Angiogénesis: qué es y en qué consiste

La angiogénesis es el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros ya existentes. Se trata de un proceso crucial en el desarrollo humano.

La angiogénesis consiste en la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes. Es un proceso que se produce de manera natural tanto durante el desarrollo embrionario como durante la vida adulta. De ahí que desempeñe un papel clave en el crecimiento de tumores sólidos.

La puesta en marcha de ese proceso se debe a la participación de los llamados factores proangiogénicos. Su actividad debe encontrarse en equilibrio con las moléculas que lo inhiben. Estas últimas constituyen los que se conocen como factores antiangiogénicos. De todos ellos, proangiogénicos y antiangiogénicos, el más importante es el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF).

La alteración del equilibrio entre las señales de activación e inhibición de la angiogénesis está directamente relacionada con el cáncer. ¿Quieres saber más? En este artículo, te explicamos los detalles de manera sencilla.

Procesos en los que está presente la angiogénesis

En qué procesos está presente la angiogénesis

Por una parte, de manera fisiológica, la angiogénesis es un proceso presente:  

  • durante el desarrollo embrionario, lo que permite la vascularización de las estructuras recién formadas,
  • en la formación y crecimiento de los huesos,
  • tanto durante la reparación de las lesiones, como en la cicatrización de las heridas,
  • en mujeres en edad fértil, es clave durante el ciclo menstrual y, en embarazadas, para el desarrollo de la placenta.

Entonces, no es de extrañar que la angiogénesis también esté presente en algunas patologías. Nos referimos, sobre todo, al crecimiento de los tumores.

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El proceso de angiogénesis

Los niveles bajos de oxígeno son la señal crítica para la producción de VEGF. La hipoxia induce en las células un aumento en la concentración de un factor denominado factor inducible por hipoxia, HIF1. A su vez, HIF1 actúa sobre el núcleo celular, promoviendo los procesos genéticos necesarios para la producción de VEGF.

Una vez producido, VEGF se une a sus receptores, localizados en las células endoteliales. Esta unión actúa como si se conectase un enchufe (VEGF) a la corriente (receptores). De este modo, se estimula la proliferación de las células endoteliales, su crecimiento y su supervivencia.

Todo ello es posible gracias a complejas interacciones bioquímicas intracelulares, cuyo resultado final es la formación de nuevos vasos. La formación progresiva de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros preexistentes permite la irrigación de los tejidos. De esta manera, se mantiene el aporte de sustancias a las células.

Angiogénesis y reparación de heridas

Angiogénesis y reparación de heridas

Las heridas son resultado de traumatismos que rompen la superficie de la piel o de otros tejidos (heridas internas). Se altera así la continuidad de estas superficies, que se recupera gracias al proceso de cicatrización.

Ahora bien, el proceso de cicatrización de las heridas se realiza en tres fases:

  • Fase de proliferación. Se inicia incluso antes de que haya concluido la anterior. Para ella, son fundamentales los fibroblastos. Estas células “se reclutan” en el lugar de la lesión gracias a las señales químicas producidas por las plaquetas durante la fase anterior. Por su parte, los fibroblastos son los encargados de regenerar el tejido. Para que ello ocurra, es preciso un aporte de componentes constante. Pero, ¿cómo se consigue este aporte? Pues, formando nuevos vasos gracias a la VEGF.
  • Fase inflamatoria. Durante esta, se detiene la posible hemorragia y se liberan sustancias que actúan atrayendo diversas células hasta la lesión. Su objetivo es, por un lado, deshacerse de bacterias, residuos, tejido dañado, etc. Y, por otro, permitir que se inicie la fase de proliferación.
  • Fase de remodelación de los tejidos. Condiciona la formación de la cicatriz.

Si aún no lo has hecho, lee: Los mejores remedios naturales para la cicatrización de las heridas.

Angiogénesis y cáncer

Angiogénesis y cáncer

El proceso de angiogénesis en los tumores es muy similar al fisiológico. Sin embargo, en estos casos, las concentraciones de moléculas como la VEGF son mucho más elevadas. Además, se ven implicados otros factores que, en situaciones normales, no intervienen.

Si hay algo que caracteriza a los tumores es la multiplicación descontrolada de las células. Esta proliferación sin freno lleva a la formación de una “masa”. Esto sucede, en líneas generales, debido a que, por un lado, se altera el ciclo normal, acelerándose la proliferación. Por otro, a que las células alteradas ya no responden a las señales de muerte celular (apoptosis).

Se crean, así, células inmortales que no dejan de multiplicarse. En este contexto, se rompe también el equilibrio entre las señales que activan e inhiben la angiogénesis.

De esta forma, los niveles de VEGF aumentan desproporcionadamente. Como resultado, se forman nuevos vasos que se integran en el tumor. Estos permiten tanto la irrigación de estas células, como su expansión. Esto último es lo que se conoce como metástasis.

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