Anorgasmia masculina: qué es y cuáles son sus soluciones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganelli el 6 diciembre, 2018
Aunque parezca que el placer máximo lo alcanzaran los hombres justo en el momento cuando eyaculan, lo cierto es que su cuerpo podría estar experimentando una serie de sensaciones externas sin incluir la más importante: el placer.

Regularmente, escuchamos decir que a las mujeres les cuesta más llegar al orgasmo y, en cierto modo, es verdad porque necesitan más estímulos para llegar a esa sensación. Si es así, podría creerse que este problema, o dificultad de llegar al orgasmo, es exclusivamente femenina. Pero la realidad es que también existe la anorgasmia masculina, incluso, hay casos en los que no llegan al orgasmo.

Se trata de una disfunción que consiste en la ausencia de efecto de placer a pesar de una eyaculación total o parcial. Es la falta recurrente del orgasmo, después de una excitación en la que, generalmente, la respuesta eyaculadora queda inhibida parcialmente. La fase de emisión del semen se da en forma de goteo. Esta disfunción consiste en la ausencia de placer en la eyaculación, pero tiene remedio

Contrario a lo que ocurre con las mujeres, el orgasmo masculino es mucho más difícil fingirlo porque normalmente está acompañado de eyaculación.

Cómo aumentar el volumen de semen.

Eyaculación vs. Orgasmo

Eyaculación y orgasmo no son lo mismo. La eyaculación, o polución, es una respuesta fisiológica cuyo objetivo es expulsar el semen.

El orgasmo masculino, en cambio, se relaciona con las contracciones que se producen desde la próstata y a través del canal por donde se desaloja el líquido seminal, lo que proporciona la sensación de placer. Por lo general, ambos procesos ocurren al mismo tiempo, aunque también pueden darse por separado.

Si ocasionalmente se consigue el orgasmo solo después de un tiempo superior a 25 minutos, se habla de orgasmo retardado o eyaculación retardada. Por lo tanto, la anorgasmia no debe confundirse con la eyaculación retrógrada, como también se le conoce.

Además, hay que tener claro que anorgasmia masculina no significa impotencia. La anorgasmia hace referencia a la incapacidad para llegar al orgasmo una vez que se está excitado. La impotencia o disfunción eréctil, por su parte, es la imcompetencia para conseguir o mantener la erección durante una relación sexual.

Las causas

En la mayoría de los casos, este trastorno es producido por causas puramente psíquicas, por lo que la terapia psicológica es un factor relevante. Adicionalmente, existen otras rezones de naturaleza física o biológica que pueden coadyuvar a la aparición de este problema.

  • Ingesta de medicamentos para el sistema nervioso central, tales como anticonvulsivos, antidepresivos y antipsicóticos.
  • Alteraciones anatómicas de las vías seminales.
  • Lesiones neurológicas.
  • Hiperprolactinemia (nivel alto de la hormona prolactina –generadora de la leche materna- en la sangre).
  • Iatrogenia (daño de la salud causado por un médico) quirúrgica.
  • Diabetes.
  • Malformaciones.
  • Lesiones de la médula espinal.
  • Fobias sexuales, inseguridad sexual y problemas en la relación de pareja.
  • Tensión y angustia.
  • Depresión.
  • Estrés.
  • Situaciones traumáticas anteriores.
  • Miedo al rechazo.

Importante será conocer que la anorgasmia no es anaeyaculación; en esta última, el individuo no expulsa semen y tampoco logra alcanzar el deleite en medio del encuentro íntimo con su pareja.

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¿Cuáles son las soluciones?

Es frecuente que frente a dificultades de tipo sexual, tendamos a pensar que con el tiempo se solucionarán, pero no es así. En muchos casos, empeoran impactando negativamente en la estabilidad y la armonía de la pareja o en la autoestima de uno de los dos. Por ello, es recomendable seguir consejos que ayudarán a solucionar, en este caso, la anorgasmia.

  • Consultar con un profesional.
  • Recibir terapia psicológica individual y, en otros casos, un plan en el que intervenga la pareja.
  • Acudir con un sexólogo en pareja.
  • Hacerle saber a la pareja las preferencias propias.
  • Hablar con la pareja sobre la anorgasmia.
  • No obsesionarse con alcanzar el orgasmo ni sentirse menos hombre o mujer cuando no se llega al clímax.
  • Fomentar los juegos previos al coito. No ir directamente a la penetración.
  • Practicar la masturbación, en solitario o en pareja, para aprender a conocer los tiempos necesarios para llegar al orgasmo.
  • Ingerir entre 5 y 30 mg. de cloruro de betanecol dos o tres veces al día, solo bajo estricta prescripción médica.

El procedimiento básico para tratar la anorgasmia requiere, en primer lugar, de una adecuada educación sexual. Esto nos ayudará a comprender cómo funciona la sexualidad y a descubrir las peculiaridades de nuestro cuerpo.

De esta manera, podrán derribarse obstáculos generados por pensamientos erróneos en torno al tema y contaremos con las claves para disfrutar de encuentros sexuales mucho más satisfactorios.

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