangre general consta de distintas partes:

  • Hemograma.
  • Bioquímica general.
  • Perfil hepático.
  • Función renal.

Cuando se sospecha una enfermedad más específica, se pueden buscar otros marcadores. Por ejemplo, en el seguimiento de los pacientes que han sufrido algunos tipos de cáncer, pueden pedirse marcadores tumorales para vigilar la evolución.

Hemograma, primera parte de un análisis de sangre

El hemograma es la parte del análisis de sangre que determina las características de las células sanguíneas. Permite sospechar o incluso diagnosticar algunas enfermedades, como las anemias o las leucemias. Se recoge información de las tres líneas celulares de la sangre: los glóbulos rojos (hematíes), glóbulos blancos (leucocitos) y plaquetas.

Serie roja: glóbulos rojos

Glóbulos rojos

Los glóbulos rojos son células pequeñas que aportan oxígeno a las células para que realicen sus funciones. El oxígeno va en su interior unido a una proteína formada por hierro que se llama: hemoglobina.

Por esta razón, la hemoglobina es un parámetro muy útil para ver alteraciones de estas células, principalmente las anemias. Unos niveles de hemoglobina menores de 12-13 mg/dL indican que existe anemia.

La anemia es una disminución de los glóbulos rojos o, mejor dicho, una disminución de su capacidad para transportar oxígeno. Esto se puede deber a distintas causas, para tener más información sobre la causa de la anemia existen otros parámetros:

  • VCM (Volumen corpuscular medio): mide el tamaño de los glóbulos rojos, ya que puede haber aumentado (anemia macrocítica) o disminuido (anemia microcítica).
  • HCM (Hemoglobina corpuscular media): da información sobre la cantidad de hemoglobina que tiene cada glóbulo rojo.
  • CHCM (Concentración de hemoglobina corpuscular media): relación entre la hemoglobina y el tamaño de los hematíes. Divide las anemias en hipercrómicas (concentración de hemoglobina alta) e hipocrómicas (la concentración es baja en relación al tamaño de los hematíes).
  • RDW (Amplitud de distribución eritrocitaria): permite saber si el tamaño de los glóbulos rojos es homogéneo o si hay unos alterados y otros normales. Valores elevados de este parámetro sugieren distintos tipos de anemia.

El caso contrario, un aumento de los glóbulos rojos, se llama policitemia. Lo marca el número de hematíes, que también se refleja en la analítica. Para confirmar el aumento de hematíes tiene importancia otro parámetro: el hematocrito. Esta medición indica el número de hematíes por unidad de sangre.

Serie blanca: glóbulos blancos

Los glóbulos blancos o leucocitos son células que forman parte del sistema inmunitario. Cuando sus niveles suben, puede indicar que hay una infección y están luchando contra ella. Si la elevación es muy acusada, puede indicar una leucemia. Si al contrario, disminuyen, puede indicar una debilidad de nuestras defensas.

Hay distintos tipos de leucocitos y cada uno tiene una función determinada. Por ello, además del número total de glóbulos blancos, también aparece el porcentaje y el número de cada tipo de leucocito. Es lo que se conoce como fórmula leucocitaria:

  • Neutrófilos: estas células intervienen en la respuesta inmune frente a infecciones bacterianas. Si los valores están elevados suele indicar que hay una infección. Una disminución de los mismos se denomina neutropenia, y es una causa importante de inmunosupresión.
  • Eosinófilos: intervienen en reacciones alérgicas e infecciones parasitarias, por lo que aumentan en estas situaciones.
  • Basófilos: también participan en reacciones alérgicas.
  • Linfocitos: son las células principales del sistema inmune. Sin embargo, tardan en sintetizarse por lo que se elevan más en infecciones crónicas. También se elevan de forma característica en infecciones producidas por virus.
  • Monocitos: también elevadas en infecciones crónicas y víricas.

Plaquetas

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Las plaquetas son componentes sanguíneos relacionados con la hemostasia. Este proceso es el que evita la salida masiva de sangre de los vasos cuando nos hacemos una herida, cerrando el vaso afectado.

