Anemia: consejos fáciles para prevenirla y tratarla a través de la dieta

Valeria Sabater · 10 octubre, 2014
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli el 1 febrero, 2019
La anemia es una enfermedad que aqueja en mayor medida a las mujeres, especialmente durante el embarazo. Para combatirla, es fundamental buscar supervisión médica y llevar una dieta rica en hierro.

La anemia o déficit de hierro en nuestra sangre es, sin duda, una de las realidades más comunes. En especial entre las mujeres, ya que, menstruaciones abundantes o la dificultad de nuestro cuerpo para asimilarlo hacen que padezcamos esta enfermedad tan frecuente.

Te damos pautas sencillas para que vayas superándola poco a poco.

La anemia y sus efectos en nuestro cuerpo

En ocasiones nos sentimos cansadas sin saber por qué, se nos cae el cabello, nuestras uñas están frágiles y no podemos cumplir con nuestro día a día de modo tan eficaz como antes. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Seguramente lo primero que harás es sin duda ir al médico, y será él quien nos informe de que nuestro nivel de hierro en sangre es muy bajo y que padecemos anemia.

Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  • Falta de aliento
  • Debilidad
  • Mareos
  • Frío en pies y manos
  • Latido irregular o rápido
  • Dolor en el pecho

Por lo común, nos suelen recetar los habituales comprimidos de hierro. Unas pastillas que para mucha gente son difíciles de tomar porque causan algunos pequeños efectos secundarios: estreñimiento o diarrea, gases o dolor de estómago. Pero por lo general son efectivas y elevan el hierro en sangre.

Hemos de estar siempre muy atentas a los signos de nuestro cuerpo que puedan indicarnos el llegar a sufrirla de nuevo. Recuerda que la anemia trae como consecuencia que presentemos un menor recuento de glóbulos rojos y, por tanto, que dispongamos de menos oxígeno en sangre. Por lo tanto, el corazón sufre más, va más rápido y nos cansamos más.

Si la anemia se vuelve persistente entonces deberemos pasar por un análisis más exhaustivo para averiguar a qué se debe este nivel tan bajo de hierro, para averiguar cuál es su origen. Factores genéticos y otras enfermedades pueden desembocar en anemia, pero por lo común, es algo que puede resolverse con complementos de hierro y una adecuada nutrición.

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Pautas sencillas para elevar tu nivel de hierro en sangre

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que existen ciertos alimentos que podrían interferir con la absorción del hierro en nuestro cuerpo. Tal es el caso de la cafeínael té e incluso el calcio presente en los los lácteos o los fitatos de los cereales. Estos hacen que el hierro no se asimilie como debería, ya que son inhibidores. Nos hacen perder una pequeña cantidad del mismo.

¿Qué quiere decir esto? Básicamente, que debemos cuidar cómo nos alimentamos para que el hierro se fije adecuadamente. No podemos, por ejemplo, tomarnos un plato de espinacas para después consumir un té, perderíamos parte de este mineral. Así pues veamos unos consejos muy útiles.

El jugo verde, tu gran aliado.

Jugo verde: un aliado contra la anemia.

Las verduras de hoja verde son altamente ricas en hierro. Para desayunar, sería muy adecuado que te prepararas un jugo verde. Para ello, podemos preparar un licuado con espinacas o col rizada, una manzana y unas ramitas de perejil. El sabor te parecerá un poco fuerte, de ahí que sea adecuado añadir medio vaso de agua para que el licuado no te quede tan espeso. Bébelo poco a poco.

Dos horas después de tu desayuno ya puedes consumir un café o un té. De este modo, no interacciona con ningún otro alimento que disponga de hierro.

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Almuerzos y cenas ricos en hierro

Vegetales de hoja verde para vencer la anemia.

Cuidaremos de que nuestro almuerzo disponga de un alto contenido en hierro.

  • Los bivalvos son excelentes: mejillones, berberechos, almejas, chirlas..
  • Las carnes rojas las consumiremos una sola vez a la semana. Los demás días, puedes hacerte ricas ensaladas con trocitos de pechuga de pavo o pollo.
  • Combínalo con espinacas, recuerda que sin son naturales dispondrán de mayor índice de hierro (si las freímos o las cocinamos, pierden sus nutrientes, así que siempre es mejor tomarlas crudas). Los berros, los rábanos, las remolachas, el perejil o las coles de Bruselas o las legumbres, como las lentejas, también son muy ricas en este mineral y nos combinan muy bien con las ensaladas.

Dos horas después de tu almuerzo, puedes complementar tu dieta diaria con un aporte rico en fibra o de cereales fortificados. Puedes hacerte un tazón de avena, un sándwich integral o un té si lo deseas.

Para cenar podemos prepararnos, por ejemplo, unas berenjenas rellenas al horno. Para el relleno puedes utilizar paté de hígado o carne picada. Combínalo con trocitos de tomate y rellena las ricas berenjenas.

Supervisión médica y suplementación

Elevar tus niveles de hierro requiere algo de esfuerzo. No se trata en absoluto de comer únicamente carne roja, por ejemplo. Siempre debes contar con supervisión médica y seguir la dieta recomendada por los profesionales. Los suplementos de hierro son efectivos, pero nuestra alimentación es la clave.

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