Anemia durante el embarazo

La anemia puede surgir durante el embarazo como consecuencia de los cambios biológicos que implica este hermoso proceso. Su detección a tiempo es fundamental para la salud de la mujer y la vida del bebé.

A lo largo del embarazo, las necesidades del organismo se transforman para cubrir las del bebé. Sin embargo, la anemia es uno de los mayores problemas que se muestran en este proceso. En este post, te explicamos cómo prevenir la anemia durante el embarazo y el tratamiento a seguir .

La anemia se define como la disminución considerable de glóbulos rojos que no contienen suficiente hemoglobina, pigmento proteínico que transporta el oxígeno hacia el cuerpo humano.

La anemia durante el embarazo ha sido un pacedimineto bastante frecuente en los últimos años. Más del 50% de las mujeres han sufrido de esto en distintos niveles (inicial, intermedio y grave). Es importante tomar en cuenta que si no se trata a tiempo, puede causar lesiones irreversibles en órganos vitales y causar la muerte del bebé.

Causas y tipos de anemia

Clínica de la anemia ferropénica

Los factores que influyen en la aparición y el progreso de la anemia durante el embarazo varían según el metabolismo de la futura madre. Sin embargo, las causas más frecuentes son:

  • Pérdida considerable de sangre.
  • Cáncer.
  • Desaparición de médula ósea.
  • Deficiencia de ácido fólico o hierro (anemia ferropénica).

El último punto es el más habitual. El hierro es un mineral que nuestro cuerpo no produce, por lo que debemos obtenerlo a través de la ingesta de determinados alimentos. Cada glóbulo rojo utiliza un porcentaje para producir hemoglobina.

La cantidad de sangre aumenta en la segunda mitad del embarazo a causa del bebé, por lo que el hierro es aún más difícil de absorber. Si no hay suficiente, entonces no se producen glóbulos rojos y así se desarrolla la anemia ferropénica en grados bastante críticos.

Aunque la dieta sea balanceada y la cantidad de vitaminas sea la adecuada, no garantiza la imposibilidad de padecerla, puesto que en el embarazo los procesos digestivos cambian.

Por otra parte, la anemia megaloblástica se desarrolla por un déficit de ácido fólico y vitamina B12. Casi el 90% de las mujeres sufren de esto porque esta vitamina es hidrosolubre, lo que significa que el cuerpo humano la elimina en el proceso de orina. La función de este elemento es la formación de glóbulos rojos.

La ingesta insuficiente de este ácido es una de las principales consecuencias de la aparición de defectos congénitos en el bebé. Generalmente, los médicos recomiendan una dosis diaria para prevenir cualquier tipo de patología.

Visita este artículo: 7 formas de combatir la anemia ferropénica sin tomar hierro

Prevención y consejos

Cómo alimentarse durante el embarazo

Es indispensable que, además del ejercicio continuo, consultes a un(a) nutriólogo(a) para que tengas una dieta balanceada que incluya hierro, vitamina B12, algunos suplementos en caso de que seas vegetariana, entre otros elementos. No hay mejor manera de evitar un padecimiento de esta magnitud, especialmente si eres cuidadosa con las instrucciones de tu médico.

Asimismo, evita los productos con cafeína, ya que disminuyen la capacidad de absorber el hierro. Otro ejemplo son los alimentos que contienen conservadores o vegetales con exceso de fosfato. Sé muy selectiva con los panes y los cereales.

A lo largo de tu embarazo, acude a un laboratorio y pide un examen de sangre con la finalidad de detectar la presencia de anemia en un nivel inicial o de parásitos intestinales.

¿Quieres conocer más? Lee: Los mejores alimentos que se deben comer durante el embarazo

Tratamientos para la anemia durante el embarazo

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Si ya padeces anemia, hay varias formas para recuperarte. Apégate a una dieta variada y equilibrada que vaya acorde a las necesidades de tu cuerpo, en la que puedes incluir:

  • Pescado y mariscos.
  • Vegetales de hojas verdes.
  • Hígado.
  • Legumbres.
  • Huevos.
  • Leche y sus derivados.
  • Frutas.
  • Carnes rojas (no en exceso).
  • Pan integral.
  • Carne de aves.

El médico será el único responsable de prescribir suplementos con hierro, ácido fólico o vitamina B12 y te dará indicaciones precisas para que aumentes o disminuyas la dosis hasta que desaparezca la anemia.

Para absorber la mayor cantidad de hierro, las píldoras las ingerirás con el estómago vacío y con agua natural o con jugo de naranja. Nunca las tomen con leche, porque el calcio no permite la absorción del mineral.

Si sigues estas recomendaciones, en pocos meses los niveles de hemoglobina y de células rojas comenzarán a elevarse, pero no interrumpas el tratamiento hasta que tu médico así lo indique.

El embarazo y el parto son etapas en las que el cuerpo de la mujer afronta grandes cambios y transformaciones que poco a poco conocerás. Los hábitos, las rutinas y las nuevas costumbres son las que te harán una madre prevenida, responsable y cuidadosa para preparar la llegada de tu bebé.

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