También contribuye a que la sangre fluya por los vasos, evitando que se formen coágulos que los obstruyan. En este sentido, los parámetros principales son:

  • Plaquetas: mide el número total de plaquetas en la sangre. Si están elevadas (trombocitosis), aumenta el riesgo de obstrucción de los vasos o trombosis. Por el contrario, una disminución de las plaquetas (trombopenia) hace que se sea muy susceptible a las sufrir hemorragias.
  • VPM (Volumen plaquetario medio): señala el tamaño de las plaquetas, que puede estar aumentado o disminuido en algunas enfermedades.
  • Plaquetocrito: es un valor similar al hematocrito pero aplicado a las plaquetas. En este caso se mide la cantidad de plaquetas por volumen de sangre.

Las alteraciones de la hemostasia pueden deberse a la variación en el número de plaquetas o de otros componentes de este sistema.

Si el estudio plaquetario es normal, puede pedirse una prueba de coagulación, que aporta información más detallada sobre los factores de coagulación. Estos factores son moléculas que participan junto a las plaquetas en el control de la hemorragia.

Bioquímica general

Esta parte del análisis de sangre muestra información sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas. También refleja los niveles de los minerales más abundantes en nuestro organismo.

Metabolismo de hidratos, lípidos y proteínas

En el caso del metabolismo de los hidratos de carbono, se miden los niveles de glucosa en sangre o glucemia. Teniendo en cuenta que la glucosa varía en función del tiempo que transcurre desde las comidas, deben estar dentro de unos rangos.

Si los niveles de glucosa se mantienen aumentado, puede indicar una diabetes mellitus. En esta enfermedad la glucosa no entra correctamente en las células, por lo que aumentan sus niveles en sangre. En el seguimiento de los pacientes con diabetes también se tiene en cuenta otro parámetro: la hemoglobina glicosilada (HbAC1).

Como aumentan los azúcares en sangre, una parte se unen a la hemoglobina. Los niveles de hemoglobina glicosilada normales o ligeramente elevados indican buen control de la enfermedad.

Los niveles de lípidos o grasas deben mantenerse dentro de unos rangos. Aunque no es bueno tenerlos bajos ya que forman parte de muchas estructuras celulares y son una fuente de energía, un exceso de los mismos puede predisponer a muchas enfermedades cardiovasculares.

Se miden los niveles en sangre de los lípidos principales en el organismo: los triglicéridos y el colesterol (HDL y LDL). Cuando hay niveles elevados de estos parámetros pueden indicar patologías relacionadas con el metabolismo de los lípidos. La patología más conocida es la hipercolesterolemia familiar.

El estudio proteico rutinario no es muy extenso. La proteína más abundante en el plasma sanguíneo es la albúmina, regulando los niveles de otras moléculas.

Cuando la concentración de albúmina varía, altera la tensión sanguínea. Puede indicar un problema renal (donde se elimina) o hepático (donde de sintetiza). También pueden solicitarse otras moléculas como el ácido úrico, elevado en enfermedades reumáticas como la gota.

Minerales

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Nuestro cuerpo necesita minerales para realizar funciones tan esenciales como: la contracción muscular, la formación del esqueleto o la transmisión de impulsos nerviosos.

Las variaciones en los niveles de los mismos pueden desencadenar o alterar trastornos importantes. De forma rutinaria suelen solicitarse los niveles de:

  • Sodio: sus niveles están muy relacionados con el volumen sanguíneo. Cuando sus niveles aumentan también lo hace el volumen sanguíneo, apareciendo hipertensión. En el caso contrario hay hipotensión, que suele ser indicativa de una deshidratación.
  • Potasio: es el catión más abundante dentro de nuestras células. Tanto el sodio como el potasio suelen alterarse en trastornos relacionados con el riñón, que es el órgano encargado de regular los niveles iónicos en nuestro organismo.
  • Calcio: alteraciones en sus niveles pueden indicar patologías óseas o de las glándulas paratiroides. Son cuatro glándulas localizadas en el cuello, en relación con la glándula tiroides, que regulan los niveles de calcio.
  • Cloro: el cloro es un ión con carga negativa que participa en la regulación de distintos procesos. Alteraciones en sus niveles pueden alertar de un trastorno renal.

