Anomalías y alteraciones del tracto genital

23 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Existen múltiples y diversas anomalías del tracto genital. Pueden relacionarse con malformaciones urológicas, o con anomalías cromosómicas.

Las anomalías del tracto genital son frecuentes. Generalmente se asocian a malformaciones urológicas, debido a fallos en el desarrollo prenatal. Sin embargo, las anomalías del tracto genital también pueden asociarse a problemas cromosómicos.

El tracto genital y el urinario se encuentran íntimamente relacionados. Lo mismo ocurre con sus desarrollos prenatales. Es por esto que suelen asociarse malformaciones de estos dos sistemas.

Algo distinto ocurre con las anomalías cromosómicas. En este caso, se producen fallos en los cromosomas sexuales (X e Y). Esto termina por generar malformaciones en el tracto genital.

Desarrollo del tracto genital

Es reseñable que, en un comienzo, el tracto genital y el urinario comparten el mismo conducto, la llamada «cloaca». Esta circunstancia termina cuando el llamado tabique urorrectal los separa, dividiendo la membrana cloacal en dos. Así, los tractos se independizan y cada uno termina por tener su orificio de salida.

Cuando este proceso no se desarrolla de manera correcta, se producen fístulas anogenitales. Esto quiere decir que existirá una comunicación entre estos dos tractos.

Tracto genital femenino

Tracto genital femenino.
Tracto genital femenino: útero y vagina.

Nos centraremos primero en dos partes del tracto genital femenino: el útero y la vagina. Por una parte, el útero se desarrolla a partir de los llamados conductos de Müller (o paramesonéfricos). Estos también dan lugar al tercio superior de la vagina. En un principio hay uno a cada lado y, más tarde, se fusionan.

Los dos tercios inferiores de la vagina surgen a partir de los llamados bulbos sinovaginales. También hay dos a cada lado y más tarde se fusionan.

En un primer momento tanto los genitales externos masculinos como los femeninos son idénticos. Se dividen en tres partes:

  • Tubérculo genital: en este caso da lugar al clítoris.
  • Pliegues uretrales: forman los labios menores.
  • Eminencias genitales: forman los labios mayores.

Tracto genital masculino

En el tracto genital masculino, los conductos de Müller terminan por involucionar en su mayor parte debido a influencias hormonales. Los genitales externos surgen de las mismas tres estructuras. En este caso, crecen gracias a estímulos hormonales.

  • Tubérculo genital: da lugar al llamado falo.
  • Pliegues uretrales: se fusionan y generan la uretra (que aún no llega al glande).
  • Eminencias genitales: cada una forma la mitad del escroto, se fusionan generando el rafe escrotal.

La parte más externa de la uretra se canaliza más adelante de manera independiente. Así se forma el meato uretral externo.

Anomalías del tracto genital femenino

Anomalías útero-vaginales

Se desarrollan en la fase prenatal, por anomalías en las estructuras que las generan. Así, se asocian con frecuencia a malformaciones urinarias. Cuando los conductos de Müller no se fusionan, surgen anomalías en útero y parte superior de la vagina.

  • Útero didelfo, es decir, doble, que suele asociarse a doble vagina. Cuando los conductos de Müller no se han fusionado por completo surge el útero arqueado. Esto genera un pequeño hundimiento (indentación) en la parte media.
  • Bastante frecuente es el útero bicorne, con dos cuernos que desembocan en una única vagina.
  • Existe también el útero bicorne unicervical. En este, a la parte de útero bien desarrollada le sale un cuerno rudimentario. Se produce por atresia del conducto de Müller.

Es posible que exista una atresia de cuello uterino. Esto se produce cuando hay atresia del conducto de Müller a ambos lados.

Malformaciones de los bulbos sinovaginales

Existen otras anomalías del tracto genital relacionadas con malformaciones de los bulbos sinovaginales. Si no llegan a fusionarse, darán lugar a una vagina doble. Sin embargo, si no se desarrollan, darán lugar a una atresia vaginal.

Anomalías en los conductos de Müller

El tercio superior de la vagina no se relaciona con los bulbos sinovaginales sino con los conductos de Müller. Es por eso que en este caso, el cuello uterino (la zona de unión entre útero y vagina) estará rodeado por un saco vaginal.

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Anomalías del tracto genital masculino

Tracto genital masculino.
Tracto genital masculino: pene, uretra y escroto.

Comenzaremos por explicar las anomalías relacionadas con el orificio de salida de la uretra: hipospadia y epispadia. En la hipospadia, el orificio uretral se sitúa en la parte ventral del pene (por debajo). Se produce por fusión incompleta de los pliegues uretrales. Es bastante frecuente.

En la epispadia el orificio uretral se sitúa al contrario, en la parte dorsal (por encima). Esta última se produce al situarse el tubérculo genital a la altura del tabique urorrectal en vez de por encima.

De este modo, la membrana cloacal queda por encima del tubérculo genital. Así es como la desembocadura del seno urogenital queda en la parte dorsal (por encima) del pene.

Puede ocurrir también que el tubérculo genital se divida en dos. En este caso el paciente tendrá un pene bífido. Por último, cuando no se produce suficiente testosterona puede tener lugar un micropene.

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Defectos de diferenciación sexual

La parte del ADN que determina los caracteres sexuales son los cromosomas sexuales, X e Y. Así, pueden existir anomalías en estos dos cromosomas que determinen anomalías en los caracteres sexuales.

Existen múltiples y variados defectos de diferenciación sexual. Un ejemplo es el síndrome de Klinefelter, en el cual el paciente cuenta con cromosomas XXY (o incluso XXXY). La persona este síndrome tendrá testículos pequeños y mamas. Además de otras variadas circunstancias, será infértil. Otro ejemplo de defecto de diferenciación sexual es el síndrome de Turner.

Circunstancias que pueden dar lugar a anomalías del tracto genital

Existen diversas circunstancias que pueden dar lugar a una anomalía del tracto genital. Estas pueden estar relacionadas, en primer lugar, con el embarazo y el parto. Sin embargo, habrían que considerarse otros factores.

Así, un neonato de muy bajo peso tendrá más probabilidades de contar con una de estas anomalías. También puede predisponer a ellas un parto muy prematuro.

El hecho de que existan malformaciones del tracto genital en la familia podría ser también un factor determinante.

Además, el consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo también parece relacionarse con estas anomalías. Por ello siempre es necesario el cuidado y control prenatal.

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