Anemia ferropénica: qué es y en qué consiste

El hierro es uno de los componentes fundamentales de la hemoglobina funcional, por ello, un déficit de hierro de traduce en un déficit de hemoglobina. La principal consecuencia es unos niveles de oxígeno insuficientes.

La anemia ferropénica es el tipo de anemia más frecuente. Afecta principalmente a mujeres en edad fértil, aunque existen otros factores de riesgo. Se debe a una falta del hierro necesario para la síntesis de hemoglobina en los glóbulos rojos.

Durante la inspiración, el aire que entra en los pulmones pasa a la sangre y se une a la hemoglobina para distribuirse por el organismo. Si el hierro es deficiente lo será también la hemoglobina, por lo que el transporte de oxígeno es menor y conduce a una falta del mismo en los tejidos, que se manifiesta con lo que se conoce como síndrome anémico.

La anemia no se debe únicamente a la falta de hierro. La definición de anemia incluye a un conjunto de entidades clínicas que cursan con unos niveles de hemoglobina menores de 13g/dL en hombres y menores de 12g/dL en mujeres, acompañado de síntomas de los que hablaremos a continuación.

Los niveles de hemoglobina pueden disminuir por distintas causas además de la falta de hierro, como son la alteración de las moléculas encargadas de su síntesis o una destrucción acelerada de glóbulos rojos (este proceso se denomina hemólisis). En este artículo nos vamos a limitar a hablar de la anemia por carencia de hierro o anemia ferropénica.

Nuestro organismo no utiliza el hierro únicamente para la síntesis de hemoglobina, sino que también forma parte de muchas moléculas y enzimas necesarias para un correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Por eso, un adulto necesita ingerir 10 mg de hierro al día. Las mujeres en edad fértil deben aumentar la dosis a 11,5-12 mg al día debido a las pérdidas menstruales.

Alimentos ricos en hierro

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Los alimentos ricos en hierro pueden diferenciarse en dos grandes grupos:

  • Alimentos de origen animal: principalmente en la carne roja, el hígado y la morcilla. Contienen hierro en forma de hierro hemínico, con una absorción rápida por difusión simple en la mucosa intestinal.
  • Alimentos de origen vegetal: son ejemplos las espinacas, las acelgas y algunos frutos secos. En este caso se ingiere hierro no hemínico, cuya absorción es más lenta y por transporte activo (requiere moléculas y energía que faciliten la absorción).

Visita este artículo: Las consecuencias del déficit de hierro

Causas de anemia ferropénica

El déficit de hierro puede deberse a una disminución de la ingesta o a un aumento de las pérdidas o de las necesidades:

  • Disminución de la ingesta: es más frecuente en países subdesarrollados.
  • Disminución de la absorción intestinal: se debe a enfermedades digestivas que alteran el tubo digestivo y con ello, la absorción de hierro y otros nutrientes. Ocurre tras resecciones de estómago (gastrectomías), en la enfermedad por malabsorción o en algunas parasitosis.
  • Aumento de las necesidades: ya hemos dicho que las necesidades diarias de un adulto rondan los 10 mg de hierro, pero existen momentos en el desarrollo en el que éstas aumentan:
    • Embarazo, ya que el hierro se utiliza para formar estructuras placentarias. Por ello, a veces se administra hierro de forma preventiva o profiláctica durante el embarazo. También puede se necesario en recién nacidos prematuros, que carecen del hierro de los depósitos naturales.
    • Adolescencia.
  • Aumento de las pérdidas: es la causa más frecuente en países occidentales. Se debe a:
    • Pérdidas de sangre por hemorragias digestivas crónicas o genitourinarias como una menstruación excesiva. De hecho, en mujeres de edad fértil ésta es la etiología más frecuente.
    • También ocurre en el contexto de otras patologías como la hemosiderosis pulmonar o acumulación de sangre en los pulmones.
    • Por una donación de sangre excesiva.

Clínica de la anemia ferropénica

Clínica de la anemia ferropénica

En los pacientes con anemia ferropénica debemos destacar además de la clínica anémica (síndrome anémico), aquellos síntomas que se deben propiamente a la falta de hierro (síndrome ferropénico). Además, debemos tener en cuenta que en el organismo existen depósitos de hierro que empezarán a disminuir antes de que aparezcan síntomas de anemia. Entonces, podemos diferenciar tres etapas:

  • Anemia prelatente: el hierro se acumula en distintos órganos en forma de ferritina y hemosiderina (en el hígado), y en algunas células como los macrófagos (células del sistema inmunitario). En esta etapa, que es asintomática, disminuyen los niveles de hierro de los depósitos.
  • Anemia latente: La síntesis de glóbulos rojos es con hierro insuficiente (es lo que se conoce como eritropoyesis ineficaz), por lo que los hematíes son más pequeños.
  • Anemia franca: acompañada de síntomas de anemia y unos niveles de hemoglobina bajos.

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Síndrome anémico

El déficit de hemoglobina va a provocar principalmente síntomas que afectan a cabeza, corazón y músculos:

  • Cabeza: se caracteriza típicamente con mareos, dolor de cabeza, vértigos e irritabilidad. En ocasiones pueden aparecer moscas volantes (puntos negros que se mueven en el campo visual) o acúfenos (escuchar sonidos que no existen).
  • Corazón: la anemia va a cursar con la presencia de palpitaciones, soplos, disnea y fatiga. 
  • Músculos y otros tejidos: pueden aparecer calambres musculares, fatiga, astenia y palidez cutánea. 

Síndrome ferropénico

El déficit de hierro va a cursar distintos síntomas:

  • Cambios en los epitelios (piel y mucosas):
    • Caída del pelo
    • Uñas con forma cóncava y quebradizas, se denomina coiloniquia.
    • En la boca se van a ver heridas en las comisuras labiales que se conocen como rágades.
    • Disfagia o dificultad para la deglución, por alteraciones en el esófago.
    • Gastritis o inflamación de la mucosa del estómago.
  • Alteraciones neurológicas:
    • Síndrome de pica: se caracteriza por al tendencia a ingerir sustancias no nutritivas, como tierra (geofagia), hielo (pagofagia), cal, yeso, etc.
    • Alteraciones de conducta
  • Si aparece durante la etapa de desarrollo puede producir un retraso del crecimiento.

Diagnóstico de la anemia ferropénica

Diagnóstico de la anemia ferropénica

La anemia se sospecha por las manifestaciones clínicas que acabamos de mencionar y se confirma mediante una analítica convencional que muestre los niveles bajos de hemoglobina. Una vez diagnosticada la anemia, hay que buscar lo que la está causando, en este caso un déficit de hierro se manifiesta por unos niveles de ferritina bajos.

La disminución de la hemoglobina y de la ferritina son los parámetros principales, aunque existen otros marcadores que pueden ayudar en los casos dudosos. Algunos de estos parámetros son unos hematíes de pequeño tamaño y con menor hemoglobina, lo que se puede determinar haciendo un frotis sanguíneo. También tiene importancia buscar qué está produciendo el déficit de hierro, como pueden ser las hemorragias o enfermedades intestinales, en cuyo caso aparecerán además los síntomas derivados de estas patologías.

El tratamiento de la anemia ferropénica consiste en corregir la causa que produce la anemia y en facilitar el hierro deficitario. Se hace principalmente en forma de sulfato ferroso que se administra de forma oral en ayunas, manteniendo el tratamiento entre 3 y 6 meses en función de la gravedad de la anemia.