Angiogénesis: qué es y en qué consiste

María José 5 enero, 2018
La angiogénesis es el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros ya existentes. Se trata de un proceso crucial en el desarrollo humano.

La angiogénesis es el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes. Es un proceso que se produce de manera natural tanto durante el desarrollo embrionario como posteriormente, durante la vida adulta. Del mismo modo, resulta un proceso clave en el crecimiento de tumores sólidos.

La puesta en marcha del proceso de angiogénesis se debe a la participación de una serie de moléculas activadoras, los llamados factores proangiogénicos. Su actividad debe encontrarse en equilibrio con la actividad de los factores antiangiogénicos, moléculas cuya función es inhibir el proceso. De todos los factores implicados de manera tanto positiva como negativa, el más importante es el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF).

La pérdida de este equilibrio entre las señales de activación y de inhibición es un factor fundamental en el cáncer.

¿En qué procesos está presente la angiogénesis?

En qué procesos está presente la angiogénesis

Por un lado, de manera fisiológica, la angiogénesis es un proceso presente:  

  • Durante el desarrollo embrionario, permitiendo la vascularización de las estructuras recién formadas.
  • En la formación y crecimiento de los huesos.
  • Durante la reparación de las lesiones, como en la cicatrización de las heridas.
  • En mujeres en edad fértil es clave durante el ciclo menstrual, y en embarazadas, para el desarrollo de la placenta.

Por otro lado, la angiogénesis está, igualmente, presente en algunas patologías. En este sentido, su implicación más importante es el papel que desempeña en el crecimiento de los tumores.

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Proceso de angiogénesis

Si VEGF es el factor clave del proceso, los niveles bajos de oxígeno son la señal crítica para la producción de VEGF. La hipoxia induce un aumento en la concentración de un factor denominado factor inducible por hipoxia, HIF1, en las células. A su vez, HIF1 actúa sobre el núcleo celular, promoviendo los procesos genéticos necesarios para la producción de VEGF.

Una vez producido, VEGF se une a sus receptores, localizados en las células endoteliales. Esta unión actúa como si se conectase un enchufe (VEGF) a la corriente (receptores). De este modo, se estimula la proliferación de las células endoteliales, su crecimiento y su supervivencia. Todo ello es posible gracias a complejas interacciones bioquímicas intracelulares, cuyo resultado final es la formación de nuevos vasos. La formación progresiva de nuevos vasos a partir de otros preexistentes permite la irrigación de los tejidos. De este modo, se mantiene el aporte de sustancias a las células.

Angiogénesis y reparación de heridas

Angiogénesis y reparación de heridas

Las heridas son resultado de traumatismos que rompen la superficie de la piel o de otros tejidos (heridas internas). Se altera así la continuidad de estas superficies, que se recupera gracias al proceso de cicatrización. El proceso de cicatrización de las heridas se realiza en tres fases:

  • Fase de proliferación. Se inicia antes incluso de que haya concluido la anterior. Para ella son fundamentales unas células llamadas fibroblastos. Estas células se “reclutan” en el lugar de la lesión gracias a las señales químicas producidas por las plaquetas durante la fase anterior. Los fibroblastos son los encargados de regenerar el tejido, para lo que es preciso un aporte de componentes constante. ¿Y cómo se consigue este aporte? Formando nuevos vasos gracias a VEGF.
  • Fase inflamatoria. Durante esta, se detiene la posible hemorragia y se liberan sustancias que actúan atrayendo diversas células hasta la lesión. Su objetivo es, por un lado, deshacerse de bacterias, residuos, tejido dañado, etc. Y, por otro lado, permitir que se inicie la fase de proliferación.
  • Fase de remodelación de los tejidos, que involucra la formación de la cicatriz.

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Angiogénesis y cáncer

Angiogénesis y cáncer

El proceso de angiogénesis en los tumores es muy similar al fisiológico. Sin embargo, en estos casos, las concentraciones de las moléculas como VEGF son mucho más elevadas. Además, se ven implicados otros factores que, en las situaciones normales, no intervienen.

Si hay algo que caracteriza a los tumores es la multiplicación descontrolada de las células. Esta proliferación sin freno lleva a la formación de una “masa”. En líneas generales, esto es debido a que, por un lado, se altera el ciclo normal, acelerándose la proliferación. Y, por otro lado, a que las células alteradas ya no responden a las señales de muerte celular (apoptosis).  Se crean así células inmortales que no dejan de multiplicarse.

En este contexto, se rompe también el equilibrio entre las señales que activan y que inhiben la angiogénesis. Así, los niveles de VEGF aumentan enormemente y, como resultado, se forman nuevos vasos que se integran en el tumor. Estos permiten tanto que estas células reciban irrigación, como su expansión y formación de metástasis.

Bibliografía

  1. Saavedra Torres JS, Zúñiga Cerón LF, Freyre Bernal SI, Muñoz Ordoñez GW, Salguero C. El rol de VEGF en la angiogénesis fisiológica y tumoral.
María José

Estudiante de 5º de Medicina y Alumna Interna del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca. Con la nariz siempre metida en averiguar cómo y por qué ocurren las cosas.

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