Existen muchos más componentes minerales en nuestro organismo con funciones importantes, como el yodo, el fósforo o magnesio. Sus niveles pueden alterarse por múltiples motivos relacionados con funciones específicas o alteraciones metabólicas generales.

Las causas principales son alteraciones renales o la deshidratación (Por ejemplo, después de una gastroenteritis, los vómitos y la diarrea hacen variar los niveles iónicos).

Perfil hepático

Otra de las partes del análisis de sangre es el perfil hepático. Para entender su importancia, es necesario repasar lo siguiente: 

El hígado es un órgano con una función muy compleja. Interviene en la digestión, en la síntesis de muchas moléculas y en el metabolismo de muchas sustancias de desecho. Para detectar posibles alteraciones hepáticas se miden los niveles en sangre de determinadas enzimas que se sintetizan en él.

Hay que tener en cuenta que debido a la complejidad de este órgano, muchas circunstancias pueden alterar los niveles de las mismas. Muchas infecciones y medicamentos cursan con una elevación de estas enzimas sin que signifique que el hígado esté enfermo.

Las principales enzimas reflejadas en un análisis de sangre son:

  • ALT y AST: más conocidas como transaminasas. Son moléculas presentes en muchos tejidos relacionadas con el metabolismo celular.
  • Fosfatasa alcalina.

Estas moléculas aumentan en muchas circunstancias. Un aumento elevado de sus niveles sí es indicativo de una posible patología del hígado, como una hepatitis alcohólica, infecciosa o cáncer de hígado.

Para confirmar la alteración hepática hay que descartar situaciones que puedan alterar los niveles. Además, hay que completar el estudio hepático con otras pruebas, como determinar la bilirrubina.

Es una sustancia de desecho procedente de la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos, se metaboliza en el hígado por lo que una alteración del mismo aumenta sus niveles. También se puede realizar una ecografía hepática.

Función renal

Analítica de sangre

El riñón es el órgano encargado de filtrar la sangre, eliminando las sustancias de desecho en forma de orina. Por esa razón, una enfermedad renal hace que estas sustancias se acumulen en el organismo, con efectos que pueden ser muy perjudiciales.

En este órgano, se realiza un balance de muchas sustancias, como iones y proteínas. Los parámetros que mejor indican un posible fallo renal son:

  • Filtrado glomerular: calcula la cantidad de sangre que filtra el riñón por unidad de tiempo.
  • Creatinina: es una proteína presente en los músculos que se elimina totalmente por vía renal. Si sus niveles aumentan en sangre es indicativo de un fallo renal, ya que no lo está eliminando correctamente.
  • Urea: es un producto de desecho formado en el riñón a partir de los desechos filtrados. Al igual que la creatinina, un aumento de los niveles de urea en sangre indican que el riñón no filtra de forma adecuada. Para especificar la causa y el tipo de alteración son necesarias otras pruebas, como un examen de orina.

Otras determinaciones analíticas

Hasta ahora, se han comentado los parámetros que suelen pedirse en un análisis de sangre general. Si hay sospecha de alguna patología específica, es posible que el médico decida llevar cabo otras averiguaciones.

Por ejemplo, si se sospecha una infección vírica, pueden solicitarse pruebas que indiquen si existen partículas de los mismos en sangre. Es lo que se denomina ‘Serología vírica’. También son comunes los estudios hormonales.

Las hormonas son sustancias producidas en glándulas de nuestro organismo para ser liberadas a la sangre. Por el torrente circulatorio llegan a los distintos órganos, donde ejercen su función. Los trastornos de las glándulas pueden alterar los niveles de las mismas en la sangre, por lo que son fácilmente detectables en un análisis de sangre.